El fin de una saga nórdica

La saga Millennium toca a su fin. El próximo volumen, que llegará a los expositores de las librerías en breve, obra de David Lagercrantz, será el último de una serie que estaba concebida como una trilogía, como han confirmado desde la editorial sueca Norstedts

Y no estamos hablando de los testimonios literarios medievales qué en aquellas tierras hiperbóreas, provenientes de la literatura oral, que posteriormente se transmutó en escrita.

Las sagas explicaban desde vida de héroes nórdicos – reales o mitológicos – a explicaciones mitológicas de cómo, por ejemplo, había nacido el mundo o los primeros hombres sobre la tierra.

Pero aquí hablamos de algo más actual, la trilogía Millennium, el ciclo de novelas que comenzó a publicarse en el verano de 2002, obra del genio literario del malogrado periodista y escritor Stieg Larsson.

La saga la va a concluir otro escritor, David Lagercrantz, que ha sido el que ha «facturado» los dos últimos libros de la serie, Lo que no te mata te hace más fuerte, publicado en el 2015, y el volumen El hombre que perseguía a su sombra, del 2017.

Espóiler

Aunque todavía La chica que vivió dos veces no se ha publicado, ya sabemos donde empieza la que será – al menos para David Lagercrantz – la última novela de una saga que ha vendido, hasta ahora, 100 millones de libros.

En uno de los parques que rodean Södermalm, la isla que conforman la parte sur de la capital sueca, se encuentra el cadáver de un mendigo. Y como se decía en el concurso de TVE Un, dos, tres, hasta aquí puedo leer.

Se da la circunstancia, y en literatura hay pocas cosas que sucedan por azar, que tanto Larsson como Lagercrantz viven en esa parte de la capital de Suecia.

Un éxito malogrado

Stieg Larsson era un destacado periodista de investigación y uno de los máximos expertos sobre los movimientos de extrema derecha, tanto los nórdicos como los del resto de Europa.

Escribir la trilogía, así lo había concebido en un primer momento, tenía como objeto el lograr un éxito de ventas que le permitiese ganar el suficiente dinero para tener una jubilación «dorada».

Desgraciadamente, Larsson falleció en el 2004, después de subir a pie, por estar estropeado el ascensor, los siete pisos de edificio donde se encontraba su editorial.

Superventas desde el primer volumen

El primer volumen de lo que iba a ser una trilogía, Los hombres que no amaban a las mujeres, se publicó pocos meses de haber muerto, y se convirtió en un éxito que ha revalidado en los primeros tres libros.

Un éxito que ha logrado revalidar David Lagercrantz con las dos novelas posteriores, Lo que no te mata te hace más fuerte (2015) y El hombre que perseguía su sombra (2017).

Los lectores de los cinco continentes han podido vibrar con las aventuras del periodista de investigación Mikael Blomkvist y de su revista Millennium, que es la que da nombre a la saga, y sobre todo, con Lisbeth Salander.

Es esta última, sin duda, una joven inadaptada y con que ha tenido que vivir una vida «bizarra», la verdadera protagonista de la serie ya que es el complemento ideal, es un háker experto y una buena investigadora, a la personalidad más calmada de Blomkvist.

Ya para el 2015, se habían vendido ochenta millones de volúmenes de alguno de los libros que componen la saga, y a día de hoy, suman cien millones.

No habrá más secuelas

Lo que en un primer estaba concebido como una trilogía, finalmente, ha estado compuesta por seis volúmenes, los tres últimos, tras el fallecimiento de Stieg Larsson, escritos por David Lagercrantz.

El que los tres últimos libros hayan estado escritos por el autor de Yo soy Zlatan Ibrahimović no ha restado un ápice al desarrollo del argumento, y hay muchos lectores que se «engancharon» a la saga leyendo los textos escritos por Lagercrantz.

Ha sido la propia editorial, la sueca Norstedts, la que ha negado que tengan intención de continuar con las aventuras de Blomkvist y Salander, ya sea con Lagercrantz o cualquier otro escritor o escritora.

Escritor de tinta azul

David Lagercrantz proviene de una prominente familia sueca y aunque no tiene orígenes aristocráticos, nació y creció dentro del establishment de Estocolmo.

Aunque en la universidad estudió filosofía y religión, posteriormente se graduó en la escuela de periodismo de Gotemburgo, y ha tenido una dilatada experiencia como periodista de investigación y de sucesos.

Tal como reconoce, proviene de una familia que ha dado a Suecia muchos hombres y mujeres preminentes, pero también que ha sido azotada por la enfermedad mental y el suicidio.

Tal como ha confesado, ha sido muy feliz culminando la obra que iniciase Larsson, pero jura y perjura que no lo volvería a hacer.

Nuevos proyectos esperan a Lagercrantz

Preguntado sobre a qué se dedicará ahora, este hombre alto y delgado nacido en Solna, confiesa que todo indica que va a seguir escribiendo, pero esta vez historia pergeñadas únicamente por él.

Tiene un contrato de tres años con una importante editorial sueca, y lleva algún tiempo perfilando argumentos y personajes.

El inevitable paso del tiempo

Los personajes de Millennium, en esta nueva y última entrega, también son pasto del paso del tiempo, y Lagercrantz ha sabido transmitir eso.

Si en Los hombres que no amaban a las mujeres nos encontrábamos con un Mikael Blomkvist cuarentón, pero con una vitalidad envidiable que le permitía parece que tenía veinte años menos, ahora el tiempo se nota el paso del tiempo.

Ahora, Blomkvist es una persona más cercana a los sesenta años que a los cincuenta y aparece caracterizado como alguien avejentado, triste y deprimido.

El propio autor de la última entrega ha confesado que a medida que desarrollaba el personaje, el mismo se parecía cada vez más a David Lagercrantz, lo que ha hecho que el personaje se vuelva más sensible.

Pero el principal cambio se ha producido en Lisbeth Salander, que ha pasado de ser un háker con trazas de ciberpunk, aficionada a las prácticas sexuales de riesgo y que se movía siempre por los márgenes de la sociedad, a ser lo más parecido a una ejecutiva treintañera.

Inclusive, el propio escritor lo ha reconocido, ha convertido a Lisbeth Salander en una suerte de Batman, con adicción a las situaciones extremas y a la adrenalina.

En los últimos libros de la serie, la punki con el pelo de colores lo mismo es capaz de dejar fuera de combate a unos duros agentes rusos que atravesar cristaleras con una moto.

Lo que no ha dejado de ser es una informática experta, que como una «aprendiz de brujo» es capaz de dejar sin alumbrado público a toda la ciudad de Estocolmo utilizando solo su portátil.

Historia viva de Suecia

Pero quizás el principal valor de toda la serie, tanto lo escrito por Larsson como por Lagercrantz, es, con sus personajes y discurrir de los mismos, mostrar cuánto ha cambiado Suecia en estos años.

De ser el paraíso socialdemócrata en el cual sus habitantes se tutean, con los mayores índices de desarrollo del mundo y con una educación y una sanidad públicas, envidia del hemisferio occidental, se ha pasado a mostrar en este ciclo de novelas a la otra Suecia.

Esto es, una Suecia en la que también hay delincuencia, tráfico y consumo de drogas y personajes que tienen la empatía de un psicópata. Y todo ello conviviendo, en el mismo territorio, con la radiante y luminosa sociedad envidia de toda Europa.

Fuente – EL PAÍS / Saga Millennium en Wikipedia / David Lagercrantz en Wikipedia / Södermalm en Wikipedia

Imagen – karebear / Carles Tomás Martí / EL PAÍS / orangemania / Wikipedia / ActuaLitté / cocoparisienne / millennium nick / flightlog

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