Leer oyendo

Los audiolibros se van abriendo camino en España, y más que la compra de los mismos, las que triunfan son las plataformas de audiolibros, que ofrecen una «tarifa plana» para poder escuchar todo su catálogo

El éxito del audiolibro es reciente, aunque surgió hace más de cuatro décadas como una manera de que personas invidentes pudiesen disfrutar de la literatura.

Sin embargo, se ha producido un cambio cualitativo en relativamente poco tiempo, ya que ahora existen incluso obras literarias que son escritas específicamente para acabar convirtiéndose en un audiolibro.

El mercado se consolida

El mercado de audiolibro se consolida, en todo el mundo y específicamente en España donde gana terreno a pasos agigantados.

Hace no tantos años, la presencia en le mercado español era más bien residual, pero la aparición de plataformas de audiolibros con «tarifa plana» ha logrado el éxito.

Hace no tantos años existía un mercado muy pequeño para el audiolibro – en casete o en CD dependiendo de la época tecnológica – circunscrito casi exclusivamente a los invidentes en su mayor parte.

Parte del impulso se ha debido a la transición hacia el pódcast que se ha producido en la última década, que en un primer momento eran grabaciones de programas de radio, pero que poco a poco se fue poblando de obras literarias.

El pistoletazo de salida en España se produjo después de que Markus Dohle, un alto ejecutivo de Penguin Random House, viniese a España a dar una charla y dar por cierto que el futuro era del audiolibro.

El SARS-CoV-2 ayuda

Pero el espaldarazo decisivo al audiolibro a España se lo ha dado la pandemia de SARS-CoV-2, tal como pueden referir, con datos en la mano, la plataforma Storytell.

Esa plataforma ha visto como en el 2020 la escucha de sus audiolibros se ha multiplicado por cuatro, y además a nivel mundial.

Ese proceso de multiplicación de escuchas de audiolibro se extremó durante el «cerrojazo», ya que en la plataforma Storytell, las escuchas se dispararon un 250%.

Durante el confinamiento, la cultura «digital» es el único tipo de producto que se podía consumir mientras la población estaba confinada.

Las plataformas se imponen

A pesar de que los audiolibros se pueden adquirir como cualquier otro producto digital, como pueda ser un libro electrónico, lo que se impone son plataformas como Audible, Storytell o Kobo.

Bien sea en plataformas a través de internet o mediante aplicaciones móviles, los «lectores» pagando una tarifa plana de pocos euros, pueden tener acceso a cientos de audiolibros, un sector en el que se han volcado con entusiasmo las editoriales.

Además, estas plataformas se encargan de crear los audiolibros muchas veces a partir de libros publicados por pequeñas editoriales sin suficiente «músculo» financiero para poder realizar por ellos mismos la conversión.

Un buen producto

Aunque se pueden encontrar en la red de redes audiolibros gratuitos, y muchas veces así es su calidad, crear un audiolibro que merezca la pena implica profesionalidad y también invertir mucho dinero.

Por lo general transformar un éxito literario en un audiolibro suele costar, al menos, 6.000 euros y esto porque hay que contratar un estudio, actores de doblaje, y algún que otro gasto.

Por su parte los grandes grupos editoriales están creando sus propios estudios de sonido para grabar los audiolibros y suelen contar con actores de primera línea para la transcripción de los textos, muchos de ellos estrellas del celuloide.

En cuanto a los derechos de autor, los pequeños sellos editoriales ceden, después de que Storytell haya realizado el audiolibro, durante tres y cuatro años los derechos, que pasado ese tiempo vuelven a la editorial.

La voz

Suele ser uno de los aspectos más cuidados en la manufactura de un audiolibro, y es vital para el éxito de mismo.

El narrador o narradores suelen ser actores de doblaje o actores de cine y teatro consagrados, que son los que logran el engaged de los oyentes.

El tema de los acentos es importante, y en el caso de las plataformas en español, caso de Storytell, suele realizar dos grabaciones, ambas con acento neutro, en español de Latinoamérica y en español de España.

De cualquier de las maneras y en caso de que el «producto» busque un nicho más específico se puede grabar en español dialectal.

Uno de esos casos son los audiolibros de las obras de Nicholas Sparks, grabado en español de México, dado que en ese país sus audiolibros se venden con gran éxito.

Actores con muchas «tablas»

Es el caso de muchos actores consagrados de cine, televisión o teatro que encuentran en el audiolibro una faceta más a desarrollar.

Es el caso de José Coronado, que ha grabado Las aventuras de Sherlock Holmes o Drácula para la plataforma Audible.

Otra actriz consolidada, como es Pastora Vega, ha grabado, también para Audible, Temblor de Rosa Montero.

También se puede dar la situación de que aquellas obras literarias más intimistas, sean grabadas por el propio autor o autora literaria, siendo el caso más reciente el de Jorge Carrión que declamó su libro Lo viral.

También crear contenido propio

Es la última fórmula de las plataformas de audiolibros, que no es otra que crear desde cero sus propios audiolibros, y no tener que depender solo de la «traducción» de obras escritas.

Sin embargo, para ello habitualmente contratan como guionistas a escritores consagrados, que en el caso español son autores de la talla de Vicente Molina Foix, Carmen Domingo o Manuel Loureiro.

Además, en los audiolibros, el «lenguaje» y la composición espacial de la obra cambian, ya que no es conveniente que haya muchos saltos espaciotemporales y también se auxilian de efectos especiales, como todo tipo de sonidos.

El «lector» tipo

Con la experiencia que ya tienen muchas plataformas, están hacen su análisis de datos para determinar qué tipo de clientes tienen para de ese modo crear contenidos que les sean más aceptables.

En España, suele tratarse de una mujer urbanita entre los 25 y los 45 años, con lo cual difiere del lector de libros, que suele ser hombre y mayor de 55 años.

Con ese perfil, el «pirateo» de audiolibros es, por ahora, testimonial, siendo un «lector» que puede disfrutar de la lectura mientras realiza otras tareas: puede deleitarse en un audiolibro mientras, por ejemplo, vuelve a casa en coche.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Brett Levin / Casey Fiesler / Ivan Radic / storytell / Matthew Keefe / Peter Shanks / Rubén Ortega / Dykzei Eleeot / Nenad Stojkovic

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