Los papeles de la republicana exilada

casitodaslasletras29052017

Con la reedición en el 2016 de su obra “Tea rooms”, la escritora madrileña Luisa Carnés está obteniendo el reconocimiento que no pudo tener en España debido a los 40 años de franquismo que proscribieron su obra en España

Luisa Carnés (1905 – 1965) fue una de las primeras escritoras que en sus libros mostro la vida de lo que era la vida de los obreros hasta el año 1936. Durante la Guerra Civil también se significó apoyando al bando republicano por lo que tras la victoria de Franco tuvo que optar por el exilio.

Tras la publicación hace unos años de Tea Rooms, ahora vuelve a los expositores de las librerías con Trece cuentos, que reúne sus relatos cortos entre los años 1931 y 1963. Además, en su obra está presente tanto estampas de la vida de los proletarios como una perspectiva de género, como se demuestra al entrarse muchas veces en las mujeres que trabajaban en las fábricas.

Los veinticinco años que pasó exilada en México le sirvieron para encontrar temas para sus libros, sobre todo con lo que tenía que ver con la paz, contra el consumismo y contra la segregación racial.

Carnés supo desde sus años mozos lo que era el trabajo, ya que con 13 años comenzó a trabajar como aprendiz de sombrerera. Esas experiencias de muchas otras mujeres que comenzaron a trabajar cuando aún eran niñas las plasmó en sus novela Natacha y Tea rooms.

Entre las principales influencias en la prosa de esta escritora republicana, se encuentran los folletines y las novelas de peseta, aunque también tocó, tangencialmente, el reporterismo y algunas narraciones inspiradas por la prosa de Dostoyevski.

La difusión de su obra literaria topó con muchos inconvenientes: no se pudo dedicar a escribir todo lo que le hubiese gustado debido a que tuvo que sobrevivir a base de trabajos precarios y además, a pesar de un cierto aperturismo en los estertores del franquismo, su obra no pudo publicarse en España durante los cuarenta años que duró el Régimen.

Entre sus principales exégetas se encuentra Antonio Plaza, que ha sido el editor de las dos obras principales de Clarita Montés, uno de los pseudónimos que más empleo, y su alter ego literario.

Estas dos obras son El eslabón perdido y De Barcelona a la Bretaña a la que se une la iniciativa que tuvo la Asociación de Libreros de Lance para publicar una edición facsímil de Tea rooms, que supuso el descubrimiento de esta escritora para muchos lectores contemporáneos.

De hecho, tras la reedición de ese libro por la editorial Hoja de Lata en el 2016, han sido muchos los escritores españoles consagrados, caso de la escritora Laura Freixas, lo que se preguntó por qué la creadora de Peregrinos del Calvario no había sido conocida hasta ahora.

Más información – Celia nos vuelve a recordar que en este país hubo una Guerra Civil

Fuente – El Periódico

Imagen – Clive Barley

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