Chandler redivivo

La novela negra que escribieron dos maestros del género como fueron Raymond Chandler o Dashiell Hammett, reverdece con autores como John Banville, que publica ahora La trilogía de F. Montgomery, una imponente novela de género noir

Y de a mano nada menos que del escritor irlandés John Banville, que vistiendo con ropajes chandlerianos publica ahora La trilogía de F. Montgomery, publicado por Alfaguara y que además de El libro de las pruebas lanza otros dos volúmenes inéditos en español.

Banville se encuentra por derecho propio dentro de los escritores contemporáneos europeos que mayores éxitos de ventas y público ha tenido, y que sigue teniendo por su estilo literario y por la oportunidad de los temas que trata en sus libros.

Un escritor con escaso eco en España

Aunque se trata de una celebridad literaria en el resto de Europa, la obra del escritor nacido en la localidad irlandesa de Wexford ha tenido poco predicamento en España, sobre todo porque no se ha podido acceder a traducciones de sus obras hace relativamente poco tiempo.

A pesar de ello se trata de un escritor con una sólida carrera que abarca cuatro décadas, y que ha escrito novelas memorables, que afortunadamente ya se pueden encontrar en castellano, como El intocable, Imposturas o la memorable El mar.

A pesar de no ser un superventas en el suelo patrio, su sólida carrera literaria y el ser un maestro de la lengua inglesa fue reconocido con la concesión del Premio Príncipe de Asturias en el año 2014.

Unos cuantos alter ego

Además, algo no muy habitual en los escritores contemporáneos, como es un creador proteico y que ha tocado muchos «palos» literarios, se ha creado un buen número de pseudónimos con los cuales escribe.

Escribiendo con su propio nombre ha escrito libros que han ganado premios tan prestigiosos como el Booker, el Kafka o el Príncipe de Asturias, como Regreso a Birchwood, El libro de las pruebas o Imágenes de Praga.

Pero también tiene otros alter ego literarios, como es el caso de Benjamín Black, con el que ha escrito, hasta ahora 12 volúmenes. Hablamos de obras como El secreto de Christine, En busca de April o The Secret Guests, esta última publicada hace escasos meses.

Es tal su calidad literaria, con una prosa modernista, inventiva y con una cuidada documentación, que hay críticos que lo han llegado a comparar con Proust, Joyce e incluso con Vladimír Nabokov.

Trilogía de Freddie Montgomery

Se trata de una trilogía, que está compuesto por los libros El libro de las pruebas que ya fue publicado individualmente en castellano en el año 1993, y dos volúmenes que hasta ahora no habían sido traducidos al idioma de Lope de Vega y Carpio, como son Fantasmas (1993) y Atenea (1995).

El protagonista de las tres obras no es otro que Freddie Montgomery, un científico de gran talento que por circunstancias de la vida comienza a cometer ilícitos penales, concretamente asesinatos ejecutados a «sangre fría».

En el libro que inaugura la serie, El libro de las pruebas, Montgomery, no contento con haber cometido dos crímenes, roba un cuadro de gran valor y asesina al ama de llaves que fue testigo del hurto.

Es un libro que utiliza la técnica de escritura en primera persona, y el libro en si no es sino una pormenorizada relación de las pruebas que le incriminan en todos aquellos ilícitos penales, una «confesión» que escribe mientras está siendo sometido a juicio.

En Fantasmas, Freddie Montgomery ha terminado de «cumplir» los diez años de cárcel a la que fue condenado, y vive en una isla casi deshabitada con un historiador de nombre Silas Kreutznaer y el asistente de este, Lichty.

El detective de la agencia Pinkerton

Es lo que fue Dashiell Hammett antes de consagrar su vida a las letras, convirtiéndose, lo es inclusive ahora muchas décadas después de su fallecimiento, en uno de los maestros del género noir norteamericano.

Y eso a pesar de que han sido varios los historiadores que han «buceado» en los archivos de la agencia de detectives que fundase Allan Pinkerton en Chicago en las últimas décadas del siglo XIX.

Pero tal como arguyen esos mismos historiadores pueden ser varias las razones que expliquen ese hecho, entre las cuales que los informes que elaboraban los detectives eran propiedad de los clientes y que los detectives evitaban utilizar sus propios nombres en las informaciones.

Ahora la editorial RBA publica Un detective llamado Dashiell Hammett, con la traducción de Eduardo Iriarte, en donde se demuestra documentadamente que el autor de, entre otros, de El Halcón Maltés y Cosecha roja fue un buen agente de la Pinkerton.

Es más, también demuestra que su dilatada experiencia como detective hizo variar la visión que Hammett tenía de mundo y le dio experiencia y muchos conocimientos que posteriormente aplicaría en convertirse en uno de los maestros de la novela negra norteamericana.

Todo un personaje

Dasiell Hammet fue en sí mismo un personaje literario, a veces más que los protagonistas de sus novelas, y dejo una huella profunda, tanto por su obra como por su personalidad, en las letras norteamericanas.

Veterano de dos guerras mundiales, enfermo crónico de tuberculosis, bebedor de «larga distancia» y alguien cuya vida, antes de publicar El Halcón Maltés es un auténtico misterio que en muchas facetas.

Hammett también tuvo un éxito bárbaro como guionista en Hollywood, y tuvo una relación sonada y llena de altibajos con la escritora Lilian Hellman, con separaciones borrascosas y reconciliaciones llenas de pasión.

Un «sabueso» tras sus pasos

Quizás quien más se ha preocupó en investigar a Hammett fue otro detective de Pinkerton, de nombre David Fechheimer, que trabajó en la agencia en los años setenta del pasado siglo.

Fechheimer tuvo acceso a su cartilla militar de Hammett donde en el apartado profesión ponía detective y, además, analizando sus libros, la estructura es similar a la que se utilizaba en los informes de la Pinkerton.

La investigación de Fechheimer confirmó que Hammett había sido agente de la Pinkerton, sobre todo a raíz de dar con Phil Haultain que también había sido detective en la central de Chicago.

Haultain había tenido una relación muy estrecha con Hammett, y de hecho confesó que fue este el que le adiestró y le enseñó todos los «trucos» del oficio.

Una visión integral de la podredumbre norteamericana

Hammett nunca fue, ni mucho menos lo intentó, un Sam Spade, pero además de tener una magistral técnica literaria tenía una conciencia clara de que realmente era la corrupción en Norteamérica.

Eso le permitió construir unas historias de detectives sólidas y bien documentadas, sobre todo en lo que tenía que ver con un sistema económico que estaba podrido desde la raíz, no en vano la Agencia de Detectives Pinkerton recibía muchos beneficios de utilizar a sus detectives para «reventar» huelgas.

Inclusive no dudó en utilizar como personajes, trasuntos de personas que habían sido importantes en su vida, como una de sus novias, cuyo personaje se puede rastrear en novelas como las ya citadas Cosecha roja, El halcón maltés o La chica de los ojos de plata.

Pinkerton por necesidad

Dashiell Hammett, además de unos de los maestros de la novela negra norteamericana, fue un hombre que siempre tuvo un compromiso con el progresismo y la izquierda norteamericana, por lo que se entiende poco que trabajase para la agencia de detectives que fundo Alan Pinkerton.

Como ya hemos indicado, una de las «especialidades» de Pinkerton era alquilar a sus detectives para actuasen como pistoleros y matones reventando huelgas a sueldo de empresarios que no respetaban las leyes laborales.

Su trabajo en la agencia se entiende como la necesidad de tener un trabajo y un sueldo con el cual poder pagar facturas, y en cierto modo como una posibilidad de acumular experiencias en los márgenes de la ley que luego le fuese útil a la hora de convertirse en novelista.

Últimos años en silencio

A Dashiell Hammett no se fue fácil «subir» en el escalafón de los novelistas del género noir consagrados, ya en sus primeros años escribía sus relatos en la revista Black Mask, donde le pagaban casi al «peso».

Además, la tuberculosis lo acechó la mayor parte de su vida adulta por lo que había largos periodos en los cuales la enfermedad le impedía trabajar.

Por todo ello, cuando ya tuvo una edad y era un escritor consagrado, se tomaba largo periodos sabáticos en los cuales se dedicaba a disfrutar de la posición y el dinero que le había proporcionado la escritura de sus novelas.

Pero quizás la razón más nodular por la cual en sus últimos años no se prodigaba mucho publicando es porque quería ser considerado como un «novelista legítimo», alguien que se pudiese parangonar a, por ejemplo, Hemingway.

Quería dejar atrás la calificación que muchos críticos hacían de la novela negra como novela de «baratillo», por lo que inició muchos proyectos de novelas más literarias, aunque bien es verdad es que, lamentablemente para las letras norteamericanas, no llegó a terminar ninguna de ellas.

Fuente – La Opinión DE MÁLAGA / John Banville en Wikipedia / EL PAÍS / Agencia Nacional de Detectives Pinkerton en Wikipedia / Dashiell Hammett en Wikipedia

Imagen – Xabier Cañas / Burger King / Casa del Libro / John Haslam / Infrogmation New Orleans / Carl Wycoff / Steve Lundqvist / Cornelia Koop

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