La catapulta del éxito de Carlos Ruiz Zafón

El Cementerio de los libros olvidados, fue el inicio de la tetralogía homónima que llevó a Carlos Ruiz Zafón al éxito literario y de ventas. Además de su más que contrastado genio literario logró hacer popular una narrativa extraordinariamente compleja en un país con unos índices de lectura de país subdesarrollado

A pesar de que el recién fallecido Carlos Ruiz Zafón había incursionado con un cierto éxito en la literatura para adolescentes y jóvenes, con obras como con su primera novela, El príncipe de la niebla, con la que obtuvo el Premio Edebé, su consagración llegó con La sombra del viento.

Es el primer libro de la saga del Cementerio de los libros olvidados, que nos lleva en un carrusel de emociones desde los albores de la industrialización de la Ciudad Condal hasta poco después de la Guerra Civil española.

Todo se embrolla a raíz del que el joven Daniel Sempere recoge un libro con el título de La sombra del viento, en el cementerio de los libros olvidados.

El volumen, firmado por un tal Julián Carax tiene la peculiaridad, tras la investigación realizada por el joven Sempere, de que ha intentado ser quemado, como todos los libros firmados por Carax, por uno de los personajes de La sombra del viento.

Un superventas

Publicado en el año 2001, ya desde su lanzamiento la crítica lo calificó unánimemente como “una de las grandes revelaciones de los últimos tiempos”.

La primera edición se agotó en cuestión de días, y fue necesario reimprimir, a «uña de caballo» nuevas «tiradas» que también duraron poco tiempo en los expositores de las librerías de todo el país.

Con el tiempo, han pasado casi dos décadas de la publicación de La sombra del viento, la obra se ha traducido a más de 40 idiomas y ha vendido la friolera de diez millones ejemplares.

Zafón se trabajó su éxito literario, ya que con solo 14 años había sido capaz de escribir un «novelón» de más de 500 páginas, y pronto supo lo que era saborear las mieles del éxito literario cuando logró el Premio Edebé por El príncipe de la niebla.

A pesar de que algunos augures de los arcanos de la literatura que anunciaban, con el nuevo siglo, la desaparición de la novela, el antiguo alumno de los jesuitas de Sarria, anteponía que una novela ayuda a explorar universos, algo que no se puede lograr en el formato reducido de una película o una serie.

Barcelona de posguerra

Como ya hemos indicado en La sombra del viento nos vamos a encontrar con una Barcelona de posguerra, aunque con constantes flashbacks al pasado industrial de la metrópoli catalana desde comienzos del siglo XX.

En el cementerio de los libros olvidados, donde es llevado por su padre, Daniel Sempere tendrá que elegir un libro, que resulta ser La sombra del viento de un descocido autor que obedece al nombre de Julián Carax.

A raíz de investigar someramente al desconocido autor, trabará conocimiento de que la mayoría de los volúmenes de las obras literarias del francés han sido pasto de las llamas, quemada por uno de los personajes de la novela, llamado Diablo.

Al mismo tiempo, tendrá que lidiar con la persecución despiadada que desarrolla un malcarado policía, el inspector Fumero, de la Brigada Criminal, que no dejará a sol ni a sombra a Daniel Sempere y a otro de los miembros del elenco que nos presenta esta novela, Fermín Romero de Torres.

Quizás es principal valor literario de La sombra del viento es la hibridación que consigue entre diferentes géneros literarios, ya que en la novela podemos encontrar, cual «baúl desastre» páginas de relato de misterio y suspense, novela histórica y hasta novela costumbrista.

Calidad literaria y éxito comercial en las mismas páginas

Tanto en esta obra como en las sucesoras en la saga, nos estamos refiriendo a El juego del ángel (2008), El prisionero del cielo (2011) y El laberinto de los espíritus (2016) hicieron de Carlos Ruiz Zafón en un caso de estudio, cuando no un estudio de caso.

El hijo de Justo Ruiz Vigo y Fina Zafón logró aunar en sus novelas la más absoluta de las calidades literarias con un éxito comercial que le acompañó desde los primeros libros que publicó.

Y eso a pesar de varios factores que en principio le hacían tener todo en contra: lo primero que los índices de lectura en España, que nunca han llegado a los de otros países de nuestro entorno, se han desplomado con el paso de los años.

A eso hay que unir que, el libro en cuestión es un auténtico «libro gordo de Petete», ya que cuenta con 592 páginas, una invitación a gritos para que muchos lectores lean las primeras páginas, quizás aguijoneados por el éxito de la obra, y lo dejen coger polvo.

Por si eso no fuera poco, la extraordinaria complejidad del relato, que no lo hace apto para lectores noveles y que estén poco habituados a la gran literatura, como demostró Ruiz Zafón que era la suya.

Un Ruiz Zafón muy crítico

Sobre todo, con la literatura que se hacía en su tiempo, sobre todo en lo que tenía que ver con que la narrativa que escribían sus coetáneos había abandonado la complejidad para convertirse en un puñado de tópicos.

Consideraba que la banalidad, el contar historias facilonas y sin «sustancia» se había enseñoreado de la narrativa y la literatura, y que el máximo esfuerzo que realizaban muchos autores y editoriales era vestir con ropajes de gran relato lo que no pasaba muchas veces de relatos cortos.

Libros con letra inmensa y todos los espacios en blanco posibles, personajes poco trabajados que dejan la misma «huella» que una celebrity de programa de «famoseo», autores que cifran las ventas en una sugerente portada, personas que leen como podrían hacer cualquier otra cosa.

Universo Ruiz Zafón

Pero Carlos Ruiz Zafón ha transcendido a su obra, y son legión sus lectores que llegan a la Ciudad Condal para recorrer los distritos y las calles en los cuales se desarrolla la acción de la tetralogía del Cementerio de los libros olvidados.

Visitantes cuyo único afán era recorrer La Rambla, la Plaza Real, el barrio judío, la Iglesia de Santa María del Mar – que comparte también protagonismo en la novela La Catedral del Mar de Idelfonso Falcones – solo para poder seguir, por unos momentos, el deambular de los protagonistas de la saga.

Tal como confesaba jocoso Ruiz Zafón, trabando conversación con alguno de sus fieles lectores estos le confesaban que buscando el cementerio de los libros olvidados algunos se habían topado desde locales de mala nota hasta con tiendas que vendían el más variado género.

Fuente – ABC / Carlos Ruiz Zafón en Wikipedia / La sombra del viento en Wikipedia / Casa del Libro

Imagen – klaudyna / Joshua Kirby / Remember de dot / Ruth Hartnup / Cofee Channel / Alejandro

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