Fallece el espía que escribía

Ha fallecido John Le Carré, el pseudónimo literario bajo el que se escondía David John Moore Cornwell, uno de los maestros de la literatura de espías y que desde sus primeros libros, tuvo el favor del público y la crítica, con volúmenes como El Topo o La gente de Smiley, entre otros muchos

John Le Carré, pseudónimo literario bajo el que se escondía David John Moore Cornwell, ha fallecido a los 89 años de edad, en Cornualles, uno de los condados de Inglaterra.

Obligado al uso de pseudónimo de John Le Carré obligado porque cuando comenzó su carrera literaria todavía pertenecía al MI6, el servicio de espionaje exterior del Reino Unido, por lo que le estaba vetado escribir utilizando su verdadera filiación.

El fallecimiento del escritor se ha producido por la complicación de una neumonía, y la familia ha comunicado que falleció en un hospital de Cornualles rodeado los miembros de su familia que como no podía ser de otra manera han lamentado su muerte.

Maestro del espionaje

Su vida estuvo marcada por el servicio a su país, primero en el servicio de contrainteligencia británica, el MI5, y posteriormente en el espionaje exterior, conocido como MI6.

De hecho, tuvo que abandonar el trabajo de espía por que fue delatado por uno de los que pasaron a la historia como los Cinco de Cambrigde – Kim Philby, Guy Burgess, Donald Maclean, Anthony Blunt y John Cairncross – miembros del stablishment que eran agentes dobles soviéticos.

De hecho, fue Kim Philby el que lo delató como agente del MI6, lo cual, hasta cierto punto, fue una liberación para Le Carré, ya que le permitió desarrollar una exitosa carrera literaria, con títulos míticos dentro de la literatura de espionaje.

Entre sus libros más famosos son sin duda, El espía que vino del frío, El Topo o Un hombre decente, libros en los cuales volcó toda su experiencia como agente de inteligencia y contrainteligencia que le proporcionó trabajar en el MI6 y el MI5.

Deja un gran vació entre sus allegados

Uno de ellos fue su agente literario de toda una vida, Jonny Geller, que lo definió como un escritor valiente, que desentrañó los misterios de la Guerra Fría para sus lectores justo mientras esta tenía lugar.

Por otro lado, abunda Geller, también fue capaz de hablar sin tapujos sobre el poder y como unas minorías «pastorean» a las mayorías, inclusive en países con democracias consolidadas, un escritor y un amigo que dejan una huella imborrable en él.

Otro de los grandes de la literatura, en este caso de la de ficción y misterio, Stephen King, también ha valorado como una pérdida incalculable el fallecimiento de Moore Cornwell, de quién también ha querido reseñar su espíritu humanitario.

Un joven espía británico

Sus primeros escarceos con el mundo del espionaje los realizó en la década de los años 40 del pasado siglo, mientras estudiaba idiomas en Suiza.

Posteriormente se empleó como profesor en la prestigiosa Universidad de Eton, para poco tiempo después integrarse en el Servicio Exterior Británico como agente de inteligencia.

Su trabajo en aquella época era de reclutamiento y de coordinación de espías que trabajaban para la inteligencia británica al otro lado del «telón de acero».

Al mismo tiempo, y viendo que un colega en el servicio de inteligencia británico publicaba libros de espías bajo pseudónimo, y decidió que su nom de guerre literario fuese John Le Carré,

Su primer libro publicado fue Llamada para el muerto en el año 1961, en donde aparece un protagonista que lo será en toda la saga de sus novelas: nos referimos a George Smiley.

Al año siguiente, en 1962, publica Un asesinato de calidad, que fue alabada por la crítica británica, inclusive destacando The Observer, que la complejidad de la trama policíaca que Le Carré planteaba en la obra.

El espía que surgió del frío, un antes y un después

Se trata de la obra que lo consagró como escritor, y en donde Smiley no pasa de ser un personaje secundario en otra compleja trama de espías.

Es aquí, en esta su tercera novela, cuando el servicio de inteligencia exterior británico despliega toda su «artillería» para hacer frente a la penetración del HVA, el servicio de inteligencia exterior de que lo era la Alemania del Este.

En esa obra demuestra que los espías, lejos del modelo impuesto por Ian Fleming en su 007, son personas muchas veces de edad, con sobrepeso y que suelen poseer las tres des: dipsómanos, divorciados y dementes.

En el caos concreto de El espía que surgió del frío, el MI6 envía Berlín Este a un espía cincuentón donde debe desmantelar una red de espías que ha creado el HVA para infiltrarse en occidente.

La obra recibió un fuerte espaldarazo de crítica y de público, y otro importante escritor coetáneo, Graham Greene, dijo de ella que era la mejor novela de espías que había leído en su vida.

Convertir ficción en realidad

Es el tránsito que hizo la crítica y el público, dando por real lo que Le Carré escribía, que no era más que ficción.

Tan ficcional eran las novelas de espías de David John Moore Cornwell que el servicio secreto británico le permitió compatibilizar, en un primer momento, su trabajo como agente de inteligencia con su labor de escritor.

Pero, como ya hemos indicado, a medida que sus libros tenían más y más éxito, la crítica y el público otorgaban verosimilitud a sus novelas, por lo que estos empezaron a pensar que Le Carré era un espía que se había pasado «al otro lado».

Elevar a los altares a Smiley

Es lo que realizó con las tres novelas que Le Carré escribió en los años setenta del pasado siglo, que son El Topo, El honorable colegial y La gente de Smiley.

Estas tres novelas son un tour de forcé entre Smiley y su contraparte tras el «telón de acero» que no es otro que el espía de Alemania del Este que se esconde bajo el pseudónimo de Karla.

De hecho, Karla fue un maestro de espías real, y bajo el pseudónimo se encontraba Markus Wolf, que lo fue todo tanto en la Stasi como en el HVA.

En El Topo veremos cómo Smiley desenmascara a un espía soviético que ha logrado llegar a los cenáculos más exclusivos del poder británico.

Mientras en El honorable colegial nos encontramos con una trama Smiley se encarga de desenmascarar una operación de blanqueo de dinero en el sudeste asiático, detrás de la cual está Karla.

Por último, en La gente de Smiley si plasma realmente lo que suponía el espionaje y contraespionaje entre los espías británicos y aquellos que «representaban» al bloque soviético.

Fuente – el diario / John Le Carré en Wikipedia / Los Cinco de Cambridge en Wikipedia / Markus Wolf en Wikipedia

Imagen – City and Color / Andy Arthur / Fernando García / Steve Wilson / Brando / Ludovic Bertron / kosmolaut

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