Las huidas

Josefina Licitra nos presenta en Seix Barral y bajo el título de 38 estrellas, una de las fugas carcelarias más singulares de Latinoamérica, donde 42 presas del Movimiento Tupamaro lograron, mediante un butrón, huir y dejar en ridículo al gobierno uruguayo y a su servicio de prisiones

Latinoamérica en las últimas cinco décadas del siglo XX fue un escenario bélico donde se desarrolló la guerra fría, con un bloque del este apoyando las guerrillas iberoamericanas y unos Estados Unidos de América apuntalando dictaduras.

Uruguay no fue ajeno a esta lucha, por lo que los militantes de izquierda encarcelados, muchas veces después de ser salvajemente torturados, fueron cientos, y de una fuga «de película» que protagonizaron 38 mujeres en un penal de Montevideo.

Se trató de una de las fugas más espectaculares del siglo XX, superando a otras fugas de tronío como la que protagonizaron los hermanos Clarence y John Anglin de Alcatraz, u otra más reciente como la del «Chapo» Guzmán.

38 estrellas

Es el título que ha elegido la escritora Josefina Licitra para el libro que acaba de publicar en la editorial Seix Barral, una fuga que tuvo mucho de feminismo en acción y que daría para un buen guion de película.

Conocida por las reclusas que participaron en la fuga como «Operación Estrella», la fuga se desarrolló el 30 de julio del año 1971, y tuvo también como protagonista los sumideros de la ciudad de Montevideo, por donde escaparon.

Fueron 42 las reclusas que escaparon y el plan tuvo una preparación de cinco meses, siendo parte de la logística desarrollada por compañeras que estaban en la calle.

Maniobra propagandística

Más allá de recuperar la libertad, estas militantes de izquierdas lo que querían protagonizar era un «golpe de efecto» para mostrar la inepcia de las autoridades, también las autoridades penitenciarias, de la democracia burguesa que por aquel entonces era Uruguay.

Las presas pertenecían a los Tupamaros, y habían sido encarceladas por estar integradas en esa guerrilla, que no solo desarrollaba su lucha revolucionaria en Uruguay, sino también en otros países del Cono Sur, como Paraguay y Argentina.

Excavar el butrón, pues de eso se trató, de un túnel que unía dependencias penitenciarias con la red de alcantarillado de Montevideo, les llevó tres meses, aunque como hemos dicho hubo una «cuadrilla» que les ayudo desde fuera.

Romanticismo latinoamericano

La fuga lo único que pretendió fue lograr un titular en los rotativos uruguayos de la época, dado que ninguna de las encarceladas formaba parte de los cuadros de dirigentes del movimiento tupamaro.

La autora de este libro de literatura de no ficción, considera que lo que se buscaba con la excarcelación era mostrar una acción romántica que ayudara a construir el mito de la izquierda latinoamericana.

Otro objetivo, subordinado al primero, también era un capítulo de la lucha feminista en Latinoamérica, de manera que se demostrase a un sistema hetero patriarcal como el uruguayo que unas mujeres podían burlar a un sistema penitenciario monopolizado por los hombres.

El libro es una realidad con ribetes de ficción, dado que el libro proviene de los recuerdos en primera persona de las mujeres que protagonizaron esa huida.

Dar el pego

Antes de que las mujeres se internasen por un túnel de sesenta centímetros de diámetro y 25 metros de largo, que desembocaba en las cloacas de la ciudad, las féminas se percataron de que nadie se enterase de su fuga hasta el recuento de la mañana.

Para ello rellenaros los pijamas de ropa para simular que ellas estaban metidas en la cama, y no hacer que los guardianes se percatasen de su falta, cuando ya llevaban horas fuera de la penitenciaria.

Del mismo modo, prendieron sus radios, pero fuera de una onda en la cual se pudiese encontrar un programa inteligible, de modo que simularon a la perfección un concierto de ronquidos que hiciese más verídica su «presencia».

Inclusive tuvieron que confeccionar un «disfraz» para la fuga: pantalones por dentro de las medias, zapatilla de deporte bien atadas y un pañuelo que colgaba por atrás del cinturón para que sirviese de guía a la compañera que le antecedía.

Los porqués de una fuga

Además del efecto propagandístico y de militancia feminista que tuvo la fuga, hubo razones de mucho más calado como poder seguir en la lucha guerrillera.

En la época en la cual se produce el compromiso político de estas montoneras, Uruguay estaba pasando por una crisis económica que estaba depauperando a las clases populares y «tocando» inclusive a las clases medias.

Por ello, muchas de las encarceladas, estudiantes universitarias en aquellos años, comenzaron a acercarse a movimientos políticos de izquierdas, como los tupamaros, que en este caso en cuestión mantenían un brazo armado guerrillero.

Pero también algunas de las guerrilleras que protagonizaron la fuga salieron «rana», como es el caso de Alicia Rey Morales, que terminó viviendo en la España franquista con su pareja, y protegidos por el Régimen, mientras delataban a muchos de sus compañeros.

Con ayuda externa

Como ya hemos indicado, la infraestructura del movimiento tupamaro se puso al servicio de las fugadas, ya que en el punto del alcantarillado montevideano en donde aparecieron había un veloz coche para recoger a cada una.

La carrera del vehículo siempre terminaba en un refugio seguro o en un piso franco donde las militantes tupamaras podían descansar, estar seguras y sobre todo poder volver a saborear la libertad.

Tupamaros, siempre presentes en la política uruguaya

Surgidos en la década de los años sesenta del pasado siglo a partir de varios movimientos políticos de izquierda, en un primer momento integraron una guerrilla urbana que buscaba acólitos entre los estudiantes universitarios.

Entre los años 1968 y 1972 optaron por la lucha armada como manera de defender sus ideas políticas, dado que habían sido obligados a la clandestinidad por la dictadura uruguaya.

Con el retorno de la democracia a Uruguay abandonan la lucha armada y se integran en la confrontación partidaria, llegando a formar parte de la coalición Frente Amplio.

Uno de sus logros fue lograr que el presidente de la República fuese el antiguo guerrillero tupamaro José (Pepe) Múgica en el año 2008.

Fuente – LA RAZÓN / Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros en Wikipedia

Imagen – Shinya Suzuki / Officer Bimbelbury / Patilin Cortes / Pikist / uff-da / Bill Smith / Alden Jewell / Víctor Santa María

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