Ellas también escriben

Una cierta reivindicación, impulsada también por la necesidad de explorar nuevos mercados, se está haciendo de la literatura escrita por mujeres, y aquí nosotros, como para muestra siempre hay un botón, os presentamos cuatro de esas obras, escritas por mujeres y destinadas a no solo mujeres

Afortunadamente, ellas también escriben, como ha quedado demostrado con la elección el último Premio Nobel de Literatura, que ha recaído en la poetisa norteamericana Louise Glück.

Una escritora, cuya producción ha sido fundamentalmente en que ha transformado, con su poesía, la austeridad en belleza.

Un Nobel que estaba «cantado»

Dentro de la industria editorial y los conciliábulos literarios no ha extrañado que el Premio Nobel de Literatura del 2020, ya tocaba, haya sido una mujer crítica, concomitante con el feminismo y no europea.

Si embargo las quinielas no apuntaban hacia una caucásica como Glück, pero si a un perfil como el suyo, políticamente incorrecto, que después del #MeToo ha derivado en un puritanismo progresista.

Es conveniente recordar en este punto que el Premio Nobel de Literatura quedó desierto en el 2018 por un escándalo de abusos sexuales, por lo que la edición del 2020 ha querido ser, pero no solo, un desagravio hacia las mujeres.

El premio también tiene mucho que ver con la «moda comercial» de la que pecan todos los grandes grupos editoriales de tener unas cuentas escritoras en sus «escuderías» para evitar que nadie les acuse de machismo literario.

Ellas escriben

Si bien hace no tanto tiempo el universo literario al que podía aspirar una escritora estaba ciertamente constreñido temas banales, novela rosa o cualquier género considerado como menor.

Sin embargo, con la liberación de la mujer, esta se ha demostrado como una magnifica escritora, que puede abordar desde bien construidas obras de narrativa hasta sesudos tratados de casi cualquier tema.

Y no hay mejor muestra que un botón, aquí os hablamos de cuatro libros, de reciente publicación, escritos por mujeres y que no son solo para mujeres.

Ser indígena en Canadá, un mal negocio

De eso mismo nos habla María Campbell en Mestiza, publicada por ahora en castellano por Transito Editorial, que a lo único que ha aspirado con su volumen es como eran las cosas y como son ahora para los nativos americanos.

Se trata de un libro sobre el cual revolotea un manto gris, cuando no negro, sobre lo que ha sido, y sigue siendo, la vida de los primeros habitantes del América del Norte, cuando las tribus indias eran naciones.

En esencia Mestiza es un tratado sobre la opresión colonial de los colonos anglosajones y franceses que en Canadá oprimieron, y siguen haciéndolo, a los pobladores originarios del país que es primer ministro Justin Trudeau.

A lo largo de las páginas de libro nos encontraremos, representado de una manera muy clara, el racismo estructural, la miseria económica, adicción al alcohol y las drogas, en unos territorios indios con trazas de bantustanes.

Publicada originalmente en 1973, los editores obligaron a Campbell ha censurar varias páginas de libro donde narraba como fue violada por un miembro de la Policía Montada de Canadá, fragmento que ahora ha sido restituido.

Voces femeninas desde el Cono Sur

Así es como se pergeño Y tú, ¿tan feliz?, para dar voz a doce escritoras chilenas en un país, y en una industria editorial, donde el machismo campa por sus respetos.

Se trata de una denuncia en toda regla sobre el machismo estructural que impera en el país que vivió una sangrienta dictadura militar desde el año 1973, cuando Pinochet se levanta en armas contra el gobierno legítimo de Salvador Allende.

Son textos contra un estado feminicida, contra padrastros que violan a sus hijastras, con una iglesia cómplice y con los cientos de abortos ilegales que se realizan todos los años en el país en el que vive Bárbara Carvalho, por falta de una norma legal que permita una interrupción del embarazo segura.

El final de una trilogía

Y autobiográfica, que es lo que nos presenta Mary Karr con La flor, publicado, al alimón, por los sellos editoriales Periférica y Errata Naturae, que también han publicado los dos volúmenes anteriores, El club de los mentirosos e Iluminada.

Esta parte de esa trilogía biografiada versa sobre su adolescencia en una familia con muchos problemas, desde el alcoholismo de su madre, el suyo propio y una violencia sexual omnipresente.

Ella misma, nos referimos a la autora, es una adicta a las biografías, que comenzó a leer con avidez en la adolescencia como una manera de encontrar modelos debido a la falta de estos en su familia.

Trauma

Es en esencia el iniciador – nos referimos al impulso de escribir – que gestó Elijo a Elena de Lucía Osborne – Crowley que ha sido publicado para el público hispanohablante, por el sello editorial Alpha – Decay.

En cierto modo la obra literaria también el sirve a la autora como instrumento con el que exorcizar la necesidad de tener una presencia social, y también una manera de desaparecer de escena, siempre de una manera elegante.

El hecho nodular de Elijo a Elena es la violación que sufrió la autora cuando solo contaba con 15 años y era una prometedora gimnasta que estuvo a punto de ser seleccionada para competir en el Equipo Italiano de Gimnasia Rítmica.

Sin embargo, las sevicias a las que fue sometida hicieron que abandonase ese deporte y decidiese convertirse en escritora, dispuesta a superar física y psicológicamente las heridas – las que no se ven que son las que más duelen – que le provocó un depredador sexual.

El Planeta se «sube al carro»

Y, como no podía ser menos, ha otorgado el Premio Planeta a dos mujeres, en concreto las ganadoras han sido Eva García Sanz de Urturi y Sandra Barneda, primero y segundo premio respectivamente.

García Sanz de Urturi se ha hecho con el primer premio con Aquitania, y Barneda ha logrado el galardón con Un océano para llegar a ti.

Aquitania, tal como lo define su autora, es un thriller medieval que bebe de las fuentes de El nombre de la rosa, de Umberto Eco.

En el caso del libro de Barneda, habla de temas capitales en la vida, y que antes o después, todos tenemos que sufrir, como es el caso de las ausencias, las pérdidas y la muerte, de nuestros seres queridos y finalmente la propia.

Fuente – el diario / EL MUNDO

Imagen – pickrepo / Jackson / Campaign Bootcamp / Steven Miller / Francisco Osorio / Pedro Ribeiro Simões / Tsutomu Takasu / Convergència Democràtica de Catalunya

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