Censura nazi

La editorial Edelvives publica una edición ilustrada de Bambi, con ilustraciones de Benjamín Lacombe, un texto que se muestra lo que fue su concepción inicial: un alegato contra el antisemitismo, que hizo que el régimen Nazi los proscribiera e impidiese su publicación en los países que conquistaron

Quienes sean aficionados o quizás incluso estudiosos, de la II Guerra Mundial, el Régimen Nazi o los fascismos de entreguerras recordarán las películas o las fotografías de las hordas nazis quemando libros en Alemania.

Como cualquier otro régimen totalitario el III Reich pretendió, y casi lo consigue, crear una cosmovisión en la cual solo cabían la cultura y la historia nazi, pero es que en esa censura llegaron a prohibir el relato de Bambi.

Lo que desconocíamos también es que fue considerado como un relato para adultos, mucho antes de que Disney lo llevara a la pantalla grande, aunque tras la película de Disney, en el inconsciente colectivo ha quedado como un clásico infantil.

Ahora la editorial Edelvives lo publica en castellano contando con las excepcionales ilustraciones de Benjamín Lacombe.

Literatura para adultos

Esa fue la intención de la publicación de Bambi, que fuese un libro para adultos que fue publicado originalmente en 1923 y vio cómo se publicaban ediciones para los lectores alemanes y austriacos.

El autor de Bambi fue el autor húngaro Félix Salten, que fue el pseudónimo de Siegmund Salzmann, que lo que pretendió escribir fue un alegato contra el antisemitismo, una constante en la Historia de Centroeuropa.

Debido a ello, las autoridades alemanas proscribieron el libro, primero por ser una alegoría de la persecución a la que habían sido sometidos los judíos en Centroeuropa durante siglos, pero también porque su autor, Siegmund Salzmann era judío.

El primer libro que publicó Salzmann, también censurado por el Ministerio de Propaganda Alemán dirigido por Joseph Goebbels, llevaba por título Josefine Mutzenbacher, y relataba la vida de una prostituta vienesa.

Los nazis calificaron Josefine Mutzenbacher lo calificaron como pornografía y lo metieron en ese «cajón desastre» que se calificó como «arte degenerado», en el que cabía inclusive la Escuela de la Bauhaus.

Una alegoría de los pogromos en Centroeuropa

La primera aproximación de Benjamín Lacombe a Bambi fue la cinematográfica, una historia excesivamente edulcorada por los dibujos de la factoría Disney, una película que ayudó a enjugar la congoja de haber perdido a su madre.

Años después, buscando algún libro que hablase del antisemitismo, encontró la novela, también de título Bambi, que había escrito Félix Salten.

Los ciervos, que sufren el terror de la acometida de los cazadores, no son otros que los judíos vieneses que una vez que el III Reich se anexionó Austria, vieron como sobre ellos caía un plan para su exterminio.

El prólogo del libro, obra de Máxime Rovere, filosofo y experto en ética es muy esclarecedor sobre la situación que vivieron los países, entre ellos Alemania y Austria, que fueron los perdedores de la I Guerra Mundial.

Austriacos y alemanes vuelven del frente a países destrozados que ven como son sometidos a tratados de paz humillantes y reparaciones de guerra fabulosas, y además ven como el crac de 1929 se ceba sobre sus economías con la práctica destrucción de sus economías.

Y como en esas circunstancias los gobernantes siempre se buscan un chivo expiatorio para descargarse de sus responsabilidades, encuentran a una comunidad judía a la que culpar de la derrota en la guerra y de la crisis económica posterior.

Exégesis del texto

Bambi y los suyos, claramente representando a la comunidad judía, viven en un bosque en el cual les acechan los peligros, siendo el más importante los cazadores, esto es, los antisemitas, muchos de ellos nazis, pero no solo.

En alguno de los diálogos aparecen incluso en yiddish, la lengua de los hebreos, y en alguno de los parlamentos del jefe de la manada son dignas de los discursos de Theodore Herzl, el padre del sionismo moderno.

Paradójicamente, para prohibir el libro en Alemania, se basaron en un artículo publicado en 1930 por Karl Kraus, en el cual calificaba a Bambi como una alegoría de la persecución que los nazis estaban haciendo de la comunidad judía.

Las quemas de libros que llevó al cabo el Régimen nazi y sus adláteres a partir de 1936, nos referimos a los regímenes «satélites» que surgieron por toda Europa, entre ellos el del Ferenc Szálasi y su Partido de la Cruz Flechada.

Europa 2021

Inclusive el libro Bambi sirve también para explicar los movimientos xenófobos y racistas que se están reproduciendo en Europa producto de la llegada de miles de migrantes que migran de los países empobrecidos.

Europa, y también producto de la crisis sanitaria y económica producida por el SARS-CoV-2, se está extendiendo, en muchos países de Europa, un nacionalismo identitario cuyo «carburante» tiene el miedo al otro.

Todos esos sentimientos xenófobos y racistas están siendo utilizado por una ultraderecha europea, más coordinada de lo que nos gustaría, y que recibe su doctrina del otro lado del Atlántico, con un credo que, por ejemplo, proviene de Breitbart News.

Lo que Disney añadió, y lo que Lacombe ha añadido

Es indudable que la factoría Disney, convirtió un alegato contra el antisemitismo en un cuento para niños, y también añadió elementos que no aparecían en el texto original.

En el libro Bambi no aparecen dos de los amigos inseparables de Bambi, nos referimos a Tambor, el conejo ni Flor, la mofeta.

Tampoco en el relato original, tras la muerte de la madre de Bambi, el padre lo acoge, ya que se muestra distante mientras que Bambi es bebé.

Las ilustraciones que Benjamín Lacombe ha añadido, además de una exuberante representación del bosque donde vive el cervatillo Bambi, otros muchos personajes que ayudan a una mejor compresión del relato.

Además, Lacombe ha utilizado todo tipo de técnicas para magnificar sus ilustraciones, desde el óleo al gouache, pasando por el carboncillo con el que ha dado esa sensación de urgencia y de indeterminación que se puede encontrar en determinados bosques.

Fuente – EL PAÍS / Ferenc Szálasi en Wikipedia / Escuela de la Bauhaus en Wikipedia

Imagen – Andy Reago & Chrissy McClarren / SNAPPY GOAT / Chris Shervey / Silar / Harsh Light

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