Crímenes entre bambalinas

La periodista y escritora Ruth Zauner nos presenta Una muerte cantada, su novela más reciente, ambientada en las luchas de poder y egos desmedidos que se pueden producir en un teatro de la ópera y la investigación de un crimen, como pudiera ser el Teatro Real de Madrid

Si algo va a revolver el elitista mundo de la ópera y del bel canto, es el relato de ficción que la periodista Ruth Zauner, que habla de los claros y oscuros, magnificando estos últimos, del mundo de la ópera y del bel canto.

Bajo el título de Una muerte cantada, una novela policiaca que tiene como escenario un teatro de la ópera, en el cual se verá, de manera descarnada, que el mundo del bel canto es especialmente propicio para los abusos de poder, ya que los profesionales de la música suelen desarrollar egos desmedidos.

Una muerte cantada ofrece también una doble lectura, ya que, aunque se trata de una obra de ficción la autora conoce muy bien el percal con el que ha urdido la narración.

No en vano se ha especializado, como periodista, en el mundo cultural, habiendo sido directora del departamento de edición del Teatro Real de Madrid y en la Biblioteca Nacional sita en Madrid.

En el mundo de la ópera no todo es glamur

De hecho, tal como se muestra en Una muerte cantada, los teatros de la ópera también pueden ser escenario de crímenes, como nos enseña esta novela de género noir, que rara avis, se desarrolla en un glamuroso teatro de la ópera.

A poco que el lector esté avisado de la historia del Teatro Real de Madrid, se da fácilmente cuenta de que ese teatro de la ópera que aparece como escenario de la historia, bien podría ser el ubicado en la Plaza de Isabel II.

La protagonista es una periodista que decide investigar un crimen que ha sucedido en un indeterminado teatro de la ópera.

Una novela mejor que un ensayo

La autora siempre se ha quejado de que las actividades culturales que se desarrollan en nuestro país hayan sido poco noveladas, a excepción de un libro como Farándula que acaba de ver la luz hace escasas fechas.

En los albores del proyecto, Zauner se llegó a plantear escribir un ensayo, aunque rápidamente entendió que para ello sería necesaria una ingente labor de documentación para la cual no iba a tener tiempo material.

La autora se confiesa deudora de las novelas de Agatha Christie, de la cual es una forofa redomada, por lo que con este su nuevo libro pretende rendir también homenaje a la autora que escribió alguna de las páginas más gloriosas del género noir británico.

Crisis económica como trasfondo

El escenario social y humano de Una muerte cantada es el de la crisis económica que asoló España a partir del 2008, en un entorno de recortes, aumento del desempleo y en unos momentos en los cuales el Estado de bienestar corrió un grave peligro.

En ese contexto, lo que Ruth Zauner relata es la vida que se desarrolla alrededor de un teatro de la ópera y la fauna humana, de todo pelaje, que se puede encontrar en el mismo: tramoyistas, camareros, políticos y divas y divos del bel canto.

La protagonista, es una periodista austriaca, Nora Steiner, que llega a Madrid para desvelar el presunto asesinato de Sven Oloffson, director artístico del Gran Teatro de la Ópera, donde será testigo de las conspiraciones y traiciones que se tejen de destejen en esa institución cultural.

Cuando la realidad supera a la ficción

Con la perspectiva que da el haber trabajado para instituciones culturales, incluida el Teatro Real del Madrid, la mayor parte de su carrera profesional, el día a día de las instituciones culturales y sus luchas de poder puede llegar a superar a las óperas más sangrientas que nunca se han representado.

La autora tampoco ahorra críticas a los principales factótums del gremio teatral y operístico, que para ella son los principales enemigos de que el teatro se renueve y se convierta en un espectáculo para todos los públicos.

Tampoco ahorra críticas a los responsables políticos que están por encima de los programadores y técnicos culturales, ya que en su opinión a la mayoría les importa un ardite la cultura, solo viendo esos puestos como un «trampolín» para ocupar puestos de mayor responsabilidad.

España, un erial musical

Zauner, de padre austriaco y por tanto centroeuropeo, echa de menos la pasión que recorre Centroeuropa, desde hace siglos, con respecto a la música y el bel canto, una situación que contrasta con la falta de recursos que la enseñanza y programación de la música vive en España.

Ya desde los primeros estadios de la educación, en escuelas e institutos, la educación musical de los estudiantes de primaria y secundaria es altamente deficitaria, donde las asignaturas se pueden contar con los dedos de la mano y son impartidas por profesorado sin educación musical.

Desde el sector público

Zauner considera que la inversión en espectáculos que, al menos en España, son deficitarios, no puede venir sino desde la inversión pública, para programar unos montajes, sobre todo los de ópera, que cuestan un dineral y donde muchas veces la falta de rentabilidad ahuyenta a la iniciativa privada.

Y eso, el invertir en espectáculos deficitarios, como son la mayoría de los de ópera, Zauner considera que solo se puede dar en territorio europeo, donde se pueden ver apuestas de vanguardia en los montajes.

En Estados Unidos, donde casi todo, y también el negocio operístico, está en manos de la empresa privada, la mayoría de los montajes son más tradicionales, como una manera de asegurarse el retorno de la inversión.

Un género que favorece el narcisismo

Así es como valora el mundo de la ópera y sus divos y divas, por lo cual no le parece rara la última polémica sobre las acusaciones que se han vertido contra Plácido Domingo, donde, como poco, lo acusan de ejercer un control despótico allí donde tuvo responsabilidades.

El mundo de la ópera internacional es una hoguera de vanidades, donde por las especiales características del «negocio», su universo se conforma en la existencia de unos egos desmedidos, sobre todo a nivel de dirección y cantantes.

Como telón de fondo en Una muerte cantada nos encontramos con la figura de Gerard Mortier, un belga cuyos cuatro años en la dirección del Teatro Real generaron una fuerte marejada por la lucha que se generó entre renovadores y conservadores sobre la programación de las obras.

Tal como anuncia Ruth Zauner, tras la escritura de Una muerte cantada le ha «picado el gusanillo» de escribir más prosa y más ficción, por lo que no sería de extrañar que nos encontremos en breve con una nueva novela, nadie sabe todavía si ambientada en el mundo cultural.

Fuente – el diario / autografia editora / Teatro Real en Wikipedia / Una muerte cantada

Imagen – Steven Pisano / Florida Gran Opera / José María Mateos / jjsala / Michael Neel / Ana & Michal / Fotografías Archimadrid

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