Literatura telúrica

casitodaslasletras18022016

El escritor extremeño Jesús Carrasco nos plantea en su más reciente novela – “La tierra que pisamos” – una vuelta a los espacios extremeños que le vieron nacer. Los secarrales y las temperatura extremas del invierno le permite hace un ejercicio de historia ficción que cronológicamente se sitúa entre la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, en unos años dónde se desmembrará lo poco que queda del imperio de ultramar español

Así podría calificarse la última novela de Jesús Carrasco. Una obra literaria que huele a tierra, el viento pasa sus páginas y a medida que los vamos leyendo vamos sintiendo la orografía del terreno y el calor o el frio de la época del año en la cual se desarrolla la narración.

Una novela por tanto, como hemos definido en el titular de este artículo. En La tierra que pisamos nos damos cuenta que la novela y la literatura no es una quimera, sino una realidad y que todavía existen nuevos cauces de expresión a pesar de que la novela se inventó ya hace demasiados siglos.

Ante una época, la que nos ha tocado vivir, en la cual no es posible sino la improvisación y la urgencia, La tierra que pisamos recupera la calidad y calidez en la página, el uso experimental del lenguaje y también textos pensados y repensados o escritos y reescritos.

La tierra que pisamos se ha convertido en poco tiempo en un éxito de público y de crítica, cuando ese binomio cada día que pasa se convierte más en una rara avis, y confirma a Jesús Carrasco como un valor ya consolidado en el panorama de la narrativa contemporánea en español.

A medida que vamos avanzado por entre sus páginas nos vamos empapando de geografía y de emociones: tierra, raíces, sangre, crueldad y soles excesivos. La tierra que pisamos nos lleva a comienzos del siglo XX cuando el imperio español de ultramar se resquebraja ya completamente.

Tal como define el propio Carrasco, “Me sirvo del imaginario que sé que tiene el espectador, pero no quería que aparecieran cascos nazis. Es evidente que me refiero al casco o a símbolos como el águila, pero he evitado intencionadamente toda esa imaginería excesiva. Hubiera sido una novela histórica y eso determina la lectura”.

Los parámetros cronológicos y geográficos están configurados por la Guerra Civil Española, la II Guerra Mundial y los colonialismos europeos en el África de finales del siglo XIX. La tierra que pisamos es también un ejercicio literario sobre lo que pudo ser dónde marco geográfico se configura en esa Extremadura eterna de secarrales y fríos siberianos.

Tal como confiesa el autor, quizás lo más característico de su obra más reciente es la relación que plantea con la tierra extremeña. Tal como define el autor la relación que se establece con los espacios extremeños es una relación casi animal, haciendo constantes guiños a los ancestros que habitaron esos parajes.

Más información – Se publica “Las tres bodas de doña manolita”

Fuente – El Mundo

Imagen – Manuel

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