Relatos inéditos desde el realismo social

La amistad personal entre Luis Martín-Santos y Juan Benet, transcendió a su trabajo literario, como se ve ahora en un texto que escribieron en comandita, que ahora se publica bajo el título de El amanecer podrido, donde inclusive vio la luz un nuevo movimiento literario que ellos bautizaron como «bajorealismo»

Dos de los escritores más importantes de esa corriente, el malogrado Luis Martín-Santos y el siempre célebre Juan Benet, escribieron una serie de relatos, inéditos hasta ahora, y que ven la luz en el libro El amanecer podrido.

Sus biografías están llenas de paralelismos, ya que ninguno de los dos, en principio, tenían porque haberse dedicado a la literatura: Juan Benet fue ingeniero de caminos y orífice de muchos pantanos del desarrollismo que impulsó López Rodó.

Luis Martín-Santos era médico, aunque no siguió la férula paterna y no se hizo cirujano, si no psiquiatra, llegando ser director de hospital psiquiátrico de San Sebastián.

Literatos de los pies a la cabeza

A pesar de que lo que les daba de comer era la ciencia aplicada, la ingeniería para uno y la medicina para otro, ejercieron de literatos a tiempo completo.

Además, supusieron una renovación y una ruptura con la literatura que se había hecho con anterioridad, no en vano debemos de citar aquí Tiempo de Silencio, que los que rondáis el medio siglo recordaréis que era lectura obligatoria en C.O.U.

Trabaron amistad en el Madrid de la posguerra, en las tertulias literarias que se celebraban, entre otros, en el Café Gijón o el Gambrinus y que empezaban en esos locales de postín y podían terminar tomando una copa de coñac en cualquier prostíbulo.

El amanecer podrido

Es el título del libro que escribieron, al alimón, cuando comenzaba la década de los años 50 del pasado siglo.

Encontrarlo ha sido fortuito, ya que los herederos de Juan Benet se encontraron con él cuando estaban inventariando el archivo del escritor que iba a ser donado a la Biblioteca Nacional, como finalmente lo fue.

Aunque todo parece indicar que los relatos fueron ideados por los dos, la ejecución de cada relato fue individual, sin que el otro se involucrase para nada.

También se tiene la certeza de que tanto Benet como Martín-Santos se quedaron con sendas copias cada uno e inclusive «inventaron» un nuevo movimiento literario al que solo pertenecieron solo ellos dos: el «bajorealismo».

El lanzamiento del volumen, si la crisis sanitaria del covid-19 lo permite, lo podremos encontrar en los expositores de las librerías el próximo mes de septiembre, en una cuidada edición de Galaxia Gutenberg.

Cajón de sastre

A pesar de que el volumen tiene una absoluta coherencia, de ello se ha ocupado, y además de una manera destacada Mauricio Jalón, en el libro podemos encontrar un poco de todo.

Por un lado, el grueso del trabajo se compone de 67 cuentos, de los cuales, y como hipótesis sin contrastar, 41 los pudo escribir Martín-Santos y los restantes ser de la autoría de Juan Benet.

También vamos a encontrar en el volumen un buen número de cartas y también alguna que otra semblanza, como la que Juan Benet dedica a Martín-Santos años después de que el psiquiatra falleciese en un accidente de tráfico.

Con ello se truncaba la carrera de un escritor que, según la crítica literaria de la época, y también la de décadas posteriores, no habría tenido límites en cuanto a explotar su creatividad.

El esfuerzo de ambas familias

Aunque los albaceas literarios y los herederos de los grandes escritores nunca han tenido muy buena «prensa», los herederos de ambos escritores se han esmerado para lograr una edición notable de la obra conjunta de Benet y de Martín-Santos.

Han sido muchas horas de reuniones entre ambas familias para concertar lo que a partir de septiembre encontraremos en los expositores de las librerías con el sugerente título de El amanecer podrido.

No se puede obviar, sin duda, la labor que ha realizado Mauricio Jalón, que ha sistematizado y ordenado los textos que la familia de Benet y la de Martín-Santos le han presentado, y que son escritos que se produjeron entre los años 1948 y 1951.

De hecho, en una de las cartas que vamos a tener el gusto de leer en el libro que se publicará en septiembre, tenemos la justificación de ambos escritores a esa corriente literaria que han «parido» y que denominan «bajorealismo».

Tal como de definen en la carta, dirigida a A. A. Moreno, crítico de El Correo Literario, “Lo bajorreal es un hecho instantáneo que aparece siempre debajo de la realidad fluyente. Lo que en cada momento es constante y cerrado y bajo. De ahí viene su nombre.”

Pescar en ríos más profundos

Pero estos autores no pensaban únicamente en crear una corriente literaria que se quedase en eso, sino lo que pretendían era entroncar el «bajorealismo» con corrientes literarias que se estaban desarrollando en Europa.

En ese sentido, a partir de la común admiración por Ortega y Gasset, pretendían establecer un nexo de unión con los más importantes escritores europeos contemporáneos, caso de Thomas Mann, Kafka o Faulkner.

Y eso desde el punto de vista literario, pero apuntaban mucho más alto, intentando enlazar con los principales pensadores de su tiempo, caso de Nietzsche y Schopenhauer.

Tal como abunda Mauricio Jalón, ambos escritores también buscaron referentes en la literatura que se realizaba en Estados Unidos y en le resto de Europa, intentando huir, hasta cierto punto del «raquitismo cultural» que se vivía en la España franquista.

Arraigo en el castellano

A pesar de tener ínfulas internacionales, la obra de los dos escritores, inclusive la que escribieron «a cuatro manos», tenía su base en un castellano cristalino, no en vano Benet tenía en su casa, casi completa, la Biblioteca de Autores Españoles.

De todas estas influencias, tanto de las españolas como las foráneas, surge El amanecer podrido, con autores muy presentes, como es el caso de «primeros espadas» de la literatura europea, caso de Goethe o Paul Valéry.

Tal como refiere Jalón, muchas veces, siguiendo el texto de El amanecer podrido, es difícil distinguir quién de los dos está escribiendo el texto, debido a que ambos crearon un «estilo» especial para la confección del original.

Fuente – EL PAÍS / Luis Martín-Santos en Wikipedia / Juan Benet en Wikipedia

Imagen – Steve Greer / Clarie Cook / Gabriel Fernández / Alejandro Gómez / Stewart Butterflield / Heath Alseike / Midas Van Wyendaele

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