Crímenes en la dictadura

Sergio Ramírez, que ha tenido que abandonar Nicaragua producto de la persecución del régimen de Daniel Ortega publica ahora Tongolele no sabía bailar, el libro que cierra la trilogía dedicada a la inspectora Dolores Morales, ambientando la obra literaria en la insurrección ciudadana del año 2018

El tiempo de los «compas» pasó a mejor vida. Lo que fue una bocanada de aire fresco – el derrocamiento de Anastasio Somoza por la guerrilla nicaragüense del FSLN – con los años se ha convertido en una dictadura.

Con Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo, Nicaragua se ha convertido en una de las dictaduras más abyectas de Centroamérica con cientos de represaliados y miles de exiliados, entre ellos el escritor Sergio Ramírez.

El que fuera uno de los principales valedores intelectuales de la revolución sandinista ve ahora como el régimen de Ortega lo persigue judicialmente por peregrinos cargos que le impiden volver a su país so pena de sufrir un calvario judicial.

La represión como argumento literario

Mucha de la literatura que se ha hecho y se hace en el mundo se nutre de la más cruda realidad, y esa realidad de la sociedad nicaragüense es la que ha utilizado Sergio Ramírez para novelar Tongolele no sabía bailar.

Son precisamente las protestas que se produjeron a lo largo y ancho de Nicaragua en el año 2018 y que se saldaron con 427 muertos lo que le sirve de argumento para la nueva novela de quien fuera vicepresidente de Nicaragua.

Pero Tongolele no sabía bailar es algo más que una referencia circunstancial a la autocracia que gobierna Nicaragua, ya que es una denuncia de la corrupción como eje de un estado, del medio de la víctima y de los verdugos.

Además, la nueva novela de Ramírez también se puede entender como el poder entendido por unos gobernantes que lo consideran un juego infantil y cruel, y al mismo tiempo ridículo y paranoico.

Un nuevo caso para la inspectora Dolores Morales

Sergio Ramírez, con la novela Tongolele no sabía bailar cierra la trilogía que comenzase con El cielo llora por mí, publicada en el año 2008 y con la posterior Y nadie llora por mí, que apareció en los expositores en el año 2017.

La inspectora Morales une su profesión de policía con haber participado en la revolución sandinista contra Somoza y en la lucha contra la Contra; desencantada con la revolución desarrolla su labor policial en una Managua empobrecida.

Debido a un encontronazo con el jefe de los servicios de información de Ortega, Morales y su segundo, Rambo, tienen que abandonar el país, aunque será por poco tiempo dado a que a ambos agentes policiales les da por resistir al régimen de Ortega – Murillo.

La novela se desarrolla en una Nicaragua que se ha levantado contra el régimen autocrático del que fuera uno de los comandantes de la revolución y cuya trayectoria fue el convertirse en un sátrapa centroamericano.

A Ramírez también le sirve Tongolele no sabía bailar para describir una autocracia que está a medio camino del fascismo, la revolución rota y una religión protestante que le sirve al régimen como armazón ideológico.

Oficio de escritor

En Tongolele no sabía bailar, Sergio Ramírez nos muestra su oficio de escritor de más de cinco décadas, y a pesar de que Ramírez frisa los 80 años, nos encontramos ante un texto ágil y que en ningún momento pierde fuerza.

También nos encontramos ante una novela sumamente compleja que se puede leer en varios planos, que hacen intersección en el trepidante argumento policial y también parapolicial, no en vano en la obra aparecen auténticos Escuadrones de la muerte.

Al mismo tiempo, y en la mayor parte de su obra, el lenguaje que utiliza Ramírez sigue siendo sumamente musical, además siendo una musicalidad que está al servicio del dramatismo de lo que narra.

Tongolele, también protagonista

Y aunque la novela tiene como protagonistas a la inspectora Dolores Morales y a su compañero Rambo, Ramírez también dota de la suficiente personalidad a Tongolele.

Este no es sino un esbirro del orteguismo que ha caído en desgracia sin saber por qué, y Ramírez lo dota de unas características que rápidamente el lector acaba empatizando con él.

Y más que con él con dos de sus características fundamentales, como son su paranoia y su miedo, algo más omnipresente de lo que se cree en la Nicaragua de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Persecución a los medios

Pero en esta Nicaragua que pronto cerrará el 2021, no solo se persigue los escritores disidentes sino también a la prensa que no es permisiva con los desmanes del régimen de Ortega.

La cabecera decana de la prensa nicaragüense, el diario La Prensa, ha tenido que despedir a la mayoría de su plantilla como única manera de asegurar su supervivencia, ya que lleva años asediado por el orteguismo.

El pasado 13 de agosto la policía allanó la redacción y detuvo a su gerente general, Juan Lorenzo Holmann, acusado de delitos como lavado de dinero, bienes y activos, por lo que el rotativo ha quedado financieramente descabezado.

Al mismo tiempo, un juez ha embargado todos los bienes de la empresa por lo que actualmente solo sobrevive la edición web del medio, habiéndose visto obligados a descontinuar la edición impresa.

Al mismo tiempo, La Prensa ha tenido que enviar a su casa a la mayor parte de su personal, por lo que se hace imposible mantener la edición en papel del medio que fundase Gabriel Rivas Novoa y los hermanos Belli.

Tomado por la policía

Por si lo anterior no fuera suficiente, todas las instalaciones del rotativo, desde la imprenta a la redacción y las dependencias administrativas, siguen tomadas por la policía, y nadie sabe cuándo cesará la ocupación.

Ante esta situación, y para permitir que los empleados de La Prensa puedan seguir cobrando, si no ya el sueldo si el subsidio de desempleo, la dirección del periódico ha decidido despedir a todos los empleados, salvo los que editan la edición web de la cabecera.

Aunque a ciencia cierta no se sabe cuántos empleados han sido despedidos, la cantidad podría rondar el 60%, esto es, 100 colaboradores del periódico se han quedado en la calle con una mano delante y otra detrás.

Fuente – Babelia / Sergio Ramírez en Wikipedia / Público / La Prensa (Nicaragua) en Wikipedia

Imagen – Piqsels / Copy Riot / Jordan Fischer / Mike Lao / Carl Campbell / Jesse Acosta / LA PRENSA

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