La visión de un nativo americano sobre América

native american heritage day

El libro de Tommy Orange, Ni aquí ni allí, nos muestra una visión original de lo que ha sido el devenir de los nativos americanos desde que finalmente fueron vencidos por la industrialización; una visión desde el prisma de un nativo americano y que nos habla de que el genocidio y la represión continúan en la edad contemporánea.

Además de las películas que se llamaron «de indios y vaqueros», la historia de los pueblos nativos americanos, lo que comúnmente conocemos como «indios» ha hecho correr ríos de tinta al otro lado del Atlántico.

Gracias al trabajo de muchos historiadores sabemos el proceso por el cual de ser los habitantes originarios de lo que hoy es Norteamérica y Canadá, estuvieron a punto de la extinción y hoy están recluidos en reservas.

Pero toda esa historia ha estado mediatizada porque los investigadores eran en su mayoría blancos, faltando autores que reescribiesen la historia desde el lado de los nativos.

La «leyenda negra» norteamericana

caballeria norteamericana

Muy lejos de las películas de John Wayne y de mitos como que la fiesta de Acción de Gracias lo que rememora era la unión entre colonos y nativos americanos, la historia de los originarios habitantes de América del Norte es sangrienta.

La historia de los Apaches, Pies Negros, Cheroquis y Cheyennes, por citar solo algunas de las tribus, son siglos de luchas, derrotas, exterminios y una más que dudosa integración.

Una historia que nunca ha sido la oficial, en la que pacíficos colonos se lanzaban a la conquista del lejano oeste, ante la beligerancia y matanzas provocadas por las tribus indias.

La visión de nativo americano sobre América del Norte

nativo americano con plumas

Esos y otros mitos de la historia norteamericana escrita por anglosajones blancos y protestantes, es rebatida en Ni aquí ni allí, publicado en España por el sello editorial AdN, y que ha logrado ser finalista en la última edición del Booker Prize.

Su autor, Tommy Orange (Oakland, California, 1982), es un nativo americano, da su visión sobre lo que son hoy en día los nativos americanos, una de las minorías marginadas en los EE. UU.

Una población marginada sierva de sus adicciones

old crowy bourbon

La narración de la población de nativos americanos hoy, es una historia teñida de todo tipo de sustancias adictivas, una historia que también se escribe con siglos de desarraigo, en unos entornos urbanos «esculpidos» por los anglosajones blancos.

En Ni aquí ni allí, Tommy Orange ha pretendido pulsar la situación de los 2,4 millones de nativos americanos a partir de 12 historias de indios que viven en grandes ciudades.

Unas biografías nada autocomplacientes, en las cuales los biografiados son, la mayor parte de las veces, utilizados como «carne de cañón».

Una historia de expolio sistemático

caballos salvajes

Por quitarles, a los nativos americanos les han llegado a quitarles los nombres.

Tal como explica Tommy Orange, los primigenios americanos no tenían apellidos, solo nombre. El patronímico fue la primera de muchas imposiciones del «hombre blanco».

La política de extermino, no se puede calificar con otro nombre, de las tribus de Delaware, Kiowa o Navajo, por citar solo tres de las más de cincuenta agrupaciones tribales que existieron en lo que actualmente es Estados Unidos y Canadá, fue masiva.

En esa historia de la infamia, no podemos dejar que citar, de entre los cientos que hubo, la matanza de Sand Creek, que provocó la desbandada de los cheyenes y arapajós supervivientes, que se desperdigaron por todo el oeste americano.

Un reverendo con las manos machadas de sangre

general fitz john porter

La masacre de Sand Creek (1864), cuyo «autor intelectual» fue el reverendo Chivington, se perpetró contra nativos americanos desarmados y producto de la masacre fallecieron 54 hombres y 110 mujeres y niños.

El culpable de la matanza fue el reverendo John Chivington, que había sido nombrado coronel de una fuerza armada compuesta por 800 jinetes.

Pero si el culpable de la masacre fue Chivington, el que puso las condiciones, tanto materiales como intelectuales para el asesinato en masa de esos nativos americanos fue el John Evans.

Evans, al convertirse en vox populi el genocidio de los nativos, fue obligado a renunciar a su puesto de gobernador por el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson.

Una población que continúa reprimida y marginada

nativos americanos bebiendo

Las técnicas de represión y marginación de los nativos americanos lo único que ha hecho es actualizarse a los tiempos: ninguna opinión pública, y menos la norteamericana, consideraría ahora admisible los maltratos a los que eran sometidos hasta el siglo XIX.

Estamos hablando de matanzas indiscriminadas de la población indígena, cabezas de indios clavados en picas o viandantes, en Manhattan, pateando cabezas de pequots.

Ahora la represión y la marginación comprenden métodos más sutiles, como que los nativos americanos tengan las tasas de suicidios más altas de todos los grupos humanos que conviven en EE. UU.

Además, las desapariciones de mujeres indígenas están al orden del día en todo el territorio de Estados Unidos, sin que los cuerpos de policía y la judicatura de aquel país hagan nada por solucionar esos casos.

Guerreros de las llanuras, «el que tuvo retuvo»

navajo code talkers

Apaches, Pies Negros, Cheroquis o Comanches, si algo los caracterizaba, y todavía caracteriza, a esos grupos tribales de nativos americanos, es la belicosidad, que los tuvo durante siglos en guerra permanente con cualquiera que invadiese sus tierras.

Franceses, ingleses, españoles y hasta blancos norteamericanos, los indios vendieron cara su piel, y solo la industrialización los hizo claudicar ante ejércitos, en el caso del norteamericano, cada vez más poderosos.

La última lucha de los nativos americanos, de la que además han salido victoriosos ha tenido como campo de batalla la ciudad de San Francisco.

Allí acaban de conseguir que el consistorio franciscano haya retirado una escultura de hace más de un siglo llamada Primeros Días, que para muchos nativos americanos reflejaba la colonización y la opresión que sufrieron sus ancestros.

La retirada de la efigie fue saluda, por los indios presentes, con cánticos y encendiendo antorchas, aunque en declaraciones a la prensa, los representantes de las tribus navajo y wappo, informaron que esta es solo la primera batalla.

Una alegoría del exterminio

estatua primeros dias

La efigie, que pretende retrotraernos a la época de las Misiones españolas, nos presenta un indio, en el suelo, derrotado, que tras él, a sus espaldas, tiene a un monje católico elevando un dedo hacia el cielo.

Al mismo tiempo, el monje acerca su otra mano al indio, quizás explicándole que es Dios el que dispone su derrota.

En la misma escultura se puede ver a un hidalgo español mirando al frente, con cara sonriente y regodeándose en la victoria contra los nativos americanos.

Fuente – El País / Pueblos Nativos de Estados Unidos en Wikipedia / John Evans en Wikipedia / El Diario

Imagen – Grand Canyon National Park / Donnie Dunley / Alan Rios / mari / Brian Eager / Adam Vicent / MPN NEWS / U.S. Departament of Agriculture / Diario de Yucatán

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