Una pensadora global

Nos referimos a Rebbeca Solnit, una brillante ensayista que se ha atrevido con una enorme panoplia de temas; una pensadora sólida cuya obra está impregnada de teoría feminista y que ahora publica, en castellano, La madre de todas las preguntas

Es como mejor se puede definir a Rebecca Solnit, de quien ahora se acaba de publicar en castellano, en la editorial Lumen, su libro de memorias Recuerdos de mi existencia.

La calificación más acertada sería calificarla como una pensadora global, que en su más de 21 libros publicados desde el año 1991, ha abordado todo tipo de temas: desde sus reflexiones sobre la prostitución a la explicación y calificación sobre las nuevas masculinidades.

Una buena parte de la bibliografía de Solnit ha llegado al lector en castellano en solo seis años y de una manera inconexa y desordenada, aunque ya se ha hecho un «hueco» en los expositores de las principales librerías.

Los hombres me explican cosas, su primer éxito

Publicado en castellano en el año 2017, en él se desarrolla toda una teoría sobre de las ideas que la autora había interiorizado como herramientas de autodefensa feminista.

En el libro también se desarrolla la idea de mansplaining, esto es, la manera, muchas veces condescendiente y paternalista con que los hombres explicamos las cosas a las mujeres.

Tal como lo desarrolla en el libro, dicha definición permite hablar de un malestar invisible que justifica una opresión libre pero persistente de los hombres sobre las mujeres.

Eso es también una violencia que consiste en silenciar a las personas, de negarles la voz y muchas veces también la credibilidad.

El libro, publicado por Capitán Swing se convirtió en un éxito de ventas y ya lleva varias reediciones, y los libros de Rebecca Solnit ha logrado una nueva audiencia, formada por mujeres jóvenes.

Pensadora global

A cada nuevo libro que se publicaba en castellano, cincelaba a Solnit como una pensadora global, una émula de, por ejemplo, Siri Hustvedt; una ensayista sólida que se atrevía con cualquier tema.

Una buena muestra de este eclecticismo es también un título que publicó la ya citada editorial madrileña y que lleva por título Wanderlust, un libro que intenta desentrañar la relación entre el pensamiento y la acción de caminar.

Lo múltiple de su pensamiento lo pudimos ver a medida que se traducían sus libros al castellano: en Esperanza en la oscuridad exploraba el activismo de base, mientras que en Un paraíso en el infierno nos habla de las prácticas de resistencia en la crisis.

 Mientras tanto en El arte de perderse nos habla de la relación entre el paseo y el pensamiento, también como una crítica a la productividad que nos impone el paradigma capitalista.

Una pensadora adelantada a su tiempo

La ingente obra de Rebecca Solnit le ha llevado a escribir todo tipo de ensayos y de temas muy diversos.

Entre ellos encontramos medioambiente, género, derechos humanos, violencia contra las mujeres, y alguno que otro más.

Pero por lo que su obra se ha convertido en tremendamente actual es porque parte de sus libros, escritos en algunos casos hace una década, han vuelto a la actualidad por el hecho de que es ahora cuando sirven para explicar parte de lo que está sucediendo.

Inclusive el hecho de que sus ideas hayan acabado ser casi proféticas, hace que su obra se haya convertido en un amplificador que goza de la mayor de las actualidades.

Nuevo libro

Y que además aparece en castellano pocos meses después de haber sido publicado en inglés para el mercado anglosajón, y con nueva editorial, ya que ahora es Lumen (Literatura Random House) la que lo publica.

A pesar de todo ello, Solnit, o al menos algunas de sus obras, sigue perteneciendo a la «escudería» de Capitán Swing, donde acaba de publicar los ensayos escritos entre el 2015 y el 2018 en un libro que lleva por título La madre de todas las preguntas.

En dichos ensayos aborda en exclusiva los inicios de su carrera como ensayista, y cuenta, con todo lujo de detalles, como se fue abriendo en ella la necesidad de escribir mientras malvivía en un pequeño apartamento en un barrio marginal de San Francisco.

Observar y explicar el mundo

Tras la pulsión de escribir, surgió la necesidad de consagrar su escritura a la necesidad de observar y explicar el mundo, con la ambición de encontrar una superestructura que explicase omnicomprensivamente lo que le rodeaba.

En Recuerdos de mi inexistencia habla de la necesidad de acumular habilidades y conocimientos, y también de amistades que le diesen una sensación de pertenencia, descubriendo que los márgenes de todo eran el lugar donde más cómoda se sentía.

En ese sentido Rebecca Solnit es lo contrario al escritor que crea sin salir de cuatro paredes, ya que para ella lo importante, a la hora de encontrar materia sobre la que escribir, es el contexto y la realidad.

Y para ello nada mejor que una ciudad como San Francisco, algo que ella siempre ha calificado “como un entorno salvaje en el mejor sentido”, una ciudad cuna del sentimiento medioambiental, donde comenzó un cuestionamiento de muchas cosas que luego han tenido una resonancia planetaria.

Sin embargo, ahora se conduele del cambio que ha experimentado la ciudad, que se ha convertido en la capital mundial de la distopía tecnológica, con una ciudad que ha sufrido un proceso de gentrificación y ha expulsado a las minorías negra y latina de sus calles.

Una pensadora en continua evolución

Solnit cree que a medida que ella va cambiando con la edad, producto de proceso de envejecimiento, también sus ideas van mutando con el tiempo.

No tiene ningún problema en contradecir a lo que ella llama su «yo del pasado», sin que tenga ningún interés importante en mantener apego con las ideas que tenían hace una década o un lustro.

Sin embargo, a pesar de que su pensamiento evoluciona, el corpus de su obra es sólido, con una especial solidez en sus ideas feministas y su vocación en la defensa de las mujeres, que impregna transversal su obra.

Algo que se concreta en su escritorio, que es un elemento que se lleva con ella en cada mudanza, y que considera capital en su obra debido a que fue un regalo de una mujer a la cual su marido quiso matar.

Fuente – el diario / Rebecca Solnit en Wikipedia

Imagen – Charles Kremenak / Web Summit / Gaby / David Orban / Chase Elliott Clark / Frédérique Voisin-Demery

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