Toni Hill, más conocido por su serie de novela del Inspector Salgado, nos enseña en su nueva obra la Barcelona de los años de la Primera Guerra Mundial. En “Los Ángeles de Hielo” nos vamos a encontrar con una sociedad barcelonesa dónde triunfa el psicoanálisis y dónde su protagonista, un psiquiatra, compatibilizará la escritura de sus experiencias bélicas en la Primera Guerra Mundial, con su labor como médico en un pequeño hospital psiquiátrico
Toni Hill es uno de los principales valores del género negro en nuestro país. Conocido sobre todo por la serie de novelas que tiene como protagonista al Inspector Salgado, decide ahora dar un viraje a su carrera y presentarnos una nueva historia que también se desarrolla en Barcelona, pero en la de 1916.
Toni Hill, de profesión psicólogo y traductor, nos cuenta ahora la historia de un psiquiatra que después de haber participado en la Primera Guerra Mundial decide colgar la bata blanca y el diván para hacerse escritor y contar su experiencia bélica.
Sin embargo la necesidad de tener unos ingresos recurrentes le animará a aceptar un puesto de psiquiatra en un pequeño sanatorio de salud mental en un pueblo de la costa catalana. El edificio dónde se ubica la clínica de salud mental fue en otro tiempo un internado femenino en el cual sucedieron cosas horribles.
En Los Ángeles del hielo supone para Hill un auténtico desafío. Además, tal como confiesa el propio autor, estaba ya harto del Inspector Salgado y quería hacer cosas nuevas. Lo que le ha salido a Toni Hill es un novelón gótico, género al que no es completamente ajeno ya que hace unos años tuvo que enfrentarse a realizar la traducción de Jane Eyre de la escritora británica Emily Brontë.
En Los Ángeles del Hielo el lector se encuentra con tres hitos temporales – los años 1916, 1908 y 1931 – que son los que articulan la acción. El texto también se organiza conforme a tres narradores: uno omnisciente – Frederic Mayor, a ratos Friedrich – que sigue el actuar del protagonista de la novela, uno en primera persona en la voz de la directora del internado femenino y otro en la voz de un doctor que escribe una carta.
Toni Hill confiesa que buscaba escribir una novela en la cual se cuenta todo, al estilo de otras obras literarias como Wilkie Collins o Ana Karenina. Hill estima que su obra más reciente está llena de fantasmas, y que esas criatura del averno no son otra cosa que la culpa colectiva, una culpa que cargamos todos los vivos.
El uso de un escenario que fue un internado femenino le sirve al escritor barcelonés para hablar de la represión sexual. También se trata a la sociedad de la Ciudad Condal como una sociedad en la cual triunfa el psicoanálisis, con uno de los narradores, Federico Mayol, que incluso se cartea con la hija de Freud.
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Fuente – El Mundo
Imagen – Osamu Kaneko