De sainetes de capa y espada

Alejandro Dumas es, ha sido, y seguramente seguirá siendo, uno de los escritores franceses más conocidos en todo el orbe terráqueo no en vano escribió más de 300 libros, algunos de los cuales han pasado por derecho propio a formar parte del canon de la literatura universal, caso de Los tres mosqueteros

Con una producción impresionante, más de 300 libros en su haber, Alejandro Dumas pudo ver como sus libros se traducían a una multitud de idiomas, y nos ha regalado a muchas generaciones de lectores aventuras trepidantes.

Entre sus obras más destacadas encontramos a Los tres mosqueteros o El Conde de Montecristo, pero también otras muchas obras, que teniendo una indudable calidad han quedado relegadas al olvido como El castillo de Epstein o La reina Margot.

Una vida de novela

La realidad es que la vida del escritor tampoco fue lo que se puede calificar como estándar, ya que era hijo del general Thomas-Alexandre Dumas, apodado «el conde negro», porque fue el primer general mulato del ejército francés.

Tampoco sus orígenes lo situaban como un típico paisano del mediodía francés, dado que, si su padre era mulato, su madre era una liberta de origen subsahariano y él nació, por casualidad, en territorio francés.

La influencia de su padre le permitió comenzar a trabajar al servicio de Luis Felipe I de Francia, donde se granjeó una buena fama de cronista, aunque la llegada de la República hizo que cayese en desgracia y tuviese que exiliarse.

Su vida sentimental fue todo menos estable, ya que, a pesar de estar casado, tuvo decenas de amantes y llegó a procrear cuatro hijos, algunos de ellos fuera del matrimonio, como fue Alejandro Dumas hijo, que llegó a ser, como su padre, un afamado escritor.

Escritor 4 x 4

A pesar de que su padre no le pudo proporcionar una esmerada educación, en todo lo referente a la literatura, también, Alejandro Dumas fue un autodidacta, que desde bien joven tocó todos los «palos» literarios.

De todo ese acerbo literario, lo que más éxito le dio fueron las novelas históricas, siendo publicadas la mayor parte de ellas, por fascículos y en los principales rotativos franceses de la época.

Con semejante producción, 300 libros publicados en vida, tenía a su servicio un ejército de «negros» que le ayudaba a sacar adelante el trabajo, no en vano fue capaz de publicar 80 novelas en solo una década.

Acogido por su hijo en sus últimos años

Precisamente fue su hijo, con el mismo nombre y apellidos que el padre, y que también se dedicó al ejercicio de las letras, el que lo acogió y lo asistió en sus últimos años de vida, cuando estaba ya muy enfermo.

No pecó durante su vida precisamente de modestia, ya que se jactaba de haber escrito más de mil novelas, cosa que a todas luces era falsa.

Considerado por sus contemporáneos como una magnífica persona y dotado de una gran generosidad, le perdía que estaba dotado de una enorme verbosidad, y una vez que comenzaba a hablar no se sabía cuándo podía parar.

De hecho, su nom de guerre, Dumas era el segundo apellido de su abuela paterna, una esclava haitiana que obedecía al nombre de Marie-Césette Dumas que producto de los amoríos con marqués emigrado a esa isla dio a luz al padre del autor de Veinte años después.

De héroes revolucionarios

Es lo que fue Thomas-Alexandre Dumas su padre, que cubierto de condecoraciones en los campos de batalla, llego a ser el primer general mulato del ejército francés y el más joven, ya que con 31 ya desempeñaba ese empleo.

Como ya hemos indicado, siendo Dumas su alias literario, su verdadero nombre era Alejandro Dumas Davy de la Pailleterie, y vio la luz en la localidad francesa de Villers-Cotterêts en el año 1802.

Sin embargo, el general Thomas-Alexandre Dumas calló en desgracia al subir al poder Napoleón por lo que estuvo en la cárcel durante dos años y posteriormente fue condenado a la pena de destierro.

Debido a las penurias económicas que tuvo que soportar la familia del militar, acabaron llenos de deudas y fue imposible escolarizar al pequeño Alejandro, que tuvo que convertirse, por fuerza mayor, en un autodidacta.

Dumas editor, y revolucionario

En el año 1853, poco después de volver a Francia desde su exilio belga, fundó la revista satírica El mosquetero, una revista efímera debido a que sus contenidos no eran del agrado de la censura de la administración de Napoleón III.

Sin ocupación tras el cierre de su revista satírica, Alejandro Dumas no encontró mejor misión que ejercer como revolucionario a tiempo completo, uniéndose a las huestes de Garibaldi, que luchaba por la unificación de Italia.

Encargado de hacer acopio de armamento para los «camisas rojas», sus buenas relaciones con los dirigentes de la revolución le permitieron pasar la guerra cómodamente instalado en Nápoles, donde fue nombrado jefe de Excavaciones y Museos de dicha ciudad italiana.

Morir casi en la indigencia

La vida disoluta que había vivido, de francachela en francachela y gastando el dinero que tenía, y el que no tenía, a raudales, le dejó exhausto, enfermo y arruinado.

Fue su hijo Alejandro Dumas, que ya se había consagrado como uno de los principales escritores franceses, el que lo acogió y le dio cobijo en lo peor de una enfermedad que lo acabó llevando a la tumba.

Su fallecimiento se produjo en la localidad francesa de Puy, el 5 de diciembre de 1870, a la edad de 68 años.

Se le dio tierra en su localidad natal, Villers-Cotterêts, aunque en el año 2002, reconociendo la República Francesa su relevancia histórica, sus restos mortales fueron llevados al Panteón de París.

De ese modo, Alejandro Dumas (padre) descansa junto a relevantes personajes de las letras francesas, como Victor Hugo, Émile Zola y Jean-Jacques Rousseau.

Alejandro Dumas ha dejado una huella indeleble tanto en la literatura francesa como en la universal, y sus obras, caso de Los tres mosqueteros, siguen encandilando a generaciones y generaciones de lectores de todo el mundo.

Fuente – EL PAÍS / Alejandro Dumas en Wikipedia

Imagen – Andrew Gould / coffee chanel / nakhon / peakpx / Royal Opera House Convent Garden / Marco Fedele / Hars Light

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