La eclosión literaria del Pacífico colombiano

Ha tenido que llegar la segunda década del siglo XXI para que toda la buena literatura que se ha hecho y se hace en el Pacífico colombiano, haya eclosionado y comience a hacerse un hueco en la literatura hecha en español

El Pacífico colombiano está viviendo una eclosión literaria, donde muchos escritores de esas tierras americanas están utilizando la exuberante naturaleza de ese rincón del país como escenarios de sus novelas.

Muchos críticos literarios piensan que quizás estemos ante un nuevo boom de la literatura, la misma que en los años setenta del pasado siglo y que llevó a la fama muchas obras literarias, entre las que se encontraban las de Gabriel García Márquez o Mario Vargas – Llosa.

Realismo mágico, o casi

Es lo que podemos encontrar, por ejemplo, en El fin del océano Pacífico, de Tomás González, y publicado en el sello editorial Seix Barral.

Allí nos vamos a encontrar con la simpática madre de Ignacio Gutiérrez, que con 91 años quiere viajar al Pacífico para ver ballenas antes de morir.

Pero como puntualiza a su hijo, un radiólogo con buen humor, quiere ver ballenas de las que emergen pero nunca vuelven a sumergirse.

La familia, para satisfacer el capricho de la madre, se embarca en un viaje por la exuberante vegetación de esa parte de Colombia, un paisaje que se convierte en uno de los protagonistas de la novela.

Una región inexplorada

Se trata de una zona que no ha sido muy «explorada» en la literatura colombiana, a diferencia de la costa del Caribe.

Fue precisamente el Caribe la zona más extensamente glosada en la literatura colombiana gracias a su escritor más universal, Gabriel García Márquez.

Este escritor, comenzando por Cien años de soledad y otros muchos libros, llegó a hacer creer que la ficción literaria colombiana se desarrollaba en la región Caribe.

Muchos lectores, aunque Colombia tiene muchas regiones, llegaron a creer que Colombia, al menos geográficamente, era el Caribe Colombiano.

Discriminación que se transformó en lucha armada

El Pacífico Colombiano es una de las zonas más discriminadas del país, trufado de una población que es mayoritariamente afrodescendiente e indígena.

Todos los indicadores son desfavorables: posee los territorios más pobres de todo el país y en los que mayores tasas de analfabetismo existen.

También es la zona de Colombia, después del desarme de las FARC, en donde todavía perviven movimientos guerrilleros, muchos de los cuales han derivado hacia narcoguerrillas que se financian con el cultivo y venta de hoja de coca.

El pasado 7 de febrero, pobladores de Buenaventura, la capital oficiosa del Pacífico Colombiano, cortaron carreteras para quejarse de la inseguridad que se vive en la región.

Recientemente grupos paramilitares y guerrilleros han provocado el desplazamiento de 150 familias y han asesinado a 22 personas.

Escenario de la literatura que se hace en Colombia

A pesar de ser una región prácticamente olvidada por el Estado, muchos escritores, algunos de ellos de la región andina, han llevado sus relatos al Pacífico.

Una de estas escritoras es Pilar Quintana, que, con La Perra, publicada en Literatura Random House ha logrado los prestigiosos premios National Book Award y el English Pen Award.

El libro lo escribió Quintana después de estar 9 años viviendo en esa zona de Colombia, y se centra en la misoginia, pobreza y racismo que reciben las afrodescendientes en el Pacífico Colombiano.

La protagonista de la novela, en cierto modo, representa a las afrodescendientes que viven allí todas esas situaciones de discriminación.

Personajes icónicos

Es lo que se nos presenta en Elástico de la sombra, publicada por el sello independiente Sexto Piso, donde Juan Cárdenas nos presenta a los macheteros, siempre de origen afrodescendiente, que son especialista en esa técnica de combate.

Siguiendo con esta tónica, el próximo marzo el sello editorial Tránsito publicará Esta herida llena de peces, que es la «ópera prima» de la colombiana Lorena Salazar Masso, una medellinense.

En el libro una mujer blanca y su hijo negro inician un periplo por una de las corrientes de agua más importantes del Pacífico Colombiano, el río Atrato.

Estimular la lectura

Inclusive para eso se puede utilizar la literatura, convirtiéndolo en un meta relato, como es el caso del argumento de Aguas de estuario.

También ubicada la acción en el Pacífico colombiano, el argumento habla de los dimes y diretes de una ONG que trabaja sobre el terreno para estimular la lectura entre los niños y los jóvenes de la región.

Y también estimular la lectura de los autores que proviene de esa tierra, como está haciendo el Ministerio de Cultura colombiano con la colaboración del Grupo Planeta.

Se acaba de reeditar un libro en donde se recogen los relatos de escritores de ese territorio colombiano como el poeta Hugo Salazar Valdés o el ensayista Rogerio Velásquez Murillo.

Por parte de Planeta se acaba de reeditar dos libros capitales para entender la literatura que se hace en el Pacífico colombiano, las dos obras de la pluma de Arnoldo Palacios.

Esos libros son Las estrellas son negras, publicado por primera vez en el año 1949, y Buscando mi madre de dios, publicado originalmente en el año 1989.

Ambos libros pasaron sin pena ni gloria y fueron originalmente publicados por pequeñas editoriales, ya que, aunque son grandes obras literarias, pero para su desgracia, tal como subrayan muchos críticos literarios, “los escribió un negro del Chocó”.

Un caso paradigmático

Así fue la vida de Arnoldo Palacios, un negro del Chocó, que tuvo que irse primero a Bogotá y luego a Francia para que su obra fuese valorada como debía.

No es el único caso de escritores del Pacífico que tuvieron que migrar a la capital colombiana o bien a otros países para que su obra alcanzase todo el éxito que se merecía.

Hasta cierto punto también fue el caso de Gabriel García Márquez, que era un escritor y periodista con un éxito mediano hasta que llegó a España y paso a formar parte de la «escudería» de Carmen Balcells.

Fue a partir de ese momento, cuando las obras literarias de García Marquez dejaron de pertenecer a las «letras» colombinas y en español para participar de las excelsas letras universales.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Luis Pérez / David Leonardo Méndez Hernández / Andrés Gómez Tarazona / Panchonto / Bioversity International / Besanez

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