Premios literarios bajo sospecha

A pesar de que en la opinión pública está instaurada la idea de que muchos premios literarios están «dados», la realidad que, a los escritores, sobre todo a los noveles, les permite darse a conocer ante críticos, público y editoriales que les publiquen

La reciente concesión del Premio Planeta vuelve hacer planear la sospecha sobre muchos premios literarios, que cada vez sirven menos para lograr la venta de grandes tiradas de los títulos premiados.

Si antes el ganar un gran premio era sinónimo de jugosas ventas, los lectores cada vez creen menos en ellos como prescriptores de buena literatura.

Los emolumentos que reciben los premiados, 601.000 euros en el caso del ganador del Planeta, hacen que, tal como refiere Santiago Posteguillo, los escritores reciban un trato «criminal» por parte de Hacienda.

Parece, prosigue Posteguillo, que se intenta proscribir el hecho de poder ganar dinero con el talento, el esfuerzo y el trabajo de los escritores, pero también de otros artistas.

Premio Planeta, criterios exclusivamente comerciales

El premio que prologa el Grupo Planeta lleva años enzarzado en la polémica – fue denunciado por Juan Marsé y hasta por el propio Miguel Delibes – de ser un premio donde los escritores se presentan sin pseudónimo y que es gobernado por criterios comerciales y no literarios.

A pesar del «tufillo» que desprende el Premio Planeta, todavía hay profesionales de la edición que defienden «a capa y espada» que se trata de un premio que trata con fair play a todos sus participantes.

Sea cierto o no, es que casi la totalidad de los escritores galardonados con el Planeta cuentan en su haber, antes de ser premiados, con títulos que han estado en la lista de los más vendidos.

Javier Cercas y Manuel Vilas, dos buenos ejemplos

El ganador y el finalista del Premio Planeta 2019 son dos casos claros de escritores con varios éxitos literarios que son laureados con el premio literario que organiza anualmente el grupo de comunicación que dirige José Creuheras.

En el caso de Javier Cercas, rara avis que, al menos hasta ahora, pertenecía a la «escudería» de Penguin Random House Mondadori, tiene dos grandes éxitos en su haber, que son Soldados de Salamina y Anatomía de un instante.

En el caso del escritor oscense, la publicación de Ordesa le ha llevado a formar parte del selecto grupo de los escritores a los que una obra los catapulta a la primera línea de sector editorial.

Ganar el Planeta no te cambia la vida

Esa es la opinión del autor de novela histórica Santiago Posteguillo que considera que haberse embolsado los 601.000 euros del Premio Planeta no han supuesto un antes y un después, ni en su rutina de trabajo ni en su estilo de vida.

Posteguillo, que ya era un autor consagrado con magnas obras como Las legiones malditas o Los asesinos del emperador, tampoco desdeña la visibilidad que le ha dado el premio otorgado por el emporio de comunicación que fundase José Manuel Lara.

En lo que si se muestra que le ha cambiado la vida a Santiago Posteguillo el Premio Planeta es que ahora le saluda todo el mundo por la calle, desde señoras anónimas hasta su farmacéutico.

Jugosas recompensas económicas

El ganar un premio literario, como pueda ser el Planeta, además de la repercusión mediática, que pronto se traduce en un mayor índice de ventas, apareja una más que suculenta recompensa económica.

Si hablamos solo de los «grandes» el máximo siempre lo ha marcado el Premio Planeta, que actualmente está retribuido con los ya citados 601.000 euros.

El que menor dotación económica tiene es el Tusquets, que «solo» apareja una ganancia económica de 18.000 euros, y entre el máximo y el mínimo, encontramos, entre otros, el Premio Primavera de Novela, gratificado con 100.000 euros.

Con Hacienda hemos topado

Pero el recibir un premio literario bien dotado económicamente también puede ser un quebradero de cabeza para el escritor que lo recibe, o al menos para quienes gobiernan sus finanzas.

Si no, que se lo cuenten a Ángeles Caso, y el calvario tributario que hubo de sufrir cuando fue galardonada con el Planeta del 2009 por el Contra el viento, con unos procedimientos de la Agencia Tributaria que un poco más y la condenan a la bancarrota.

De hecho, la escritora y periodista decidió, después del «marcaje» a la que le sometió la Hacienda Pública, dejar de escribir, o al menos dejar de publicar y mucho menos presentarse a concursos literarios.

A pesar de que evitan descubrir el quebranto financiero que ante Hacienda te puede sumir el ganar un premio literario bien dotado, tanto Lucía Etxebarria como Santiago Posteguillo también confiesan que se puede convertir en una pesadilla.

Una ilusión infantil

A pesar de todas las penalidades, la mayoría de los escritores se muestran encantados de ser premiados, y que esos premios, aunque económicamente no sean muy cuantiosos, sirven para impulsar sus carreras.

En el caso de Santiago Posteguillo, este profesor universitario valora como buena la experiencia de haber recibido el Planeta y afirma que se trataba de una ilusión infantil que ahora en la edad adulta se ha cumplido.

Existen otros escritores, caso de Marta Sanz, que ganó la edición del 2015 del Premio Herralde, que confiesa sin ambages que para ella tan importante es el reconocimiento que da un premio literario, como la «bolsa» que lleva aparejada.

Esta escritora sabe de lo que habla, ya que, aunque el único premio en el que ha quedado ganadora ha sido el citado Herralde, su nombre ha «sonado» como finalista en varios premios literarios, como el Planeta del 2010.

En esa ocasión, presentó el original de lo que posteriormente fue el libro Black, black, black, mientras que los laureles de éxito que le reportó en Premio Herralde fueron por Farándula, un libro del que desde aquí recomendamos su lectura.

Los premios son útiles para los escritores

Sobre todo, para hacerse un «nombre», lo que también lleva aparejado, en el caso del Premio Planeta que nos ocupa, un jugoso premio en metálico que también permite a algunos escritores, hacerse con un «colchón» para poder crear con mucha más tranquilidad.

De hecho, son muchos los escritores que son de la opinión de que, de cara a hacerse un puesto entre los escritores más reconocidos, hay otros premios, que no son el Planeta, que permiten que sus textos tengan mayor repercusión.

Para los que realmente son útiles los premios son para aquellos escritores que están empezando, si no a escribir, si a intentar que les publiquen y darse a conocer.

En el caso de ganar alguno de esos premios, aquello se puede convertir en una «caja de resonancia» que les permita ser conocidos por editoriales, público y críticos literarios.

Fuente – el diario / José Crehueras en Wikipedia / Penguin Random House Mondadori en Wikipedia / Manuel Vilas en Wikipedia / Santiago Posteguillo en Wikipedia / Editorial Planeta en Wikipedia

Imagen – Abbedabb / Ajuntament Barcelona / DONOSTIA KULTURA / Wikipedia / Pixabay / Junta de Andalucía / mpclemens /

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