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La Historia de la antigua Roma, ya sea en forma de ensayo o de ficción, vuelve a convertirse en un tema candente en la literatura de este 2024 que ahora comienza. En el caso de España reina con luz propia Santiago Posteguillo, que ha cosechado un enorme éxito a raíz de su Trilogía de Trajano

Asistimos, en estas fechas de comienzo de año, de una auténtica eclosión de títulos que tienen que ver, de manera más o menos directa con el Imperio romano.

Cualquier tema es bueno para publicar un volumen: el circo, las bacanales, la guerra o la corrupción; el libro sobre el Imperio romano impera en los expositores de las librerías de toda España.

Bien es cierto, que la menos en la literatura de los últimos veinte años, el tema de Roma ha sido recurrente, y es como un Ave Fénix, esto es, cada pocos años renace con la misma potestas de un emperador romano.

Tanto sus políticos – Julio César o Augusto – o autores literarios como Virgilio o Tito Livio son y siguen siendo figuras cuya obra continúa como una fuente válida para desarrollar todo tipo de textos literarios.

Gracias a Uderzo y Goscinny, y algunos más

Son ya muchas las generaciones de niños y niñas que tienen su primer conocimiento de la antigua Roma a partir de Asterix y Obélix y, además, aquellos que ya hemos superado los 50 años también nos acordamos, en una época en la cual solo había dos canales de televisión, de la serie Yo, Claudio.

Con la adaptación televisiva de la celebérrima obra de Robert Graves fuimos testigos de las conspiraciones palaciegas y asesinatos que rodeaban a la corte del emperador, en la que Claudio acabó ejerciendo de César.

De hecho, estábamos en la España previa al ingreso en la Unión Europea, en las Cajas de Ahorro – sí aquellas que hubo que rescatar con 65.000 millones de euros que nadie ha devuelto – regalaban, con la primera imposición en la libreta, un ejemplar de Yo, Claudio.

Un tiempo después pudimos ver la soberbia interpretación de Peter Ustinov trasmutado en Nerón en la película Quo vadis, y poco tiempo después como Monty Phyton hacían una versión salvaje de la vida de Jesús, Brian en la película, en La vida de Brian.

Un trasunto en la novela histórica

Bien es cierto que las obras de divulgación histórica eran esquivas con el lector en español, pero por lo menos en nuestro país, aquí y allá, comenzaron a publicarse novela histórica de autores europeos y norteamericanos.

De aquella época cabe reseñar los libros de Robert Harris – Pompeya y la trilogía Imperium – o las novelas de la escritora australiana Colleen McCullough con su serie de Señores de Roma, como El Primer Hombre de Roma o El Caballo del César.

Ellos abrieron en mercado español y latinoamericano a autores como Peter Connolly o la celebrada Mary Beard, una catedrática de Estudios Clásicos de la Universidad de Cambridge éxito de ventas en España.

Una dirección equivocada, aunque corregida

Uno de los principales problemas por el cual la literatura, ya sea ensayo o novela, sobre la antigua Roma no había prendido en la piel de toro pasaba porque muchos autores confundieron la divulgación con la vulgarización.

Primero porque las editoriales pensaban con que reeditar periódicamente títulos clásicos, como Historia de Roma de Theodor Mommsem era suficiente para saciar el apetito de los lectores de habla hispana.

Dichos libros, al menos para el lector medio no académico ni erudito, eran unos «tochos» de difícil digestión y para solucionar ese problema surgieron publicaciones de divulgación de la Historia de Roma por fascículos.

Quizás uno de los principales divulgadores en España de la Antigua Roma haya sido, sin duda, Carlos García Gual, así como Fernando Quesada o Francisco Gracia, centrados estos últimamente en la arqueología de las guerras.

También en de justicia citar la labor encomiable de la editorial Desperta Ferro, cuyos libros sobre las legiones romanas han sido muy celebradas por los lectores.

La simiente ha dado su fruto

Esa labor de divulgación de escritores como los ya citados Carlos García Gual, Fernando Quesada o Francisco Gracia, entre otros, ha permitido que en la actualidad sean muchos los autores que con sus obras no llevan a las mejores páginas de la historia de roma.

Muchos de ellos son profesores universitarios e incluso Licenciados en Historia, Arqueología o Filología Clásica que han logrado prender en los lectores el interés por la Roma y la Grecia clásicas.

En el caso de David Álvarez Jiménez indaga en la sociedad romana a partir de uno de los divertimentos del ciudadano romano, el Circo donde los gladiadores se jugaban la vida muchas veces en combates a vida o muerte.

De este autor cabe destacar Panem et circenses. Una historia de Roma a través del circo y también, en este caso por medio de la pluma María Engracia Muñoz – Santos, Gladiadores, fieras, carros y otros espectáculos en la Antigua Roma.

Ambos autores son capaces, con sus libros, de concitar la preferencia desde ciudadanos de a pie con interés sobre el mundo clásico, como de académicos y eruditos de la Roma y Grecia Clásicas.

Sexo, mucho sexo

Es una de las constantes de la sociedad de la Antigua Roma, sobre todo de sus estamentos más privilegiados, aunque el conocimiento de esta faceta ha tenido que esperar a que en la sociedad española el sexo no fuese sinónimo de pecado y a aprender a que no te quedas ciego si te masturbas.

Las bacanales eran una constante entre los patricios y las patricias romanas, tal como podemos leer en un completísimo ensayo de Ángel Fernández Vega en Bacanales. El mito, el sexo y la caza de brujas, editado por Siglo XXI.

El autor también ha convertido las orgias en la antigua sociedad romana en ficción como podemos leer en Bacanalia, publicado por Espasa.

Santiago Posteguillo, un caso aparte

Probablemente es el autor español que más visión ha tenido de que el género histórico ambientado en la antigua Roma es un filón de oro, que permite vender miles de volúmenes y con ello lograr unos jugosos derechos de autor.

Su mayor éxito hasta estos momentos es la Trilogía de Trajano, sin desdeñar que ha logrado un Premio Planeta con Yo, Julia, la patricia romana que logró crear una dinastía, cuyos descendientes reinaron en Roma.

Una historia de matronas romanas que hasta hace poco tiempo había sido orilladas por la Historia oficial de la antigua Roma, pero que las investigaciones han demostrado que, casi siempre entre bambalinas, lograron muchas veces más conquistas y poder político que sus pares cónsules que mandaban miles de legionarios en los campos de batalla.

Fuente – Babelia / Wikipedia / Mary Beard en Wikipedia

Imagen – Pablo Cabezos / Axel Bührmann / Ron Frazier / Roving Aye! / Arran Bee / ayako / Fundación Cajasol

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