Eddy Bellegueule, cuando la literatura también une familias

El último libro de Eddy Bellegueule, o mejor dicho de su alter ego literario, Édouard Louis, bajo el título de ¿Quién mató a mi padre? es, además de un producto cultural, la particular reconciliación entre un hijo y su padre, a los que, salvo el parentesco, poco les une

Es conocido desde hace siglos que la literatura tiene, casi, cualidades taumatúrgicas, y entre ellas están también la de volver a unir a familias.

Este es el caso de como la literatura volvió a tejer la relación paternofilial entre el escritor Édouard Louis y su padre, un desencuentro mayúsculo dado que, si el hijo era homosexual y de izquierdas, el pater familias era homófobo y ultraderechista.

El escritor francés publica ahora ¿Quién mató a mi padre? (Ediciones Salamandra), donde en tan solo 96 páginas narra la historia de encuentros y desencuentros de un padre y su hijo, una relación que fue, sobre todo, tormentosa.

Un diálogo casi imposible

Ya casi desde su nacimiento, el diálogo entre padre e hijo fue imposible, y a medida que ambos iban cumpliendo años, más divergían, hasta llegar a la edad adulta, cuando Louis obtuvo una licenciatura en filosofía, «salió del armario» y se decantó por la izquierda como opción política.

Mientras tanto, Bellegueule padre, de clase humilde y sin estudios, optaba por papeletas electorales de extrema derecha y se convertía en un furibundo homófobo.

Tan extremas eran sus opiniones políticas que el padre de Édouard Louis no dudaba en decirle, cuando el escritor tenía pocos años, aunque ya podía interpretar lo que su padre le decía, que no dudaría en enviar a campos de concentración a gais, árabes y judíos, por ese orden.

A pesar de que, en aquellos años el padre no lo sabría, pero estaba condenado a la «solución final», entre otros, a su hijo, un joven escritor de Amiens que siempre ha luchado por entender las razones que llevaron a su padre a postulados ideológicos tan extremistas.

Un joven escritor ya consagrado

A pesar de acabar de cumplir 30 años, Eddy Bellegueule, ese es su verdadero nombre, se comenzó a hacer un hueco en las letras francesas precisamente con un relato autobiográfico, Para acabar con Eddie Bellegueule.

En dicho volumen, describe una niñez y adolescencia brutal en la Francia profunda, que fue fuente de una buena parte de la inspiración para sus textos y una cartografía geográfica y vital que vuelve a visitar cíclicamente.

Cada vez que vuelve a esa Francia costumbrista se reúne con su padre, un hombre destrozado físicamente por una dura vida trabajando siempre en la misma fábrica, donde literalmente llegó a romperse la espalda con poco más de 50 años.

Revisitando a Zola

Con ¿Quién mató a mi padre? ha logrado un nuevo éxito tanto de crítica como de público, y en su estilo y en el sustrato de la narración recuerda al mejor Zola en su celebérrimo J’accuse, aunque adaptado al siglo XXI en el que vivimos.

Édouard Louis no se para en barras en culpar y poner en evidencia un sistema que, como en el caso de su padre y de muchos de sus vecinos – él afortunadamente pudo escapar de ese destino – condena a una vida de subsistencia sin otro horizonte que el trabajo embrutecedor.

Un escritor comprometido

En el caso del alter ego de Édouard Louis, siempre ha sido una persona comprometida políticamente y que no duda en terciar en cuanta polémica surge en Francia, siendo la última la de los «chalecos amarillos».

Su apoyo a ese movimiento ciudadano espontáneo y sin líderes le ha hecho perder muchos lectores, pero él sigue firme «en sus trece» y continúa apoyando aquellos movimientos sociales en los que cree.

Eddy Bellegueule no ha dudado de calificar a los «chalecos amarillos» como una suerte de psicoanálisis social, ya que el movimiento, que a pesar de que ha adquirido, en determinadas manifestaciones, un cariz violento, ha servido para que cada cual sepa cuál es su rol social y donde está situado.

Louis, ante la homofobia que percibe en las clases populares, es partidario de cambiar esa visión homofóbica pero no a las clases populares, una Francia humilde que ha servido, muchas veces, como escenario de sus novelas, una Francia que vive sumergida en la violencia social.

¿Quién mató a mi padre?, más que literatura, autobiografía

Es el propio autor el que reconoce, sin ambages, que con su nuevo libro no quiere hacer literatura, sino una autobiografía que le permita exorcizar muchos demonios que habitaban en él desde la infancia.

Su familia, como otras muchas, o quizás casi todas, se convertía a veces en una fuente de problemas que había que resolver, y un lugar en el cual también se ejercía la violencia, además, que, en el caso de la propia, también fue un lugar de pobreza y de exclusión.

Impelido por la cólera

Este joven autor francés no tiene pábulo en reconocer que lo que le ha hecho como escritor, amén de su pericia técnica y estilo, es la cólera que le ha provocado y todavía le provocan ciertas situaciones.

Pero la cólera, larvada desde hace muchos años, casi desde su niñez, proviene de haber nacido en un entorno desfavorecido en donde la mayoría de las personas que le rodeaban vivían sometidos a altos niveles de violencia estructural, exclusión y pobreza.

Darse cuenta de que, amplias capas de la población, en el caso de sí mismo, vivían excluidos del periodismo y la literatura, hizo que quisiese ser escritor para poder contar a la sociedad lo que sucede en la Francia invisible, o, mejor dicho, la Francia invisibilizada.

Hallencourt, un pueblo duro

Eddy Bellegueule proviene del citado pueblo ubicado en el norte de Francia, donde durante más de tres décadas casi la única fuente de trabajo era la fábrica que había en sus alrededores.

Esa empresa manufacturera era el sitio donde trabajaban todos los hombres del pueblo, pero para los años noventa del pasado siglo, el trabajo escaseaba y Hallencourt se había convertido en un suburbio pos industrial en donde la pobreza campaba por sus respetos.

Además, si en un primer momento la falta de trabajo podía ser suplida con ayudas sociales, sucesivas hornadas de gobiernos conservadores redujeron, o incluso eliminaron, los subsidios, convirtiendo Hallencourt en un erial de exclusión social.

Una juventud devorada por el trabajo

Aunque esa no es la historia de Eddy Bellegueule, si es la historia de la generación a la que pertenece su padre: unos jóvenes, casi niños, que con trece o catorce años acudían a trabajar a la fábrica después de su horario escolar.

Debido a ello, razona es escritor francés, y como desquite, convirtieron, o al menos lo intentaron, el resto de sus vidas en una adolescencia interminable y sin fin, en donde el alcohol siempre tuvo su lugar de honor.

¿Quién mató a mi padre? es también una historia de tiempos preteridos y que seguramente no volverán, en donde Francia era todavía una potencia industrial y las localidades fabriles como el caso de Hallencourt, tenían un más de mediano pasar gracias a la industria.

Fuente – ICON en EL PAÍS / salamandra / Édouard Louis en Wikipedia / LA VANGUARDÍA

Imagen – cloud.shepherd / Travis Rigel Lukas Hornung / Librairie Mollat / Wikimedia / / Billy Black / Computer Hotline / Bartlomiej Mostek / Torsade de Pointes / darkday

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.