Holocausto judío: lo que todavía no se sabía

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Una nueva obra, publicada por el historiador Florent Brayard, arroja nueva luz sobre la Solución Final. La tesis principal de Auschwitz: investigación sobre un complot nazi es que la decisión del exterminio total de los judíos europeos, al menos hasta 1943, solo fue conocida por una pequeña camarilla que acompañaba a Hitler

Contrariamente a lo que se cree el genocidio que los nazis llevaron a cabo con los judíos europeos, se cree que los asesinados fueron algo más de seis millones, no fue conocido, hasta después de la guerra, por muchos alemanes.

De hecho, hasta finales de 1943, solo un escogido y pequeño grupo de gobernantes nazis sabían que se estaba llevando a cabo un pogromo de proporciones industriales, que vaciaría de judíos Europa.

Nuevo libro sobre Auschwitz

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Esta vez ha sido el historiador francés Florent Brayard el que intenta arrojar un poco más de luz sobre el Holocausto perpetrado por los nazis en su nuevo libro Auschwitz: investigación sobre un complot nazi.

A pesar de que hace ya ocho décadas que finalizó la II Guerra Mundial, y que la producción historiográfica es muy abultada, todavía quedan cosas por contar de lo que fue el Régimen Nazi que a punto estuvo de transformar Europa en el III Reich Alemán.

El libro nace de una nueva lectura, filológica e histórica, de los diarios de Joseph Goebbels, que permite hacer algo de luz sobre la penumbra en que todavía se encuentran algunos asuntos que tuvieron que ver con el imperio en que Adolfo Hitler quiso transformar Europa.

Un genocidio desconocido por los alemanes

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Una de las tesis que se defienden en Auschwitz: investigación sobre un complot nazi es que el genocidio que se estaba perpetrando con los judíos europeos solo era conocido por Hitler y una reducida camarilla.

No fue hasta el otoño de 1943, cuando la Solución Final – exterminio completo de los judíos europeos – que se dictó el julio de 1941, empezó a ser conocida por el pueblo alemán y por la opinión pública.

Hasta esa fecha, en campos de concentración como Auschwitz y otros Konzentrationslager desperdigados por Europa, se había asesinado de una manera planificada e «industrial», a centenares de miles de judíos, incluido mujeres y niños.

Incluso Goebbels lo desconocía

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A pesar de ser uno de los jerarcas nazis, de la lectura atenta de los diarios del ministro de propaganda, se colige que el doctor por la Universidad de Heidelberg lo único que sabía es que a los judíos se los reubicaba en el este.

Teniendo profundas convicciones antisemitas, sí sabía que se estaba asesinando a judíos polacos y soviéticos, también sabía era que se había decretado el exterminio de los semitas alemanes, pero desconocía los métodos.

Sepultado por la maquinaria burocrática nazi

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Aunque pueda parecer extraño, la burocracia nazi mantuvo a buen recaudo toda la información producto del traslado y exterminio de los judíos europeos que eran enviados a los campos de exterminio del este.

Lo que en un primer momento había sido un plan para trasladar a todos los judíos de los países del oeste hacia el este y su extinción natural al no dejarles reproducirse, se convirtió en lo que la historia universal ha llamado Holocausto y la historia judía ha denominado como Shoá.

Los planes iniciales se cambiaron tras la redacción de la Solución Final, que enviaba, preferente por tren, a miles de judíos a los campos de exterminio para ser gaseados y ser cremados sus cuerpos.

De hecho, en Auschwitz el tren con los vagones, repletos de seres humanos, llegaba hasta las cámaras de gas; de allí, una vez asesinados con gas Zyklon B, eran enviados a los hornos crematorios.

Hitler y Himmler, los guardianes del secreto

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De hecho, de la dirigencia nazi, los encargados de mantener en secreto la Solución Final fueron el Führer y Himmler, uno de los más siniestros personajes del Partido Nazi Alemán, una organización donde los personajes pudibundos campaban por sus respetos.

La cúpula nazi era consciente que en caso de que la Solución Final se hiciese pública, se podrían producir protestas, ya que el pueblo alemán mantenía una serie de valores morales a los que eran ajenos los jerarcas nazis.

En el año 1941, la iglesia católica, con el arzobispo Von Galen de Münster a la cabeza, protestaron enérgicamente cuando se hizo público que el III Reich estaba asesinando personas que sufrían de enfermedad mental.

El tema de asesinar judíos alemanes era un tema peliagudo inclusive para un régimen tan inhumano como el nazi y no hubiese sido aceptado por la población: al fin y a la postre, aunque judíos, los exterminados eran los vecinos del segundo, el panadero donde se compraba el pan o el cocinero de aquel restaurante que tanto te gustaba.

Moral nazi

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Florent Brayard no pretende, en este libro sobre la Shoá, establecer la moralidad de los jerarcas nazis, ni desentrañarla, si no hacer público el Holocausto, algo que para la élite de la maquinaria nazi era vergonzoso por el genocidio que estaban ordenando.

El autor tampoco entra en valorar si la ocultación a la población alemana de la Solución Final fue solo una manera de no informar a la opinión pública de un genocidio que inclusive en plena exaltación nazi hubiese sido difícil de justificar.

Desde el punto de vista de la moral nazi, el exterminio estuvo justificado debido a que las SS lo único que estaban aplicando era la ley natural, por lo que esos asesinatos de miles de personas estaban justificados.

Pero otra cosa es que, aplicando las categorías morales de la religión cristiana, sus actos fueran absolutamente reprobables; y la realidad es que, en Alemania, inclusive durante el nazismo, la iglesia católica era una institución respetada y con millones de fieles.

Encargado de la edición francesa de Mi Lucha

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Florent Brayard es uno de los máximos especialistas europeos en el Régimen del III Reich, y por ello no es extraño que sea el coordinador de la edición en francés, de próxima aparición, de Mi Lucha, el panfleto que Hitler escribió mientras estaba en prisión por el putsch bávaro.

En la edición francesa están trabajando en estos momentos 15 historiadores bajo la supervisión de Brayard, y es la traducción adaptada de la editada en 2016 por el Instituto de Historia Contemporánea de Múnich.

Hasta que se publique en francés, la única edición en el idioma de Moliére que existe es la 1934, que se puede encontrar tanto en papel como online.

Fuente – EL PAÍS / Solución Final en Wikipedia / Auschwitz / Joseph Goebbles en Wikipedia / Zyklon B en Wikipedia

Imagen – YouTube / Rodrigo Paredes / Amazon / Riksarkivet (National Archives of Norway) / MB298 / Ajuntament de Sabadell / Jürgen Stroop / Lorem ipsum

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