Las últimas tardes de Joan Marsé

Joan Marsé, uno de los escritores catalanes y españoles de más talento, falleció el pasado sábado a los 87 años de edad, dejándonos decenas de obras que han entrado por derecho propio en los anales de la literatura española, como es el caso de Últimas tardes con Teresa, Encerrados con un solo juguete o Sí te dicen que caí

Ha fallecido en Barcelona, su ciudad natal, y a los 87 años Joan Marsé, uno de los escritores catalanes y españoles de más solera y que, entre otros libros, nos dejó como legado, entre otros, Ultimas tardes con Teresa.

En el año 2008 recibió un merecido Premio Cervantes, y la principal aportación de sus libros fue el que retrató magistralmente la sociedad española, y específicamente la catalana en el espacio que media entre el tardofranquismo y el advenimiento de la democracia.

A Joan Marsé también se le recordará por ser uno de los principales representantes de la Generación del 50, específicamente por lo que se conoció como la Escuela de Barcelona, corriente en la que participaron amigos como Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral o Juan García Hortelano.

Una imaginación muy fecunda

El modo de trabajar de Joan Marsé era muy sencillo, pero a la vez extremadamente complicado, y consistía en coger un evento que había sucedido en su barrio, algo aparentemente intrascendente y dotarlo de una imaginación desbordante.

Esa imaginación provenía de las novelas, los comics y las películas que había «deglutido» Marsé durante la mayor parte de su vida y que le había permitido desarrollar una fértil imaginación.

Fue la de Marsé una infancia peculiar, marcada por una posguerra fecunda marcada por el frío, el estraperlo, unos niños que jugaban en la calle y que eran todos ellos hijos de los vencidos, en un discurrir urbano limitado por las zonas del Carmelo, el Guinardó y el barrio de Gracia.

Desgraciadamente, una infancia marcada por la posguerra se extinguió en la noche del sábado a los 87 años en el Hospital de Sant Pau, debido a unas complicaciones producto de una insuficiencia renal que padecía desde hace años.

Novelar lo no vivido

Tal como refería muchas veces, su vocación literaria provenía de un desajuste con la realidad, tanto con su país, con su ciudad e incluso con su época, lo que le llevaba a hablar en sus libros de unas experiencias que no había tenido experiencia directa.

Sin embargo, y aunque no había tenido esas experiencias, si las había soñado y novelado, por lo que si habían surgido de su fértil imaginación.

Otra experiencia que le marcó fue la de su orfandad, ya que su madre murió poco después de tenerlo a él y fue dado en adopción a un matrimonio amigo, formado por Pep Marsé y Alberta Carbó.

El matrimonio acababa de perder un hijo en el parto, por lo que Joan fue recibido como «agua de mayo», máxime cuando es muy probable que tanto Marsé como el padre biológico del escritor se conociesen militando en el fugaz Estat Catalá.

Como para otros muchos niños, su infancia estuvo marcada por la Guerra Civil, y uno de sus recuerdos de infancia más vívidos tenía que ver con la imagen de su madre y él mientras las tropas franquistas bombardeaban Barcelona.

También estaba muy presente en su memoria como, desde el balcón de la casa familiar, su progenitora y él tuvieron que ver el desfile de las tropas franquistas una vez que los sublevados se hicieron con el control de la Ciudad Condal.

Tal como no tenía empacho en reconocer, en todas sus novelas se podía descubrir un tenue velo que tenía que ver con la posguerra y concretamente los años después de la contienda en la Ciudad Condal.

Un lector impenitente

Ya desde su más tierna infancia gustó de la letra escrita, aunque sus primeras experiencias cuasi literarias provinieron de los comics que los niños leían en la Barcelona de posguerra, como era el caso de El Coyote o El Guerrero del Antifaz.

Sus primeros juegos infantiles se desarrollaron en las albercas de Sant Jaume dels Domenys, donde jugó sus primeros partidos de fútbol, siempre en la posición de guardameta, del mismo modo que Vladimír Nabokov o Camus.

Allí también tuvo sus primeras experiencias cinegéticas, donde cazó un gorrión con una escopeta de balines, algo que le marcó de por vida y que desarrolló en él una conciencia animalista muy fuerte.

Formación como relojero

A la juvenil edad de 13 años, y debido a que había que «ayudar en casa», tuvo que dejar los estudios y entrar como aprendiz en un taller de joyería, un trabajo que a pesar de lo que se pueda pensar, no era nada banal.

Se trataba de un trabajo duro y de precisión, una labor muy técnica que posteriormente aplicaría a una adjetivación abundante y precisa en su obra, cuya ópera prima escribió, a los 15 años, en una libreta que le había proporcionado en el taller.

Ese primer cuento, así podría calificarse, versaba sobre los recuerdos de unos gitanos en el pueblo, y ese relato fue el primero de muchos que posteriormente el dieron fama, reconocimiento y dinero.

Paulina Crusat, su madrina

Como en otros oficios y profesiones, Joan Marsé también tuvo una madrina, en este caso literaria, a la cual conoció por Rocambole, y Paulina Crusat no era otra sino la hija de una señora mayor que cuidaba la madre adoptiva de Joan Marsé.

En una de la decena de misivas que se intercambiaron, Crusat alababa a Marsé diciéndole que tenía un talento innato para la escritura, habiendo sido una de las primeras personas que, viendo sus primeros trabajos, lo animó sin ambages a escribir.

Será en su servicio militar en Ceuta donde escribirá 130 hojas de lo que posteriormente será de debut literario, que llevará por título Encerrados en un solo juguete.

Sus primeros trabajos, que le llegaron por recomendación de la propia Crusat, se publicarán en revistas como Ínsula, aunque también se presenta a concursos, ganando algunos de ellos, como es el caso de premio Sésamo de cuentos.

Pronto, y por derecho propio, pasa a formar parte de la Escuela de Barcelona, siendo casi el único escritor de origen proletario en un grupo de «señoritos» de izquierda que estaban capitaneado por Carlos Barral.

De aquí en adelante la historia es conocida, y es una historia de un escritor que jalonó su carrera de éxitos y dio a las letras catalanas y españolas un lustre que pocos escritores han podido igualar.

Fuente – EL PAÍS / Juan Marsé en Wikipedia / REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

Imagen – Jorge Franganillo / David Lofink / Oh! Barcelona / Vicente / ahlynk / Jorge Navarro

2 comentarios en “Las últimas tardes de Joan Marsé

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .