Aquellos polacos que facilitaron el Holocausto

Un reciente libro del historiador polaco Jan Grabowski demuestra bien a las claras algo que es un secreto a voces, la implicación de una parte de la población polaca, y parte de la administración, en el exterminio de la minoría judía de aquel país

Seis millones de judíos fueron exterminados en Europa entre 1941 y 1945 y todavía, a 80 años del fin de la II Guerra Mundial, sigue siendo un tema espinoso en muchos países europeos que todavía no han ajustado cuentas con su pasado.

De hecho, muchos cuerpos policiales y los ejércitos de algunos países europeos que estaban ocupados por los alemanes y que actuaron como colaboracionistas, tomaron parte en las redadas para detener judíos y posteriormente para trasladarlos a los campos de exterminio que se erigieron en media Europa.

Todos los historiadores, e historiadoras, que han abordado del tema desde una perspectiva científica coinciden que el fenómeno del Holocausto no se podría haber producido sin la colaboración de las fuerzas de seguridad y de los ejércitos de muchos países que se encontraban bajo la «bota» alemana.

Abordado mal que bien

Si bien es cierto que algunos países, como Francia y Holanda han hecho autocrítica y han intentado reparar ese baldón en la historia de sus cuerpos y fuerzas de seguridad y ejércitos, otros todavía tienen esa tarea pendiente.

En Francia fue más que evidente que lo que se conoció como República del Vichy fue un régimen colaboracionista con los ocupantes alemanes; tanto es así que creó un cuerpo militarizado, la Milicia Francesa, que de facto se convirtió en tropa auxiliar de la SS y de la Gestapo.

Si la redada del Velódromo de Invierno no fue suficiente – se deportó a 70.000 judíos -, el gobierno colaboracionista francés impuso el Servicio de Trabajo Obligatorio, por el cual se envió a 650.000 trabajadores franceses para ser empleados en la industria bélica alemana.

En el caso de Holanda, el Movimiento Nacionalsocialista de los Países Bajos, en siglas NBS, se convirtió, con la ocupación alemana en la II Guerra Mundial, en el gobierno de hecho de los condados neerlandeses.

Además de formar una división de las SS, la Nederland, formada en exclusiva por holandeses, que fue enviada a la ofensiva alemana contra Rusia, el NBS colaboró en la deportación de miles de holandeses de origen hebreo.

Polonia, un «campo minado»

Uno de los países europeos donde más «ampollas» levanta hablar de la participación del Estado en el exterminio judío es en Polonia, amén de ser un asunto sumamente complejo.

Máxime que desde que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PiS), que lleva años acaparando en poder y, además de inventar, aunque sea un «fake» la Grandeur polaca, está intentando reescribir la historia, sobre todo de aquellos episodios poco edificantes como la colaboración con los alemanes.

Ahora, uno de los máximos especialistas en la historia polaca de la II Guerra Mundial, el historiador Jan Grabowski, profesor de la Universidad de Ottawa, acaba de publicar De servicio. El papel de la Policía Azul y Criminal polaca en el Holocausto.

El libro se sustenta en una investigación de más de una década en la cual se han examinado miles de documentos y muestran bien a las claras la colaboración de los cuerpos policiales polacos en el Holocausto.

Inclusive se da la circunstancia de que se presenta evidencias que algunos de los policías que participaban en la Resistencia también formaban parte de los grupos de tareas conjuntos con los órganos de seguridad alemanes que masacraban judíos.

No es el primer libro que dedica Grabowski la colaboración de la policía y el ejército polacos en el Holocausto; ya lo hizo en Caza de judíos: traición y muerte en la Polonia ocupada por los nazis.

Una aparente paradoja

Es lo que se muestra en El papel de la Policía Azul y Criminal polaca en el Holocausto y que no es otra cosa que muchos de los policías que participaban en la Resistencia, saboteando, de uniforme, la actuación de los cuerpos represivos nazis, participaban, con alegría, en las redadas y matanzas de judíos.

Por su actividad científica, nos referimos a los libros en los cuales pone negro sobre blanco de la colaboración del estado polaco con los nazis, Grabowski se ha convertido en la «bestia negra» del gobierno ultraconservador polaco del PiS.

Coincidencia de otros investigadores

Si solo fuese el caso de Grabowski, se podría pensar que se trataría de una conspiración judío-masónica, nunca mejor traído a colación el término, para acabar con la reputación del Estado polaco, pero es que en la tesis – el Estado polaco se involucró en el Holocausto – es coincidente con las conclusiones de otros investigadores.

Dos de ellos son la socióloga polaca Barbara Engelking y el sociólogo, además de historiador Jan T. Gross que también han puesto sobre la mesa lo que fue el colaboracionismo polaco con el régimen nazi alemán.

En el caos de Gross, producto de una investigación concluyente, y en un ensayo que lleva como título Vecinos, ha demostrado que un pogromo que se atribuyó a los alemanes fue realmente perpetrado por polacos.

La perversión del gobierno polaco del PiS ha llegado a tal extremo que en el 2018 promulgó una ley, que posteriormente quedó devaluada por el parlamento, en el cual se penaba con cárcel cualquier información periodística o trabajo académico, que atribuyese a polacos responsabilidad en el Holocausto.

Un país desmembrado

Polonia fue uno de los pocos países europeos que no tuvo un gobierno colaboracionista, ya que desde el año 1939, en el cual se produce una invasión simultánea de la Alemania nazi y de la URSS, un parte de su territorio fue anexionada a Alemania y la otra a la Unión Soviética.

El único gobierno polaco que existió estuvo ubicado en Londres durante toda la II Guerra Mundial y fue un gobierno en el exilio, cuyo ejército, las Fuerzas Polacas Libres, se cubrieron de honor luchando hombro con hombro con las tropas aliadas en cientos de escenarios bélicos.

La Alemania nazi inició, prácticamente desde comienzo de la ocupación, un proceso sistemático para el extermino no solo de los judíos polacos, sino también de la población de lo que en su germen fue el Reino de Polonia.

Además, en territorio polaco se estableció el complejo de Auschwitz-Birkenau, uno de los campos de concentración más abyectos de la ya de por si abyecta maquinaria de exterminio nazi, que no solo asesino a judíos, sino también a toda la oposición política antinazi, gitanos, homosexuales, disminuidos físicos y psíquicos y a enfermos mentales, entre otros.

Policía Azul y Policía Criminal

La Policía Azul fue un «invento» del ocupante alemán, y a pesar de que el Estado polaco, después de la ocupación, hizo todo lo posible por destruir cualquier documentación sobre dicho cuerpo policial, ha quedado suficientes archivos para poder reconstruir qué fue aquello.

Se trató de un cuerpo de 18.000 miembros, muchos de ellos policías de carrera antes de la ocupación, un cuerpo policial de nuevo cuño que era omnipresente en la Polonia rural, donde se encontraban el shtetl, el núcleo de las aldeas judías.

En el agro polaco la presencia del ejército alemán y sus estructuras policiales era testimonial, por lo que el grueso de la represión contra la minoría judía corrió a cargo de la Policía Azul, formada íntegramente por polacos.

Fuente – EL PAÍS / Francia de Vichy en Wikipedia / Movimiento Nacional Socialista en los Países Bajos en Wikipedia

Imagen – Kadellar / Alonso de Mendoza / US National Archives / Piotr Drabik / Diannaa / Григорий А. Харьков /

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