Un «fake» en el origen de Kristallnacht

La tristemente célebre Noche de los Cristales Rotos, un progromo se mire por donde se lo mire, estuvo originado por un «fake», el asesinato de un funcionario de la embajada alemana en París, sin ningún trasfondo político a manos de un adolescente judío de nombre Herschel Grynszpan. El crimen justificó el asesinato de seis millones de judíos

La deleznable Noche de los Cristales Rotos, que realmente fue un progromo en toda regla, a la guisa de los que asolaban Centroeuropa en la Edad Media, fue producto de lo que en el siglo XXI se denomina un «fake».

La justificación para los nazis para arrasar, en toda Alemania, con las tiendas y negocios de los judíos – por eso se llamó la noche de los cristales rotos, los cristales rotos procedían de los escaparates de los negocios – fue el asesinato de un funcionario alemán a manos de un adolescente judío, para más señas de nombre Herschel Grynszpan.

El imberbe adolescente, armado con una pistola, accedió a la legación alemana en París y descerrajó dos tiros a uno de los funcionarios que allí trabajaban, sirviendo en bandeja a los nazis la excusa perfecta para perpetrar la Noche de los Cristales Rotos.

Cabeza de turco

Como ya hemos indicado, el joven Grynszpan dio la excusa perfecta a los jerarcas nazis para iniciar una represión sistemática contra la minoría judía que habitaba en Alemania y finalmente, con la Solución Final, implicaría el exterminio de toda la población europea de origen hebreo que vivía en Europa, algo más de seis millones de personas.

Un don nadie que por su actuar, se introdujo en la embajada alemana en París y descargó la munición de su revólver sobre Ernst Vom Rath, un funcionario de segunda fila y para más inri desafecto al nazismo, provocó el inicio del exterminio sistemático de los judíos europeos.

Los disturbios, principalmente protagonizados por las temidas, que no temibles S.A., acrónimo de Sturmabteilung y que se podría traducir como Sección de Asalto, sembraron de cristales de los escaparates de los negocios de los judíos y de pavesas de lo que en su día eran las sinagogas de Alemania y Austria.

La razzia de los nazis se saldó con 200 muertos y 20.000 detenidos, que tuvieron el dudoso honor de convertirse en los primeros «huéspedes» de los recién inaugurados campos de concentración de tal malhadado recuerdo.

Han sido varias las semblanzas de Herschel Grynszpan desde aquel lejano 1938, y ahora, de la mano de Galaxia Gutenberg ve la luz una más de esas biografías que investiga sobre el personaje que tuvo el dudoso honor de dar el pistoletazo de salida al exterminio del pueblo judío en Europa.

El chivo expiatorio de Hitler

Es el título que la que fuera editorial de Círculo de Lectores ha dado al libro del historiador norteamericano Stephen Koch, en donde, y a «vista de pájaro» hace una semblanza de Herschel Grynszpan y de su corta vida.

De hecho, en 1942 se pierde su rastro, seguramente desaparecido en un «chupadero» de la Gestapo.

Lo que pretende Koch en su libro es reconstruir el itinerario que siguió Grynszpan desde que fue detenido hasta que se perdió su rastro en las entrañas de la policía política del III Reich, y aunque no resulta fácil, como cualquier estructura represiva, la burocracia era omnipresente en la Policía Secreta del Estado, ese era su nombre oficial.

Género negro ambientado en el III Reich

Stephen Koch, que además de historiador es novelista, además de realizar una extensa e intensa labor de documentación, hace fluir el texto de manera que su lectura es absorbente y muy amena.

Realmente el volumen se puede calificar como una novela de género negro, que sigue de manera ortodoxa los cánones, ambientada en la III Reich y en uno de los hechos más deleznables que perpetraron los nazis.

El tratamiento que hace de los personajes es magistral, destacando la caracterización del joven pistolero, nos referimos al joven Herschel Grynszpan, pero también a los personajes secundarios, abundantes, de la trama.

Entre estos encontramos a políticos franceses, abogados, al ministro de Propaganda Joseph Goebbels e incluso al infame Adolf Eichmann, que terminó sus días colgado de una cuerda en una prisión israelí.

Fue este último, el «técnico» que llevó a cabo la Solución Final, el que tuvo un papel fundamental en la intoxicación informativa que hizo que un asesinato sin motivación política alguna de un funcionario diplomático alemán, provocase los prolegómenos del exterminio del pueblo judío.

Solidaridad internacional

El asunto de la detención y desaparición de Herschel Grynszpan movió la solidaridad internacional, sobre todo en Estados Unidos, para lograr su localización y su liberación de las garras represivas de la maquinaria represiva del III Reich.

El movimiento para la liberación de Grynszpan en Estados Unidos lo lideró la periodista Dorothy Thompson, y fue la revisión por parte del autor de El Chivo Expiatorio de Hitler la que llevó a la figura de Herschel Grynszpan, el protagonista del volumen.

Thomson, como también otros prohombres norteamericanos, entendieron pronto el problema que iba a suponer en el futuro Hitler y también tuvieron claro que la política de apaciguamiento hacia Hitler no iba a servir para nada.

Lo que nadie era capaz de predecir, por lo menos antes de 1938, es que Hitler y su III Reich Alemán provocarían la II Guerra Mundial y más de 60 millones de muertos, tanto en Europa como en el sudeste asiático.

Conclusiones

Son muchas a las que llega Koch después de una prolija labor de investigación, y entre ellas se puede destacar que da por seguro que Grynszpan falleció a manos de la Gestapo en un periodo indeterminado entre 1942 y 1945.

El autor de El chivo expiatorio de Hitler descarta absolutamente el que el motivo del asesinato fuese que el joven judío mantenía una relación sentimental con Vom Rath, a pesar de que en su momento fue una de las explicaciones más aceptadas.

Koch logra establecer que Vom Rath y Grynszpan no se conocían de nada, lo que arroja más sombras y misterio sobre el porqué de que un adolescente cuitado, armado con un revolver, pueda acceder a una legación diplomática extranjera en París – ¿Carecía de seguridad en los accesos la embajada? – y pueda tirotear a uno de los funcionarios.

En fin, un «cabeza de turco» que les sirvió a los nazis para justificar lo injustificable, esto es, el exterminio de la minoría judía en Europa, que se llevó por delante a seis millones de personas por el mero hecho de tener una cultura y religión propias.

Fuente – EL PAÍS / Noche de los Cristales Rotos en Wikipedia / Sturmabteilung en Wikipedia / Gestapo en Wikipedia / Joseph Goebbels en Wikipedia

Imagen – Coat of Many Colours / BarchBot / Tallapragada / pxfuel / Wallpaper Flare / Joanne Q. Escober

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