Chufo Lloréns visita a la familia

El casi nonagenario Chufo Lloréns, como buen escritor de raza que es, sigue con un envidiable ritmo de trabajo, y presenta ahora El destino de los héroes, una ambiciosa novela que además de permitirnos vislumbrar la Europa de finales del siglo XIX y principios del XX, es también una visita a la genealogía del autor

Tras cuatro años de trabajo incesante, el escritor barcelonés presenta ahora en los expositores de las librerías El destino de los héroes, publicado en el sello editorial Grijalbo, que tuvo como local de presentación el restaurante El Principal, en la misma ciudad condal.

El autor, de entre otros, Catalina, la fugitiva de San Benito, no ha dudado en calificar el proceso de creación de su nuevo libro como “un embarazo complicado”, aunque se siente feliz de haber alumbrado un nuevo libro de novela histórica, su especialidad.

A pesar de ser licenciado en Derecho, ha trabajado en los más variados ámbitos, incluido en sector del espectáculo, en lo que Daría Galateria califica como «trabajos alimenticios» para poder dedicarse a su gran pasión: escribir.

Superventas

El escritor, que ya frisa la provecta edad de 89 años, tuvo un auténtico éxito de ventas y de público con Te daré la tierra y con Mar de fuego, llegando a vender más de 150.000 ejemplares de las dos novelas citadas.

Se trata de un escritor que se ha especializado en novela histórica, y cuenta en su haber con ocho volúmenes, si contamos el recién presentado El destino de los héroes

Como ya hemos indicado, su mayor éxito, hasta ahora, lo ha obtenido con Te daré la tierra y con Mar de fuego, que permitió parangonarse a otros «primeros espadas» de la novela histórica escrita en español.

Además de los ya citados tres volúmenes, su obra, en lo que a novela histórica se refiere, se completa conNada sucede la víspera, su primer libro publicado en el ya lejano 1986, La otra lepra, Catalina la fugitiva de San Benito, La saga de los malditos y La ley de los justos.

En el «meollo» de Europa

En esta ocasión, y hablamos de El destino de los héroes, nos vamos a encontrar un escenario europeo, o mejor dijo centroeuropeo, durante las postrimerías del siglo XIX y los albores del XX.

En las casi 900 páginas del volumen, seremos testigos de pasiones tan humanas como amor, traición, y también los celos, con unos personajes principales como el aristócrata español Miguel Cervera, la parisina Lucie Lacroza y su descendencia: Pablo, Félix y Nicolás.

En la novela veremos también una España que empieza a cambiar, y donde se pierden los últimos territorios de ultramar, además de producirse la Guerra de Rif, que llevó aparejado lo que se denominó como desastre de Annual.

Como telón de fondo la I Guerra Mundial, que hizo que la industria española se modernizase, para poder surtir las necesidades de los contendientes, y que catapultó al sistema productivo español hacia los estándares europeos.

Una filigrana

El propio Lloréns califica a El destino de los héroes como su novela más ambiciosa, y en los cuatro años que le ha costado facturarla, ha escrito, con el cuidado de un orfebre, una preciosa filigrana en la cual se encuentran entrelazados desde los más importantes hechos históricos de esa época con la intrahistoria de su familia, en definición de Miguel de Unamuno.

Esa es la historia de lo que no aparece ni en los titulares de los periódicos ni en los libros de historia, la vida de los personajes que son realmente los que dan un hálito de vida a El destino de los héroes.

Son esas anécdotas vitales las que dan la sal y la pimienta un denso texto, y los que finalmente, nos referimos a las peripecias humanas, sellan las junturas del relato, dando continuidad a la acción.

De hecho, y en otro plano de lectura el libro más reciente de Chufo Lloréns se puede entender también como una crónica histórica, que refiere los hechos más importantes que se produjeron en España cuando un siglo moría y otro nacía.

También una historia familiar

Ante todo, con El destino de los héroes lo que quiere es rendir un tributo a su familia, sobre todo en lo que tiene que ver con su familia materna, ya que ya ha escrito largo y tendido sobre la familia de su padre.

Antes de buscar a los protagonistas para su novela más reciente, «buceó» durante muchas jornadas en la genealogía familiar hasta encontrar a unos personajes con el suficiente «peso» como para protagonizar El destino de los héroes.

De hecho, y tal como confiesa, se encontró con unos personajes tan novelables, que no lo hubieran sido más si los hubiese creado en su imaginación pensando exprofeso en esta nueva narración.

Como personajes, secundarios eso sí, nos vamos a encontrar en El destino de los héroes a un tío del propio Lloréns que encontró un cofre del tesoro lleno de monedas de oro, y también se nos va a mostrar una tía del escritor que falleció de resultas de un bombardeo de la Luftwaffe sobre París.

La intrahistoria familiar se entremezcla con personajes históricos, estos sí con verdadero «peso», como puedan ser el escritor Marcel Proust, la bailarina Anna Pavlova y un buen número de representantes de las artes plásticas francesas, como Pissarro, Degas, Cézanne o Toulouse-Lautrec.

Una monumental labor de investigación

Ese rasgo, la investigación exhaustiva por parte de Chufo Lloréns, que busca con ello dar a sus relatos la mayor verosimilitud histórica posible, nos va a llevar a un fresco de importantes ciudades en la época en la cual se incardina cronológicamente el relato.

De este modo nos veremos arrastrados a Barcelona, Madrid, Melilla, Lisboa o París, en donde también aprenderemos las costumbres, modas, ambientes y sucesos históricos de aquella lejana época ya.

Trabajo meticuloso

Con disciplina prusiana, Chufo Lloréns ha dedicado todos los días entre cuatro y cinco horas a la escritura, como bien dice siempre por las tardes, ya que, por las mañanas, le resulta extraordinariamente complicado escribir.

Esas jornadas de escritura han estado trufadas de momentos en los cuales se imponía una revisión del manuscrito, como una manera que tenía el escritor de cerciorarse de que verdaderamente estaba contando lo que quería contar.

El artificio de escribir capítulos cortos, tal como confiesa en propio Lloréns, no es sino un intento de evitar que la atención del lector se disperse, y que «ponga el foco» en la narración que tiene delante.

Fuente – LA VANGUARDIA / Chufo Lloréns en Wikipedia / Intrahistoria en Wikipedia

Imagen – mgendelman / David Orban / Marco Plassio / Lorraine Hughes / Pennganel / Vall d’Hebron Institut de Recerca VHIR / Charlotte L.

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