El tiempo no pasa por él (principito)

Parece que El Principito no envejece, y ahora un musical, dirigido por Ignaci Vidal, y dos libros que narran la vida llena de riesgos y peligros de Antoine de Saint-Exupéry, arrojan más luz sobre el autor y su obra

A pesar de que El Principito se publicó por primera vez en 1943, ha sido una obra literaria infantil y juvenil que ha iluminado – normalmente se suele vender en versión ilustrada – a generaciones de niños, incluida a la que esto les escribe.

Un cálculo conservador arroja que se han podido vender de El principito hasta 140 millones de volúmenes, con una dedicatoria que reza “Todas las personas mayores primero fueron niños (pero pocas lo recuerdan)”.

Ahora, un musical

Las adaptaciones de la obra más universal de la producción literaria de Antoine de Saint-Exupéry han dado desde largometrajes a telefilmes, y ahora ve la luz como un musical.

Bajo el título de Antoine. La increíble historia del escritor de El Principito, que después de dos meses de éxitos continuados en Madrid se estrenará en Valencia el próximo 8 de octubre.

Para el director del montaje, Ignaci Vidal, y aunque inevitablemente leyó el libro cuando era niño, una posterior relectura y el documentarse sobre el autor, ha acabado considerando que la obra literaria es una autobiografía poética del autor francés.

Influido por su profesión de aviador

Y también por la época convulsa que le tocó vivir, con unos años treinta del siglo pasado que estuvieron marcados en Europa por el ascenso de los fascismos y por su consecuencia en forma de II Guerra Mundial.

De hecho, el cuento de El Principito comienza con un aviador reparando su «pájaro» en las ardientes arenas del Sáhara, y no en vano Saint-Exupéry desapareció en la última misión en la que volaba en el norte de África con las Fuerzas Francesas Libres.

De hecho, el otro libro que escribió, Tierra de hombres, se encuentra también mediatizado por la aviación, un libro que acaba de publicar en castellano el sello editorial Berenice en el año 2016.

En el exilio neoyorquino

Corría el año 1940 cuando, con un Saint-Exupéry exiliado en Estados Unidos tras la invasión nazi de Francia, publicó Tierra de hombres, un libro que tuvo un inmediato éxito al otro lado del Atlántico.

De hecho, la fama que le proporcionó el libro a Saint-Exupéry la utilizó para utilizar a la opinión pública norteamericana para que ese país entrase en la II Guerra Mundial.

De hecho, fue la editorial norteamericana Reynal & Hitchcock en el año 1943 la primera que publicó el libro, dado que el sello Gallimard, con una Francia ocupada, no podía permitirse publicar un libro escrito por un miembro de la aviación militar de las Fuerzas Francesas Libres.

Un planeta imaginado

Es el que se puede contemplar en la novela gráfica que lleva por título Saint-Exupéry, publicada ahora por Norma Editorial.

En ella se «bucea» en la biografía del autor francés. Amante del vuelo desde niño, en el servicio militar pudo aprender mecánica de aeroplanos y a pilotar los rudimentarios aviones que había en aquella época.

Antes de enrolarse en las Fuerzas Francesas Libres, trabajó muchos años en el Correo Aéreo Frances, siendo su área de actividad el Sáhara, que en aquellos tiempos era territorio francés.

El comienzo del cuento de El Principito no es otro en que el príncipe se aparece a un aviador que ha quedado varado en las arenas del Sáhara, y donde le cuenta que viene de un planeta donde el sol nace 43 veces al día.

Aviadores en el Sáhara, pura aventura

El grueso de la novela gráfica que han escrito, al alimón, P.R. Saint-Dizier y C. Fernández, se habla de la vida de aventura de los pilotos del Correo Aéreo Francés.

Pilotaban aviones que te podían amargar la vida, hay que recordar que la construcción de aviones en serie solo tenía 20 años de antigüedad.

Además, no existían cartografías aéreas ni pronósticos del tiempo que pudiesen avisarles de que se avecinaba una tormenta de arena.

Después de su experiencia en el Sáhara, escapándose incluso de una tribu bereber que quiso secuestrarle para pedir rescate, estuvo varios años abriendo rutas aéreas en la Patagonia argentina.

Corresponsal de prensa en la Guerra Civil Española

Aventurero como era, Antoine de Saint-Exupéry, la publicación francesa L’Intransigeant lo envía en el año 1936, como corresponsal de guerra, a Barcelona.

Un año después desempeña las mismas funciones para el rotativo galo Paris-Soir y es destinado al frente de Carabanchel, donde pronuncia una frase que ha quedado para el recuerdo: “En España se fusila como se tala”.

Moviéndose por diversos frentes, y siempre destacado en el bando republicano, viviría bombardeos de la aviación franquista, ofensivas y retiradas de las tropas republicanas y el desmoronamiento final de la España republicana.

Esas vivencias dejarían unas «cicatrices» profundas en la forma de entender la vida y el mundo, y a partir de ahí se puede entender su afección a la Francia que no se rindió ante los nazis, la del General De Gaulle.

España ensangrentada

Saint-Exupéry pudo transitar a lo largo y a lo ancho por el territorio republicano durante la Guerra Civil España por estar recomendado por el poeta Corpus Varga y por el ministro de Estado Julio Álvarez de Vayo.

De hecho, con las crónicas que envío durante el transcurso de la conflagración española, se acaba de publicar un libro, bajo el título de España ensangrentada, por parte de Eva Aladro, profesora de la UCM.

En el libro se demuestra quién fue verdaderamente Saint-Exupéry: un hombre de acción pero que a pesar de ello tenía una visión humanista del mundo, lo cual se trasluce muy bien en sus escritos.

Desaparecido en acción

La misión en la que desapareció Saint-Exupéry, y que debía ser la última de su servicio activo, se desarrolló en las cercanías del Ródano y tenía como objetivo obtener inteligencia sobre las fuerzas alemanas que había sobre el terreno.

Partió en un avión Lockheed P-38 Lightning desde Córcega, un avión que iba sin armamento porque su función era de reconocimiento.

El piloto fue dado por desaparecido, sin saber nada de él, hasta que, en el año 2000, un buzo encontró en las costas de la Bretaña francesa restos de un Lockheed P-38 Lightning.

Fuente – el diario / Antoine de Saint – Expéry en Wikipedia

Imagen – Kentaro Ohno / Josh Meek / Rab Lawrence / Man Alive! / Shoshanah / Klim Levene / Cassowary Colorizations / D. Miller

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