Juan Pablo Villalobos y su prosa libérrima

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La editorial Anagrama publica “No voy a pedir a nadie que me crea” lo más reciente del escritor mexicano Juan Pablo Villalobos, un autor que destaca por el uso libérrimo de la prosa para crear sus obras literarias. En la novela encontraremos muchas de las lacras que acosan a la sociedad mexicana: asesinatos, narcotráfico, venganzas y demás, tratadas, eso sí, de forma humorística, la única forma de abordar esos temas si te afectan

Juan Pablo Villalobos (Guadalajara, México 1973) se ha convertido por derecho propio en uno de los más sólidos valores de la narrativa producida en español. Conocido en España a raíz de la publicación por Anagrama de una buena parte de su obra más reciente, destaca por la absoluta libertad con la que utiliza el lenguaje para crear sus obras literarias.

En la citada editorial Anagrama nos encontramos con títulos que ya forman parte del canon de este mexicano egresado por la Universidad Veracruzana como Fiesta en la madriguera, Si viviéramos en un lugar normal o Te vendo un perro. Destaca a lo largo de toda su obra un humor las más de las veces socarrón.

Dicho humor, poco habitual en la narrativa en español, bebe muchas veces de primeras fuentes como se puede encontrar en la obra de escritores hispanos universales, como Cervantes, Quevedo e incluso Valle-Inclán.

Cimentando su obra en ese humorismo, este experto en mercadotecnia que dejó esa ocupación para dedicarse a la literatura, el autor no duda en citar al escritor Augusto Monterrosso cuando dice que “excepto mucha literatura humorística, todo lo que hace el hombre es risible o humorístico”.

En No voy a pedir nadie que me crea que ha sido merecedor del Premio Herralde de Novela, nos encontramos a una obra que se encuentra dentro de los cánones de la crónica negra y que tiene como fuente directa a la sociedad mexicana, rica en venganzas, asesinatos, secuestros y extorsiones.

Esos temas, tan del día a día de la mayoría de los mexicanos, son tratadados en el libro de la única manera que se pueden tocar en un país azotado por esos males; esto es, con humor y utilizando un subgénero como es la autoficción.

En No voy a pedir nadie que me crea el narrador tiene el mismo nombre que el autor de la novela, aunque es capaz, cuando la situación lo requiere, de mimetizarse en el relato utilizando artificios creados para escribir ficción.

Además geográficamente la trama se inicia en México y termina en Barcelona. A lo largo de las páginas veremos la trama muestra que la maldad no entiende ni de países, ni de razas y que todos los seres humanos llevamos a la espalda como si de una novela galdosiana se tratase.

En la novela vamos a ver todos los tópicos que adornan a la sociedad catalana, y no siempre para bien: el amor inmoderado por el Barça, la tacañería marchamo de esa tierra, la imposibilidad casi de ser amigo de un catalán y también, como no, a la corrupción institucional que airean día sí y día también los medios de comunicación, con casos como el de 3%.

Más información – Gillermo Arriaga, el guionista de “21 gramos” publica “El Salvaje” en Alfaguara

Fuente – Zenda Libros

Imagen – The U.S. Army

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