Unorthodox: secuela

Después de gozar las mieles del éxito con la versión de Netflix del libro Unorthodox, Deborah Felman presenta ahora, en español y por gentileza de la editorial Lumen, Exodus, una secuela en la cual a través de la introspección investiga tanto su propia identidad como en descubrir que significa ser judia

Aunque la mayoría de los usuarios de Netflix creen que Unorthodox nació como un guion para una serie de televisión, la realidad es que antes de eso fue un libro.

La autora, Deborah Feldman, narra en casi 400 páginas lo que fue abandonar la comunidad judía ortodoxa neoyorquina en la que vivió más de 20 años, y que tal como relata la autora la escritura del texto supuso una auténtica catarsis.

Ahora se publica en castellano Exodus, en la cual cuenta a que se dedicó y cómo vivió cuando dejó de huir de sus familiares, que la querían llevar a rastras a la comunidad judía donde nació y donde vivió más de dos décadas.

Una explicación de lo que es

Feldman tiene en la actualidad 35 años, pero mantiene una gravedad en toda su expresión, inclusive la no verbal que la hace parecer más mayor, de hecho, confiesa que la mayor parte de sus amigos le llevan tres lustros, y algunos hasta dos décadas.

Los primeros 23 años de su vida, Deborah Feldman participó de la comunidad ortodoxa de la ciudad de Nueva York, concretamente en la comunidad satmar, pertenecientes al jasidismo, una de las «sectas» más ultraortodoxas del judaísmo.

Los jasídicos tiene una estricta observancia que regula, y en especial a las mujeres, todos los aspectos de su vida desde que se levantan por la mañana hasta que se acuestan por la noche.

Fue en el 2009, cuando casada y ya con tres hijos, decidió huir de aquella atmósfera opresiva, un proceso de liberación que contó en Unorthodox, que posteriormente Netflix llevaría a una serie con gran éxito.

Exodus

Se trata del libro que Lumen publica en castellano, habiendo sido también el sello editorial que ha llevado al castellano Unorthodox, dos libros que reflejan muy bien, y explicado desde dentro, lo que se «cuece» en las opacas comunidades jasídicas en Estados Unidos.

Además de una catarsis, la publicación de Unorthodox tenía un objetivo muy concreto: evitar, por la atención mediática que suscitó, que los abogados de su marido le quitasen la custodia de uno de sus hijos.

Con lo bien que había funcionado las ventas del libro, su editora norteamericana le pidió una segunda parte, con una línea editorial que debía ser la de una pacata ortodoxa que se integra en la vida real.

La editora le propuso una segunda parte que debía de ser una historia de sexo, drogas y Rock & Roll. Aunque tal como dice Feldman había mejores candidatas para cumplir ese rol, aunque finalmente transigió.

Sin embargo, su editor alemán, conociendo que no estaba contenta de cómo había quedado Exodus le invitó a reescribir el libro, y ese texto remozado es el que ahora tenemos en los expositores de las librerías por cortesía de la editorial Lumen.

Un proceso de introspección

Más que una crónica, Exodus es una tarea de investigación donde Feldman reflexiona sobre lo que significa verdaderamente la identidad y qué es ser judía.

Debido al parteaguas que supuso para la comunidad hebrea la Solución Final nazi, Feldman llega a la conclusión de ser judío significa reconstruirse desde la nada, con unos aprendizajes que en su caso se basaron en los traumas de sus abuelos, supervivientes del Holocausto.

Y ese aprendizaje de los traumas ajenos los que le permiten a Feldman sobreponerse a los propios, en su caso nunca a base de sexo, drogas y Rock & Roll.

Un viaje iniciático

Pero Exodus es también la historia de una peregrinación por centroeuropea, especialmente por Alemania, una región y un país donde el odio y el exterminio a la comunidad judía no comenzó en con Régimen nazi.

Es más, desde la Edad Media, Centroeuropa y también el sur de Europa, España es en eso un botón de muestra, era aficionada a pogromos contra la comunidad judía, siendo los chivos expiatorios de todo lo que iba mal.

De lo primero que se dio cuenta es la poca huella que habían dejado cientos de años de presencia de la comunidad judía en Europa, a pesar de que los judíos ortodoxos europeos aceptan de buen grado esa situación.

Para la comunidad judía ortodoxa, al menos en Europa, la marginación y el maltrato está justificado como castigo por no haber impedido la destrucción del Templo, mientas esperan que les salve el Mesías.

Feldman se sintió desilusionada, y hasta cabreada, cuando vio que en Córdoba la presencia judía en la ciudad había sido prácticamente borrada, aunque fue la cuna de Maimónides, un sabio sefardí que era considerado uno de los máximos expertos en la Tora.

Berlín como epicentro del éxodo

Feldman también visitó Berlín, que paradójicamente, aunque fue la capital del Régimen Nazi, es un lugar de peregrinación de judíos que se siente oprimidos en su tierra y que buscan en las proximidades de Wilhelmstrasse la verdadera identidad judía.

Aunque húngaros y alemanes niegan su antisemitismo la realidad actual de Centroeuropa es que ese sentimiento casi no existe debido a lo pequeña que es la comunidad hebrea en el viejo continente.

Exodus también es una taxonomía de los diferentes tipos de judíos que tiene esa comunidad, desde los nacidos y criados en Israel, las diferentes «familias» que habitan esa comunidad – judíos de origen europeo, sefardíes – hasta judíos que son completamente laicos.

De hecho, tal como narra en el libro, Deborah Feldman tiene una relación con un joven alemán, Markus, cuyos abuelos participaron del Régimen Nazi, lo cual a la autora le sirvió como pseudoterapia.

Ella lo llama terapia de exposición, y consiste en exponerse a los propios miedos para solucionarlos, y después de haber leído Exodus entendemos que Feldman se ha tenido que liberar de decenas de ellos.

Un libro que explora el judaísmo desde el otro lado, esto es, de alguien que, procediendo de una comunidad ultraortodoxa, que supuesta es la «guardiana de las esencias», explora la laicidad y su verdadera identidad, tanto personal como colectiva.

Fuente – el diario

Imagen – Marie / David Orban / Ralf Steinberg / Vall d’Hebron Institut de Recerca VHIR / Valentin Chesneau–Daumas / Christopher John SSF

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