Reverdeciendo a Lovecraft

Simon Stålenhag nos presenta en Historias del Bucle, una novela gráfica con un futuro distópico en el cual en un experimento fallido del Gran Colisionador de Hadrones se produce un bucle espacio temporal por el que avanzan animales prehistóricos y otras lindezas. Todo ello visto desde la óptica de un niño

Cualquier lector medianamente aficionado al género literario de la ciencia ficción conoce a H. P. Lovecraft, quizás el escritor de ciencia ficción que más huella indeleble ha dejado en la literatura universal dedicada a ese género literario.

Desde su fallecimiento en el año 1937, dejando una enorme producción, tanto de relatos de ciencia ficción como de obras maestras de terror, muchos han sido los émulos que han intentado llegar a convertirse, como él, en maestros esos dos géneros literarios.

Uno de sus émulos contemporáneos del autor que crease los Mitos de Cthulhu, es el escritor nórdico, sueco para más señas, Simon Stålenhag, que ahora nos presenta, de la mano de Roca Editorial, Historias del Bucle.

Distopía repleta de tecnología

Del mismo modo que Lovecraft creó los Mitos de Cthulu y J. R. R. Tolkien crease la Tierra Media, el escritor, y también ilustrador, Stålenhag nos lleva a una Suecia que es, producto de la ficción literaria, sede del CERN, que ha sido construido en la costa de ese país y bajo el agua.

El libro alienta el miedo a la tecnología, en concreto a la que se ha desarrollado con en el CERN y el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) que, ubicado en la localidad sueca de Ginebra, es, para algunos físicos, un peligro constante para la humanidad, debido a los experimentos que allí se desarrollan.

Los científicos más agoreros afirman que los proyectos que se desarrollan en el LHC, básicamente hacer colisionar haces de protones a la velocidad de la luz, podrían llegar a provocar un agujero negro que engullese a la Tierra y al resto de la galaxia.

Uno de los científicos que defiende esa tesis es Martin Reese, profesor de Cosmología de la prestigiosas Universidad de Cambridge, uno de los templos de saber en lo que se refiere a las estrellas y galaxias que pueblan el firmamento.

Proyecto bucle

Entrando ya en harina, el futuro distópico que nos presenta Simon Stålenhag, que además del texto también es autor de las ilustraciones, se centra en el Proyecto Bucle, una ambiciosa investigación para el desarrollo de inteligencia artificial y biotecnología.

A pesar de que la actividad investigadora es productiva y produce resultados tangibles, de la noche a la mañana, el centro de investigación «echa la persiana» dejando en el desempleo a centenares de trabajadores.

Los efectos en la comunidad próxima al centro de trabajo, los efectos, a todos los niveles, son demoledores, ya que casi la única forma de generar riqueza que existía en esa localidad sueca provenía de la actividad económica generada por el Proyecto Bucle.

Introspección personal

Pero el texto también tiene otra lectura, ya que es un libro escrito en pretérito perfecto, esto es, recordando un pasado que ya nunca ha de volver y en primera persona.

Un universo futuro y repleto de tecnología y de amenazas producto el progreso científico, le sirve a Stålenhag para hablarnos de su niñez y adolescencia en Suecia.

Bien es cierto que esa infancia y adolescencia recobradas tienen como escenario un futuro distópico que, por mor de un centro de investigación, está casi a punto de perecer, ante una tecnología y ciencia sin controles.

Una buena estampa de la Suecia actual

Observando el relato desde otro ángulo, Historia del bucle también es una aproximación a la Suecia actual, donde la tecnología punta y una sociedad desarrollada económica y tecnológicamente – posee uno de los IDH mayores de mundo – es compatible con vivir en granjas en el campo.

Esta novela gráfica también es prodiga en gamberradas que solo se puede cometer en la niñez y en la adolescencia, como cuando la policía reprende a dos adolescentes que con un guante cibernético están operando un robot de combate.

También es memorable el pasaje de la «caza» de un androide, perteneciente al Proyecto Bucle, que se esconde en un granero de una explotación agrícola cercana a las instalaciones del proyecto.

Entre Jurassic Park y Regreso al Futuro

El argumento de Historias del Bucle es absolutamente fantasioso: en uno de los experimentos que se está realizando con el Gran Colisionador de Hadrones algo sale mal y provoca un desgarro espacio temporal.

A resultas del mismo, se produce un «túnel» por donde aparecen, en la época actual, animales prehistóricos dignos del gran éxito de público que fue la película Jurassic Park.

Ese desbarajuste prehistórico le sirve a la prosa y las ilustraciones de Simon Stålenhag para desgranar un buen número de fábulas, algunas de ellas inclusive de las sagas nórdicas, pero evidentemente actualizadas a un futuro distópico.

En la producción literaria de Simon Stålenhag, y también en este Proyecto Bucle, se perciben una geografía que nos recuerda mucho a la de la serie de HBO Chernobly, y los que hayáis visto la miniserie basada en la novela Voces de Chernóbil de la Premio Nobel de Literatura Bielorrusa Svetlana Aleksievich.

La infancia no es necesariamente feliz

Es una de las enseñanzas que se pueden extraer de la lectura atenta de la obra en prosa del escritor e ilustrador sueco.

Los niños protagonistas de los libros de este escritor, que también es músico, no son ni cándidos ni angelicales, y eso que por la edad que tienen los infantes, siempre entre los ocho y los trece años, debieran serlo a priori.

Incluso, a decir de algunos críticos, el tratamiento que hace el autor de The Electric State, que todavía no ha sido publicado en castellano, es muy parecido al abordaje de la infancia por parte de Stephen King.

Biografías torturadas en un entorno audiovisual

Los niños que aparecen en las obras literarias de este escritor sueco, pronto aprenden que crecer puede ser un proceso sobrecogedor, el cual casi nunca está exento de dolor, y donde muchos de ellos tienen que lidiar con familias desestructuradas.

La creatividad literaria de Stålenhag es deudora de su vertiente de artista plástico y multimedia, con un sustrato muy cinematográfico a la hora del desarrollo de la acción.

Muchas de las «escenas» del, Historias del Bucle, así como de otros libros del autor, podrían estar perfectamente «firmadas» por directores de cine como Steven Spilberg o Neill Blomkamp, por citar solo a dos de los creadores cinematográficos contemporáneos más laureados.

Fuente – el diario / H. P. Lovecraft / Mitos de Cthulhu en Wikipedia / Bibliografía de H. P. Lovecraft / Gran Colisionador de Hadrones en Wikipedia / ABC / Simon Stålenhag en Wikipedia

Imagen – Rob Larsen / Julian Herzog / Julianneth Ackerman / Svetlana Monyakova / Johan Klovsjö / Wikipedia / star – trooper /

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.