Medio siglo después, el expolio continúa

Se reedita Las venas abiertas de América Latina, el libro de Eduardo Galeano que se publicó originariamente en 1971, texto que sigue vigente bien entrado en siglo XXI ya que el colonialismo que denunciaba ha mutado 50 años después en neocolonialismo y un nuevo expolio de las riquezas de aquellas tierras

Hace cincuenta años que vio la luz Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, donde el autor exponía la «conquista» y el expolio sistemático de las materias primas y la riqueza de los países latinoamericanos.

Medio siglo después, lo males que se exponían en el libro continúan existiendo, ya que nunca Latinoamérica ha dejado de ser el «patio trasero» de Estados Unidos y otras potencias occidentales.

Fechas significativas

Justo en este 2021 se cumplen 500 años de la primera circunnavegación llevada a cabo por Juan Sebastián Elcano y Fernando de Magallanes.

También, hace cinco siglos, Hernán Cortés se hacía con el control de Tenochtitlan, la capital del imperio Azteca, y con él comenzaba una actividad conquistadora, y también de rapiña que podrían a América latina en manos de la corona española.

Sirviéndose de esas efemérides, un barco zapatista, bautizado con el nombre de La montaña, ha surcado el océano Atlántico para que esta vez los descendientes de los aborígenes precolombinos «conquisten» España.

Fue el pasado 21 de julio cuando La montaña recaló en el puerto de Vigo, con su tripulación al completo formada por cuatro mujeres, Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, dos hombres Bernal y Darío y Marijose, una persona no binaria.

Las venas abiertas de América Latina

Se trata del libro más icónico del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, en donde ya hace más de cuatro décadas denunciaba el expolio de todo tipo de riquezas que llevaban a cabo las empresas occidentales.

Ahora la editorial Siglo XXI, donde originariamente en 1971 se publicó la edición original, vuelve a publicar, esta vez una edición conmemorativa que se encontrará en los expositores de las librerías a los dos lados del océano Atlántico.

En el libro Galeano intenta responder, realmente responderse a unas preguntas que estaban de candente actualidad en 1971, y hoy lo siguen estando.

Preguntas como ¿Es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién? ¿Culpa de Dios, culpa de la naturaleza?

Galeano contaba en las fechas de la primera publicación de Las venas abiertas de América Latina con 31 años y se trató, y se trata después del fallecimiento del autor, de uno de sus libros más controvertidas.

Debido a que la década de los setenta y hasta entrada las de los noventa el cono sur americano estaba plagado de sangrientas dictaduras de derechas, las copias del volumen entraban en muchos países casi de forma clandestina.

La edición conmemorativa está profusamente ilustrada con muestras de lo que fueron en un primer momento los pueblos originarios precolombinos y el expolio sistemático al que fueron sometidos.

Tal como dice Galeano en uno de los pasajes del libro, a medida que avanzaba el proceso de conquista los americanos perdieron el derecho hasta de llamarse americanos, concepto también expoliado por las comunidades de origen europeo de los países de América del norte.

Que justo es la visión que han mantenido y mantienen muchos historiadores que han intentado explicar los procesos que, durante siglos, desde la Colonia, han vivido los pueblos latinoamericanos.

Colonialismo y neocolonialismo

Para Galeano la conquista de Latinoamérica por España no fue sino una operación premeditada de borrado cultural que tardó siglos en españolizar y occidentalizar la tierra y a los pueblos precolombinos.

De hecho, esa función de borrado cultural adquirió tales dimensiones que se llegó inclusive a apropiarse de doctrinas indígenas y hasta sus propios lugares sagrados para cristianizarlos y crear santos a partir de esos dioses indígenas.

Por otra parte, además de quitarles su cultura y sus lenguas, los indígenas pasaron a ser mano de obra barata, cuando no mano de obra esclava, con diferencias socioeconómicas con los criollos que aún se mantienen.

De ahí es de donde Galeano saca la tesis de que, la lucha que se produzca en Latinoamérica, muchas veces lucha guerrillera, tiene que tener como objetivo último el de la descolonización y que las materias primas deben de ser nacionalizadas.

Galeano definía a las democracias occidentales como plutocracias, las democracias del capital financiero, y de unas élites que deciden en cada momento lo que sucede en esas democracias occidentales.

Inclusive, pensadores que parte del libro de Galeano para hacer una reflexión más profunda sobre Latinoamérica llegan a decir que el capital tecnológico, personificado en el consorcio GAFA, sigue conquistando y colonizando, pero sin violencia aparente.

Oro ayer, minerales estratégicos y tierras raras hoy

Ya desde la primera expedición de Cristóbal Colón lo que buscaba el Reino de España estaba directamente con la conquista y con el expolio.

Colón, que inicialmente creía que llegaría a la India, lo que buscaba era tierras y súbditos y también riquezas, en concreto oro, para sufragar los dispendios de la monarquía española de aquella época.

La ciudad boliviana de Potosí, cuyas minas de plata el imperio español expolió durante siglos, era una de las ciudades donde mayor nivel de diferencia en la riqueza existían en toda la Colonia.

Los pueblos aimara, quechua y guaraní fueron utilizados como mano de obra barata, muchas veces esclava, en las minas, sumidos en la pobreza, con una esperanza de vida ínfima y alcoholizados para que no dieran problemas.

El expolio, que hace 500 años ha pasado a ser de oro y plata es ahora de litio, soja y aguacate, con una mano de obra que si no esclava, está muy cerca de ese estadio.

Las tierras comunales que debieran servir para alimentar a las comunidades indígenas se utilizan o bien para la extracción de minerales, petróleo y tierras raras o bien son alquiladas a precios irrisorios a grandes latifundistas.

Lo que hace siglos fue Potosí, hoy es el Salar de Uyuni, donde multinacionales como Apple extraen el litio que posteriormente les sirve para fabricar las baterías de sus MacBook, iPods e iPads.

Tupac Amaru II

Es en uno de los personajes históricos a los cuales Galeano dedica varios capítulos de libro; a él y a la insurrección que dirigió.

Mestizo descendiente de emperadores Incas, inició una sublevación en 1791 con el objeto de lograr la eliminación de la esclavitud indígena en el territorio en el cual se encontraba Perú.

La sublevación fue controlada por el ejército colonial, y Tupac Amaru II sufrió una muerte terrible cuando fue descuartizado en Cuzco, mientras sus familiares eran obligados a ver su terrible final.

Fuente – el diario / Bolivia en Wikipedia

Imagen – Nick Jewel / Pedrik / Casa del Libro / Kevin Hutchinson / Portable Antiquities Scheme / David and Jessie Cowhig

Un comentario en “Medio siglo después, el expolio continúa

  1. Un legado imborrable que debo ser enseñado a las futuras generaciones. Prohibido olvidar. Hará falta una revolución de la conciencia en los latinoamericanos, para la creación de una verdadera soberanía. Efectivamente el expolio continua con el neocolonialismo, con la diferencia que participan nuevos protagonistas.

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