Literatura LGTBI: también existe

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La literatura lésbica parece que finalmente «sale del armario» en España de la mano de pequeños sellos literarios que exploran una parte del mercado que hasta ahora era desconocida en España. Ante el éxito de la propuesta, las grandes editoriales se «suben al carro»

Nada mejor que celebrar estos días de Orgullo 2019 que hablando de la literatura LGTBI, algo que también existe, aunque el desarrollo de la misma en nuestro país, sea muy limitada.

De hecho, quizás la literatura LGTBI que más impulso está recibiendo es la que tiene que ver con el amor lésbico; «primeras espadas» del sector editorial en español están recuperando clásicos de otras latitudes.

Además, aunque de una manera limitada, también se empiezan a conocer a autoras que hablan en sus historias de relaciones sáficas.

Egales y Berkana, el primer sello editorial y la primera librería LGTBI en España

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Hace más de 25 años, cuando la literatura de aproximación LGTBI era inexistente en nuestro país, Mili Hernández, la «madre» del invento, tuvo que irse allende de nuestras fronteras para ver que existía literatura LGTBI.

Hace un cuarto de siglo, mientras Egales publicaba traducía y publicaba obras de Oscar Wilde en las cuales el genio irlandés hablaba explícitamente de relaciones homosexuales, algunos sellos editoriales, y no precisamente pequeños, comenzaban a publicar literatura homosexual.

De aquellos años quedan obras de los pioneros de ese género en España, como los escritores Eduardo Mendicutti o Álvaro Pombo, pero lo que de manera cariñosa se ha acabado llamando «literatura bollo» todavía no lograba salir del armario.

2019, consolidación de las editoriales LGTBI con «grandes» que también se apuntan

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Lo que hace 25 años era un erial en este país, a punto de inaugurar la segunda década de este siglo, ofrece un panorama razonablemente esperanzador.

A Egales se les han unido otros sellos editoriales que apuestan, sin ambages, por la literatura LGTBI como Dos Bigotes, La Calle o Amistades particulares.

De hecho, las perspectivas de negocio que ofrece la literatura LGTBI, ha hecho que «las grandes» también se apunten a un tipo de literatura que lleva camino de convertirse en mainstream.

Penguin Random House, Lumen, Seix Barral o Planeta se han apuntado a la literatura arcoíris, aunque, tal como se reconoce desde el colectivo, están acertando con el catálogo de títulos, ya que, aunque solo publican unos pocos volúmenes, son de lo más escogido que se puede encontrar en la literatura LGTBI.

Random House y Anagrama: apuesta sobre seguro

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A la multinacional le debemos la publicación, en castellano, de Teoría King Kong de Virginie Despentes, y tal fue el éxito del libro, que la editorial compró los derechos de su obra anterior.

Inclusive le ofreció a la autora francesa un suculento contrato por su obra posterior, que la filial de Bertelsmann SE & Co. KGaA ya está rentabilizando a pasos agigantados.

En el caso de la editorial barcelonesa, nos referimos a Anagrama, su principal apuesta ha sido por Sarah Waters, y en especial por dos de sus obras: El lustre de la perla y Falsa identidad.

La historia de la «literatura bollo» en nuestro país es similar a lo que sucede con otros sectores: finalmente, los pioneros son engullidos por la maquinaria de multinacionales que se interesan en él cuando ven que se puede hacer «dinero grueso».

¿Moda pasajera?

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Desde el sector no lo creen. Además, hace 25 años las lesbianas pedían una literatura lésbica que no se hacía en este país, novelas donde se contasen aventuras interesantes o por el contrario sesudos ensayos, lo que hizo a editoras como Mili Hernández tener que buscar obras en el extranjero que luego se traducían.

Pero la literatura lésbica en este país ya está suficientemente madura, y en parte gracias a autoras autóctonas, para que se haya podido abrirse un abanico en el que cabe desde la narrativa al ensayo, y desde la novela al cuento.

De hecho, están surgiendo pequeños sellos editoriales, con editores que son auténticos «ratones de biblioteca» que, como el rey Midas, convierten en oro los manuscritos originales que encuentran acá y acullá.

Uno de esos libros que ha sido «rescatado» del olvido es Sita de Kate Millet, que acaba de ser publicado por Alpha Decay.

Un amor lésbico que todavía no ha salido del «armario»

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Mientras que la literatura homosexual ya está plenamente asentada en el panorama literario español, a las obras que tienen un marcado carácter lésbico todavía les cuesta hacerse un «hueco» en los expositores de las librerías.

Mientras que en España existe una generación de escritores abiertamente gais – Terenci Moix, Eduardo Mendicutti o Luis Antonio de Villena – no existe su «par» dentro del panorama lésbico.

Desde hace pocos años se ha iniciado un movimiento, todavía incipiente, que quiere sacar del «armario» a autoras que desarrollaron una literatura de temática abiertamente lésbica.

Estas autoras, muchas de ellas recuperadas ahora, son Clara Campoamor, Elena Fortún o Victoria Kent, por citar solo tres de ellas.

Un terreno desconocido

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Como ya hemos indicado, el deseo lésbico no es algo que se haya explorado mucho en la literatura española, ni por autores heterosexuales ni por aquellos que no son.

Inclusive en los albores de la literatura dirigida hacia gais y lesbianas se vivió una especie de ocultación de la narrativa dirigida por y para mujeres lesbianas; ellas también tuvieron que sufrir su peculiar «armario» literario.

De unos años a esta parte, inclusive los grandes emporios literarios se han apuntado a la moda de la literatura lésbica en castellano.

Por citar solo unos cuantos títulos, nos encontramos en los expositores de las librerías Días sin ti de Elvira Sastre en Seix Barral, Cara de pan de Sara Mesa en Anagrama o Cuerpos malditos de Lucía Maskarán en Planeta.

Nos encontramos, por tanto, con una «literatura bollo» plenamente consolidada en el panorama literario español, que por el momento solo tiene como «consumidoras» únicamente a mujeres del colectivo.

Las expectativas de que la literatura de temática lésbica llegue a otros sectores de la sociedad, parece ser, que es solo cuestión de tiempo.

Fuente – el diario

Imagen – Calvin Smith / Osado / PlanetadeLibros / ActuaLitté / Dominic Alves / Ruth Hartnup / Ari Helminen

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