Cine y literatura, la cara y el envés de la misma moneda

casitodaslasletras30122015

La historia de cine está trufada de directores, actores y productores que alternaban de una manera natural su vocación literaria con la propia del séptimo arte. Mientras que en Francia brillaban con luz propia personajes como Alain Robbe – Grillet y Marguerite Duras al otro lado del Atlántico eran sus pares Elia Kazan y Norman Mailer

La historia de la literatura, más amplia en el tiempo, y la del cine, algo más corta, está repleta de buen maridaje entre textos e imágenes en movimiento. De hecho, como referiremos en estas líneas, entre el cine y literatura y entre la literatura y cine siempre han existido vasos comunicantes.

Quizás uno de los alquimistas que mejor mixturó la literatura y el cine fue el francés Alain Robbe – Grillet, considerado como un cineasta y novelista por antonomasia. Además fue uno de los precursores de lo que acabo denominando Nouveau Roman, la nueva narrativa que surgió en el país de los galos en los años 50 del pasado siglo.

Para los anales de la literatura han quedado libros de Robbe – Grillet como El mirón (1955) o La celosía (1957). La obra de Robbe – Grillet no se comprendería si su guionista de cabecera, Alain Resnais, de cuyo genio nos queda el guion de la película El año pasado en Marienbad fechada en el año 1961. De su amplia filmografía del binomio queremos destacar La inmortal (1963), Trans – Europ – Express (1966) o Deslizamientos progresivos del placer (1974).

No podemos dejar de citar en este artículo a otra de las escritoras y guionistas del cine y la literaturas francesas e italianas. De la pluma de Marguerite Duras surgieron películas tan brillantes como India Song (1975). Otro de los cineastas picados por la avispa de la literatura fue Pier Paolo Pasolini, de quien se celebran en estos días el 40 aniversario de su cruento asesinato.

En lo que respecta a los cineastas con gusto por la literatura al otro lado del Atlántico nos encontramos con Elia Kazan de quien todo el mundo recuerda su película América, América (1962) aunque pocos saben que antes de ser una película fue un libro que fue posteriormente adaptado a la gran pantalla.

De hecho Kazan, una vez abandonado el cine – su última cita es El último magnate data de 1976 – prosiguió con su carrera como novelista que concluyó en el año 1982 con la publicación de El hombre de Anatolia.

También norteamericano fue Norman Mailer que alternó la escritura con la dirección de cine. Una de sus últimas adaptaciones cinematográficas fue Los hombres duros no bailan (1987) que no es sino una adaptación de un libro homónimo escrito por el neoyorkino en el año 1984.

Más información – Martin Scorsese, una carrera en el cine guiado por su pasión por la literatura

Fuente – El Mundo

Imagen – Andy Wright

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