Literatura a golpe de pedal

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Ahora que se está a punto de celebrar la edición 2019 del Tour de Francia, un libro, La milla invisible, del escritor neozelandés David Coventry, rememora la gesta de una escuadra combinada de australianos y neozelandeses que participó en la prueba gala del año 1928.

El sudor, el tesón y el esfuerzo requeridos para ser ciclista profesional, aparecen reflejados en La milla invisible, el nuevo libro de David Coventry, donde refleja la primera experiencia de una escuadra integrada de deportistas australianos y neozelandeses.

La historia narrada no corresponde a la actualidad, sino que se remonta al año 1928, en el Tour de Francia de ese año. Lo narrado corresponde a las epopeyas que suponían las vidas de los ciclistas profesionales de aquella lejana década.

Un Tour para el recuerdo

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En aquel año, debemos recordar que nos encontramos en el año 1928, la ronda francesa constó de 22 etapas, destacando la jornada Perpiñán – Marsella, con un recorrido de 363 kilómetros.

En otras seis ocasiones, en el citado Tour de Francia cuyo maillot amarillo recayó en el luxemburgués Nicolas Frantz, las etapas superaron los trescientos kilómetros, y en la salida de la prueba se pudo ver a 162 ciclistas.

Frantz logró el mejor tiempo, invirtiendo en la carrera 192 horas, 48 minutos y 58 segundos, quedando a cincuenta minutos y siete segundos por detrás del segundo clasificado.

ANZAC a pedales

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ANZAC hace referencia al ejército conjunto de Nueva Zelanda y Australia que combatió en las dos guerras mundiales, y algo parecido se organizó en el año 1928 con respecto a una escudería ciclista compuesta por ciclistas de ambos países.

El impulso para el combinado ciclista provino de tres rotativos australianos iniciaron una colecta para poder enviar un combinado a la ronda francesa.

Lo recaudado se utilizó para pagar el pasaje en barco de Hubert Opperman, Harry Watson, Ernie Bainbridge y Percy Osborn, unos ciclistas que ni con mucho tenían la preparación ni la profesionalidad de la mayoría de los ciclistas que tomaron parte en la carrera.

Esa epopeya es ahora narrada en La milla invisible, fruto del genio literario del neozelandés David Coventry. La novela está publicada en castellano por el sello editorial Seix Barral.

Aquellos chalados en sus viejos cacharros

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La milla invisible nos muestra una época heroica del ciclismo, donde, por ejemplo, los ciclistas, cuando pinchaban una rueda, tenían que pedir auxilio a los lugareños de los pueblos donde pasaban para poder «recauchutar» el pinchazo.

También se podía dar la circunstancia de que muchos de los corredores culminasen la etapa mucho después de que se hubiese puesto el sol, con lo cual los deportistas se las veían y la deseaban para poder circular una vez que la oscuridad se había echado.

Tampoco era raro que los ciclistas aliviasen los rigores del calor, con vino en vez de agua. Los equipos ciclistas llevaban su propio «cargamento» de caldos de la región a la que pertenecían, en una época en la cual los controles antidoping ni estaban ni se les esperaba.

Inclusive, los deportistas podían sentir un «rapto» religioso, y parar en alguna iglesia de las que se encontraban en el camino, para «ponerse a bien» con Dios.

Dauphiné y Vuelta a Suiza: calentando motores

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La ronda francesa, que comienza esta vez el 6 de julio, será el escenario donde se «batirán el cobre» los líderes del ciclismo mundial, de manera que hasta el 28 de julio, los aficionados al ciclismo vibrarán de pasión, viviendo el Tour por las crónicas de radio o de televisión.

Pero el mejor «termómetro» para la carrera ciclista por antonomasia de nuestro vecino galo, está siendo la Dauphiné y será la Vuelta a Suiza; en el primer caso, y en su contrarreloj, Chris Froome, el favorito para lograr el maillot amarillo, se lesionó gravemente.

Debido a ello, y porque la nueva lesión es incompatible con «correr» el Tour, se abre un importante abanico de ciclistas que pueden hollar el pódio de los Campos Elíseos.

Geraint Thomas y Egan Bernal, los dos grandes favoritos

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Casi toda la prensa deportiva coincide que los dos grandes aspirantes a coronar el Tour de Francia y lograr el preciado maillot amarillo, después de la fatídica lesión de Chris Froome, son el galés Thomas y el colombiano Bernal.

Ambos corredores llegan a la Vuelta a Suiza sin haber coincidido en toda la temporada, y será en esa prueba, donde se despejen las dudas si es él, o el joven «escalador» colombiano, el que está más fuerte de cara a la cita gala.

Adam Yates en cabeza

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Será la alta montaña de la prueba ciclista que se desarrolla en el Delfinado, la que determiné quien se hace con el galardón de la carrera.

A falta de las jornadas de montaña, el actual líder es el británico Adam Yates, en una prueba que siempre ha servido para «calentar motores» para el Tour de Francia, verdadero tour de forcé donde se producirá el enfrentamiento entre los mejores ciclistas del panorama mundial.

Los principales favoritos

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El ramillete de candidatos para hacerse con el control del Tour de Francia está compuesto por, además de los ya citados Geraint Thomas y Egan Bernal, por Tom Dumoulin, Nairo Quintana, Romain Bardet, Thibaut Pinot y Jacob Fuglsang, entre otros.

En el caso de Tom Dumoulin, los hados no le han sido propicios esta temporada, debido a que tuvo una grave caída en el último Giro, aunque el percance no ha variado un ápice su motivación para llegar a lo más alto en la ronda francesa.

Otro de los «galácticos» para el próximo Tour de Francia es el colombiano Nairo Quintana, eterno aspirante al jersey de color gualda.

A pesar de haber probado las mieles del triunfo, la fortuna le ha sido esquiva en la prueba gala, aunque cuenta en su palmarés con el Giro del 2014 y la Vuelta del 2016.

De suma importancia será la labor de sus «gregarios» para auparlo al podio, contando entre ellos con Mikel Landa, que en caso de que el líder del Movistar Team no esté muy «católico» podría convertirse en el líder del combinado español.

Otro de los futuribles para hacerse con el Tour de Francia del 2019 podría ser el francés Romain Bardet, que si quiere convertirse en el más laureado tendrá que mantener a raya a los grandes escaladores que se darán cita en la máxima prueba de ciclismo que se realiza en suelo francés.

Fuente – EL PAÍS / Tour de Francia en Wikipedia / AS / Geraint Thomas en Wikipedia / Egan Bernal en Wikipedia / Delfinado en Wikipedia

Imagen – Robbie Shade / FOREIGN POLICY / Chris Phutully / jmiller291 / Spline Splinson / Nicola / Connormah / Maurizio Constanzo

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