
Cada cierto tiempo es conveniente, o incluso necesario de toda necesidad, reinventarse, y eso es lo que acaba de hacer la prestigiosa y añosa editorial Fondo de Cultura Económica, quizás editorial mexicana con mejor crítica de público.
La reinvención de la editorial ha suscitado un buen número de críticas, sobre todo de editores y de divulgadores, que consideran que con los cambios el Fondo de Cultura Económica deja de ser una atalaya desde la que ofrecer ciencia.
Una de las editoriales decanas de México, de titularidad pública, ha cambiado de función y ahora predomina la labora asistencialista, a decir de sus críticos.
Decreto presidencial

Los cambios en la dirección del Fondo de Cultura Económica han venido precedidos de un decreto presidencial de Andrés Manuel López Obrador, el actual presidente de la República de los Estados Mexicanos.
Lo que se produce es un cambio total, que afecta incluso a los estatutos que regulan la actividad una de las editoriales más prestigiosas de Latinoamérica.
Aunque no varía la ambición de ser la mejor divulgadora de ciencias sociales, economía y humanidades, son muchos los escritores e intelectuales mexicanos que piensan que los experimentos, mejor con gaseosa.
Ampliar el foco

El principal cambio es que ahora el Fondo de Cultura Económica no se va a centrar solo en obras académicas, sino que amplia sus intereses a las obras artísticas y literarias.
Además, la edición bajará su calidad con la intención expresa de manufacturar unos libros que sean menos onerosos, y que se amplie el número de mexicanos que pueden comprar libros de esta editorial pública.
Los críticos aducen que el FCE se va a convertir en una institución asistencialista que no debieran formar parte del espíritu que alumbra a una editora que ha publicado a una amplia panoplia de los intelectuales latinoamericanos contemporáneos más importantes.
Más cambios de calado

Uno de los cambios más cruciales es la modificación del artículo segundo de creación de la FCE que data de 1934.
Dicho artículo configuraba el Fondo de Cultura Económica como un organismo descentralizado, ahora modifica una buena parte de la letra y del espíritu que animó la fundación del FCE.
A partir de ahora una de las misiones más cruciales del Fondo de Cultura Económica es el fomento de la cultura, y especialmente entre las capas sociales que más dificultades tiene para acceder a los libros, por su oneroso coste.
También, como ya hemos citado, el FCE aumenta el tipo de obra que puede editar, que además de libros técnicos, incluye obras de tipo informativo y recreativo, abriendo una nueva etapa desde que la editorial naciese en 1934.
La impronta de Paco Ignacio Taibo II

Desde que el autor de Ernesto Guevara, también conocido como el Che, llegase hace 5 años a la dirección del Fondo de Cultura Económica, las cosas comenzaron a cambiar.
El cambio de más calado ha sido, sin ningún género de duda, el que se han ampliado los géneros que se publican en el FCE.
Sin dejar de publicar libros de corte académico, se han ampliado los intereses para englobar también novela y otros tipos de relatos de ficción, literatura infantojuvenil y hasta novela gráfica.
De hecho, en este interés, loable en la opinión del que esto escribe, por extender a la mayor parte de la población la letra escrita, una de las colecciones comercializa libros por solo 25 pesos mexicanos.
Poca eficacia

Es la principal crítica que se hace a la política que Paco Ignacio Taibo II ha imprimido al Fondo de Cultura Económica.
Si bien el objetivo es loable esto no ha producido un aumento de los índices de lectura en México, al menos es lo que recogen las estadísticas oficiales, concretamente las del INEGI, el Instituto de Estadísticas.
Los datos son tozudos: a pesar de los cinco millones de libros que ha editado el FCE en el último lustro, el mexicano medio no lee más de 3,4 libros al año.
De hecho, los datos han empeorado: si en 2016 el 82% de la población mexicana mayor de 18 años leía de forma habitual, los datos muestran que hoy solo el 68,5% de los mexicanos adultos leen.
Imagen – Fondo de Cultura Económica / Eneas de Troya / John Ramspott / Nacho Pintos / Secretaría de Cultura de Ciudad de México / Janet Ramsden









