Verano, una buena estación para los clásicos

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El verano en general, y las vacaciones de verano en particular, son un buen momento para leer todos aquellos libros para los cuales no hemos tenido tiempo el resto del año.

El asueto gusta de un buen libro en el regazo, que relaja y además hace que, disfrutando, podamos ejercitando nuestras neuronas.

En la selección de varios libros que recomendamos para el verano, nos hemos dejado llevar por la nostalgia y solo recomendaremos clásicos, esos libros que en algún momento de nuestro periplo educativo han sido clasificados como «obligatorios».

En el primer lugar de la lista, Charlotte Brontë

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Y nada mejor de esa escritora inglesa del siglo XIX, que uno de sus más afamados libros, nos referimos a Jane Eyre, una novela en la cual disfrutaremos con el periplo vital de una heroína aguerrida de nombre Jane.

Novela de supervivencia, donde veremos como Eyre las «pasa canutas», también nos encontraremos con una casa misteriosa, que como en toda buena novela, guarda un secreto.

La novela no podría estar bien condimentada, si no hubiese también amores tormentosos y parientes muy lejanos que dejan fabulosas herencias.

Con el Baroja más costumbrista

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Nos dejamos llevar por la vida de un médico, Andrés Hurtado, que se conduele del atraso de España mientras ejerce de médico rural.

Para aquellos que cursasteis la secundaria a finales de los años ochenta, recordaréis que era de lectura obligatoria en la asignatura de Literatura Española, por lo que es posible que su relectura os traiga buenos recuerdos: los primeros amores, los veranos interminables y el inicio del camino hacia la vida adulta.

A lo largo de la novela nos encontraremos con una primera parte más narrativa en la cual veremos las cuitas de Andrés mientras estudiaba Medicina y otra más introspectiva y filosófica en los largos parlamentos que mantiene con su tío, el doctor Iturrioz.

De viaje a los Cárpatos

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Estamos hablando de Drácula de Bram Stoker, de cuya pluma salió el más famoso de los vampiros, que está inspirado en la figura histórica de Vlad el Empalador, a pesar de que algunos críticos sitúan la génesis de Drácula en la condesa Erzsébet Báthory.

Fue finalmente Bram Stoker el que fijó las características que debía de tener un vampiro, y que aún se utilizan para caracterizar a los monstruos que se alimentan con sangre: capacidad para manipular mentes, no tener reflejo en los espejos, y dormir en ataúdes.

Después del protagonista absoluto de la novela, es interesante la caracterización del siervo del conde Drácula, de nombre Renfield, un ser absolutamente repugnante que se alimenta de pequeños roedores.

En la España de la posguerra

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Con el solitario título de Nada, Carmen Laforet ganó el Premio Nadal en el año 1945, y la obra se convirtió por derecho propio en una de las novelas más paradigmáticas de lo que denominó Generación del 50.

Se trata de una novela narrada en primera persona y ambientada en Barcelona, donde llega una estudiante para cursar sus estudios universitarios, que se alojará en el domicilio de unos familiares.

El entorno represivo que vive en su familia de acogida, con unas relaciones personales tensas, contrastará con la vida que vive en la universidad, en donde además de conocer a su mejor amiga, Ena, experimentará pequeños espacios de libertad.

Chanel, cocaína y Dom Pérignon

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Nos permitimos parafrasear el título de una canción de Loquillo y los Trogloditas, porque la frase resume muy bien en ambiente que se narra en El Gran Gatsby, quizás la obra más famosa de F. Scott Fitzgerald.

El malogrado escritor vendió esta novela prácticamente a precio de saldo, sin saber que varias décadas después, se convertiría en un clásico que ha vendido millones de ejemplares en todas las lenguas a las que se ha traducido.

La novela narra la vida excesiva de Jay Gatsby, un buscavidas que logra dinero y poder en lo que se denominaron los locos años 20, a los que nadie puede acusar de no estar llenos de glamour, de comilonas opíparas y abuso del alcohol y otras sustancias.

En sustrato de la novela es una crítica al denominado «sueño americano», producto del contrabando de alcohol y drogas y del crimen organizado, del cual logra su fortuna el Gran Gatsby.

Intrigas cortesanas en la corte del zar

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No estamos refiriendo a Anna Karenina, una de las obras más famosas de León Tolstoi, el insigne novelista ruso de finales del siglo XIX.

Se trata de una monumental novela de más de 1.000 páginas, una obra que está dominada por la pasión y por las infidelidades que se producen en la corte del zar de Rusia.

Se trata de una obra que refleja muy bien lo que era la vida de aristocracia rusa en el siglo XIX, y se encuentra dividida en seis partes, y es posible que haya sido el mejor folletín, publicado por fascículos en la revista Russki Véstnik.

Postromanticismo francés

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Madame Bovary, también es un digno representante de los folletines que se escribían en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX, y salió de la pluma de Gustave Flaubert, siendo publicada en fascículos en La Revue de Paris.

El argumento se centra en la vida de la esposa de un médico, Madame Bovary, que supera como puede la aburrida vida de la burguesía de provincias, que la señora Bovary pretende esquivar con aventuras amorosas fuera del matrimonio.

La búsqueda de relaciones fuera del matrimonio también tiene que ver con el vacío existencial de Madame Bovary, una vida que esta vacía debido a que Bovary carece de ambiciones y metas personales.

Premio Pulitzer 1921

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Nos dirigimos, en este viaje literario veraniego, hacia el otro lado del Atlántico, donde encontramos La edad de la inocencia de Edith Wharton, que fue galardonada con el Premio Pulitzer del año 1921.

Como las dos obras literarias anteriores La edad de la inocencia se publicó como folletín en la revista Pictorial Review; en el libro, se disecciona, con mucha ironía, lo que era la vida de la alta sociedad neoyorquina de la década de 1870.

Newland Archer, un embobado hijo de la burguesía neoyorquina se queda prendado de la condesa Olenska, osada y atrevida. Durante la novela se ve perfectamente el tour de forcé que se vivía entre las antiguas familias patricias y los nuevos ricos neoyorquinas.

Fuente – El Diario / Planeta de Libros

Imagen – Randy Robertson / Elliot Brown / Mark Gunn / fusion of horizons / iamazeyou / Harry Popoff / Patrick Janicek / Mike Steele

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