Si Franco levantase la cabeza

VOX es más una empresa que un partido político, con una dirección centralizada y delegaciones en «provincias», con un Santiago Abascal que se hizo con las riendas de la formación con malas artes, y a la que ha llevado a ser la tercera fuerza parlamentaria en España

Seguramente se congratularía que sus herederos, también los ideológicos, se hayan convertido en la tercera fuerza parlamentaria de la democracia española.

Pero VOX es algo más que un partido político cuyas ideas, y muchos de sus militantes, huelen a rancio, ya que su modus operandi es similar a una empresa, en concreto una sociedad anónima.

El periodista Miguel González publica ahora VOX S.A., en donde retrata el origen y la evolución del partido político que lideran Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith.

Tal como se puede ver a lo largo de las páginas, VOX, más que un partido político funciona como una empresa, centralizada en Madrid y con «agentes comerciales» en provincias, como diría un buen franquista.

Reportaje

Miguel González es un periodista de EL PAÍS que se ha especializado en los últimos años en política de defensa, y su buen hacer lo pone al servicio de VOX S.A., que evoluciona casi como un reportaje.

Con una escritura minuciosa y aportando información contrastada, la conclusión del libro es que VOX no es un partido fascista, pero si puede ser calificado como neofranquista.

El ideario huele a moho y a viejuno, y nos retrotrae a la época más gloriosa del franquismo, cuando el Generalísimo congregaba multitudes – muchos acarreados y con dos duros en el bolsillo y un bocata – en la Plaza de Oriente.

Franquismo sociológico

VOX reúne algunos de los hitos tradicionales de la ultraderecha, y no, aunque hace no tanto entrar en su sitio web era ser redireccionado al de Breitbart News, es una ideología ultra gestada en la piel de toro.

En su breviario ideológico encontramos integrismo nacionalcatólico, voluntad de imperio y pasión identitaria, algo que todavía se conserva en determinados reservorios políticos e ideológicos.

Lo que pasa es que hasta ahora el franquismo sociológico estaba emboscado en el PP, bastante orillado la verdad, pero ahora tiene un partido político, VOX, donde puede lucir en todo su esplendor.

Coup d’etat

Según el libro, es el que ha cometido Santiago Abascal, abusando de trucos, mañas, trampas y traiciones a sus compañeros.

De hecho, ninguno de los fundadores – Alejo Vidal-Quadras, Ignacio Camuñas y José Luis González Quirós – siguen en la formación, y seguramente no están muy contentos hacia donde está derivando su «invento».

Para Miguel González que Abascal haya acabado siendo el «amado líder» no es producto de que tenga unas cualidades innatas de liderazgo, sino que más bien ha llegado allí de carambola después de fracasar en varios proyectos políticos dentro del PP.

Además, Santiago Abascal recala en VOX después de que se quedase sin las mamandurrias que le proporcionaba el partido que actualmente lidera Alberto Núñez Feijoo.

Una buena situación

Por lo menos hasta ahora, a Santiago Abascal no le está yendo nada mal con VOX, ya que la ha aupado a ser la tercera fuerza parlamentaria, solo por detrás del PP y del PSOE.

Además, VOX no se ha convertido, como es tradición en nuestro país, en un agujero sin fondo en el aspecto financiero, sino que, siendo casi como una empresa, tiene hasta superávit.

Inclusive en su estructura VOX se asemeja a cualquier empresa, contando con una dirección que está centralizada en Madrid y luego en «provincias» tiene auténticos agentes comerciales que venden las ideas del partido en cada feudo.

En cuanto al uso de los dineros públicos, aunque hay muestras de que algunos, muy pocos, han puesto el cazo, no tiene ni punto de comparación a la corrupción rampante que existe en la política española.

En lo que respecta a la democracia interna que existe en VOX esta brilla por su ausencia: todo el poder reside en Madrid y en «provincias» solo hay delegaciones que siguen a pies juntillas lo que decide la dirección.

También es evidente, por las alianzas internacionales que tiene VOX, que se incardina en una suerte de internacional de la ultraderecha, con conspicuos personajes como Marine Le Pen, Mateo Salvini o Viktor Orban.

Perfilado de los dirigentes

En VOX S.A. se perfila con gran detalle a alguno de sus dirigentes, como es el caso del eurodiputado Jorge Buxadé, que proviniendo del falangismo asusta con sus declaraciones cada vez que convoca a los medios.

El número uno de su promoción de abogados del Estado, como jurista no tiene pábulo en defender que el sujeto constituyente de nuestra constitución es España y no el pueblo español.

Aunque VOX no pueda ser calificado como partido político fascista, el pensamiento de Buxadé si lo es, seguramente rescoldos del joven falangista que fue.

En VOX S.A. también se describe el perfil de otro de los factótums del partido ultra, como es Javier Ortega Smith, que a falta de otras gracias todavía recordamos las imágenes en las cuales hacía puntería con un fusil de asalto en unas instalaciones militares.

Cordón sanitario

Es la propuesta que se hace, a modo de corolario, en VOX S.A., esto es, que el resto de las fuerzas políticas aíslen a VOX en el parlamento y las instituciones.

Aunque ya llegamos tarde ya que en Madrid y en Andalucía son una muleta, aunque no están en el gobierno, están permitiendo la gobernabilidad del Partido Popular.

Inclusive en Castilla y León, VOX ha entrado por primera vez en un gobierno autonómico, con carteras y facilitando el gobierno de Fernández Mañueco.

Un país donde lleva años funcionando el cordón sanitario sobre Reagrupamiento Nacional, es en la cercana Francia.

Allí, los votantes de los partidos democráticos han desbaratado con sus votos, y por dos veces, que Marine Le Pen se convierta en presidenta de Francia en la segunda vuelta de las elecciones.

Ante una ultraderecha desbocada

A nivel europeo, desde hace una década los movimientos políticos de extrema derecha e iliberales no dejan de mejorar sus resultados electorales.

El cordón sanitario ha sido especialmente efectivo en los dos grandes países del club comunitario, como han sido Francia y Alemania, donde se ha impedido que gobierne la ultraderecha.

Sin embargo, donde ahora se hace fuerte a ultraderecha es donde hace no tanto arrasaban los partidos comunistas, en lo que tradicionalmente eran los «cinturones rojos» de las grandes ciudades.

En el caso alemán, el cordón sanitario efectuado a Alternativa por Alemania, AfD en sus siglas en alemán, ha hecho que ese partido ultraderechista empeore progresivamente sus resultados electorales.

Muchos electores de AfD han vuelto al redil conservador, volviendo a votar a la CDU, el partido de la ya jubilada Ángela Merkel.

Fuente – EL PAÍS / elPeriódico

Imagen – Vox España / T m / Friends of Europe / Roy Luck / Gilbert-Noël Sfeir Mont-Liban / Ziko

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