La Batalla del Ebro por Arturo Pérez – Reverte

Arturo Pérez – Reverte nos presenta Línea de fuego (Alfaguara), donde novela la Batalla del Ebro, uno de los escenarios bélicos más sangrientos de la Guerra Civil Española, donde el escritor gaditano insiste en que nos podemos sentir reflejados todos

La Batalla del Ebro fue una de las principales batallas que se produjeron en ese conflicto fratricida que fue la Guerra Civil.

Fue la batalla que más tiempo duró, en la que más combatientes participaron y la más sangrienta de todas las que se produjeron en los más de tres años de guerra.

Ahora Arturo Pérez – Reverte presenta Línea de fuego, una de las más épicas novelas del periodista y escritor gaditano y en la cual da su personal visión de lo que supuso esa batalla.

Los diez primeros días de la batalla

Es lo que vamos a encontrar en Línea de fuego, un libro que a buen seguro no va a dejar a nadie indiferente, máxime cuando se trata de una fuerte apuesta de Alfaguara, que solo en la primera tirada ha impreso 150.000 ejemplares.

La batalla se desarrolló entre el 10 de julio de 1938 y culminó el 16 de noviembre del mismo año, cuando finalmente el ejército sublevado y «dopado» ya que contó con la concurrencia de fuerzas militares de la Italia fascista y la Alemania Nazi, obtuvo la victoria.

Como ya hemos indicado fue una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil, en la cual, al final de las operaciones militares, habían fallecido, en uno y otro bando, hasta 20.000 soldados.

Una mezcolanza de estilos

Lo primero que hay que decir de Línea de fuego es que, a medida que vayamos avanzando por entre sus páginas, nos vamos a encontrar con un libro de género híbrido.

En determinadas páginas vemos al Pérez – Reverte en su magisterio de novelista histórico, pero en otras páginas nos vamos a reencontrar con el reportero de guerra que fue durante décadas.

No está demás recordar que Pérez – Reverte decidió colgar la sahariana en el año 1994, después de haber cubierto la Guerra de los Balcanes, con un librito, Territorio Comanche, que publicó en Ollero Editores, y que quien esto les escribe todavía guarda.

Línea de fuego es un libro de trinchera, así fueron las operaciones militares en dicha batalla, con asaltos y contra asaltos para avanzar un puñado de metros, se ve lo más vil y lo más heroico de los combatientes en una guerra.

El régimen legítimo y los sublevados

Nadie duda, y el primero que no lo hace es Arturo Pérez – Reverte, que existió un bando legal y legítimo, con la legitimidad que dan las urnas, y un bando sublevado, al cual la historiografía franquista vistió con el ropaje de «nacional».

Sin embargo, cuando nos acercamos más al detalle, tal como refiere el escritor, las cosas ya no están tan claras, a pesar de que el discurso dominante y maniqueo habla de un bando, el de la República, asediado por tierra, mar y aire.

Un bando donde estaban los buenos y otro donde estaban los malos; con esta novela Pérez – Reverte lo que pretende es huir de argumentos simplistas y es precisamente cuando se logra esa hondura cuando a los combatientes se les pone cara, y nombre y apellidos.

Como muchos, Pérez – Reverte es también alguien que tuvo familiares en ambos bandos, y solo desde esa escisión familiar, es como se puede entender tanto lo que fue la Batalla del Ebro, la Guerra Civil y todo lo que ha venido después.

Con una docena de personajes basta

Son a lo sumo lo que nos vamos a encontrar en Línea de fuego, además de ambos bandos, con una hondura en esos personajes y sus vivencias que da para casi 700 páginas.

No es la primera vez que la Guerra Civil Española se convierte en tema de su obra literaria, ya que apareció, bien es cierto que, de manera tangencial, en El tango de la guardia vieja, así como en la saga de Falcó.

Tal como refiere el escritor, autor, entre otros, de Limpieza de sangre, finalmente Línea de fuego no es una novela sobre un lejano hecho bélico que sucedió en las riberas del río Ebro hace más de 80 años.

Es la novela de todos nosotros y de nuestros abuelos, unos hechos, que finalmente han sido determinantes, nos referimos a la Guerra Civil, tanto para nuestra vida como para el país en el que vivimos.

Jóvenes de una época convulsa, que recrudeció el mito de las dos Españas, no que no arranca ni mucho menos con la Guerra Civil, y que se vieron impelidos por las circunstancias a derramar su sangre y muchos a perder su vida, en una guerra fratricida.

En cuanto a las motivaciones, cada uno tenía las suyas: el miliciano que lo único que quería era volver a casa vivo, el comunista henchido de sus ideales dispuesto a dar su vida por la revolución, el legionario, militar profesional, que lo único que hacía era ejercer su oficio o el adolescente que acaba de estrenar los pantalones largos y que fue enrolado a la fuerza.

Una intensa labor de documentación

Lo que viene siendo un clásico en todas las novelas que ha escrito este licenciado en Ciencias de la Información en las más de dos décadas de oficio de escritor.

De hecho, Pérez – Reverte confiesa que manejar ciertos documentos le ha llegado a enternecer, a alguien como él que tiene el «culo pelado» de lidiar desde con tiroteos entre los narcos de La Línea de la Concepción hasta ofensivas del ejército croata.

Lo que verdaderamente ha enternecido al escritor, y le ha dado igual que el documento hablase de un miliciano o de un requeté, fue la denominada «quinta del biberón», jóvenes que, en uno y otro bando, no tenían ni 16 años y se vieron obligados a combatir por unas ideas que ni siquiera entendían.

La mujer, la gran perdedora de la Guerra Civil

En el libro, y aunque no hay documentado que ninguna mujer participase en las operaciones militares de la Batalla del Ebro, se rinde un homenaje a muchas mujeres preparadas, disciplinadas, con ideales, que participaron en la contienda.

Para ello en la Línea de fuego aparece una unidad de transmisiones formada exclusivamente por mujeres, como una manera de rendir un homenaje a quienes fueron las grandes perdedoras de la Guerra Civil Española.

En solo tres años, las mujeres españolas perdieron un siglo de avance, progreso y modernidad, ya que el franquismo las volvió a recluir en las casas, con las únicas funciones de la procreación, el cuidado de la familia y la sumisión al varón.

Fuente – ABC / Batalla del Ebro en Wikipedia

Imagen – Casa del Libro / Cassowary Colorizations / CANAL SUR MEDIA / Carmichael Library / Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla

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